Bienaventurados los que lloran (bosquejo)

Mateo 5:4

Intro.

Al dirigirnos a las páginas de la Palabra de Dios hallaremos frecuentes referencias a aquellos sobre los cuales la carga de la vida aprieta tan pesadamente que dan lugar a las lágrimas. Habrá muchas ocasiones en esta vida cuando no se puede menos que llorar. El llorar no es un signo de debilidad o flaqueza.

I. Las fuentes de las lágrimas.

A. Hay lágrimas de duelo.

1. Juan 11:31-35 La muerte de Lázaro.
2. Hechos 8:1-2 Esteban.
3. I Sam. 30:3-4

B. Hay lágrimas de ansiedad.

1. Por la soledad. Salmo 42:1-3

a. David tenía que esconderse en los montes.
b. A él le encantaba estar entre la gente.

2. Por hermanos en Cristo.

a. Hechos 20:31
b. En despedidas. Hechos 20:36-37

3. Desánimo. II Tim. 1:3-4

a. Timoteo sufrió en el ministerio.
b. No vio resultados.
c. Algunos le tomaron en poco por causa de su juventud.

C. Hay lágrimas por tener su afecto mal puesto.

1. El pueblo de Israel en el desierto. Números 11:4-6

a. No estaban contentos con maná, no más.
b. Se quejaron a Jehová. Núm. 11:1

2. Chicas dan su corazón a un muchacho y quedan llorando.

D. Hay lágrimas de arrepentimiento.

1. Pedro después de negar a Jesús. Lucas 22:61-62
2. David por su pecado. Sal. 38:6

II. Creyentes también lloran.

A. Dios no dice que los creyentes no tendrán angustias. Juan 16:33
B. Tampoco tenemos que pensar que el creyente siempre tiene que andar enlutado.
C. El llanto de los creyentes.

1. Por sus pecados. Rom. 7:21-24

a. Debemos lamentar por nuestros pecados.
b. La obra del Espíritu Santo es la de convencernos del pecado. Juan 16:7-10
c. El que no llora por sus pecados ha dejado su corazón endurecer.

2. Por su falta de hacer más para Dios.

a. Siempre somos capaces de hacer mucho más.
b. I Cor. 9:26-27
c. Dios nos ha mandado a trabajar. II Tes. 3:8-11
d. Dios nos ha dado talentos.
e. No cumplimos ni aun la mitad de lo que somos capaces de hacer. Lucas 17:10

3. Debemos llorar por las almas perdidas.

a. Salmo 126:5-6
b. La carga de evangelizar el mundo está sobre nosotros. Mat. 28:18-20
c. Jer. 8:20-21
* La señora que quedó llorando después de una campaña porque su marido no fue salvo. Algunos meses más tarde él fue salvo.

4. Hay lágrimas por el mal comportamiento de nuestros seres queridos.

III. La consolación que hay para los que lloran.

A. Es la promesa de Mateo 5:4.

1. Bienaventurados son.
2. Ellos recibirán consolación.

B. Algunos ejemplos.

1. Pedro lloró después de negar al Señor. Lucas 22:61-62

a. I Cor. 15:4-5
b. Jesús apareció a Pedro y después a los 12.

2. Perdón de Dios después de llorar y confesar pecados. Sal. 32:1-2
3. María Magdalena fue al sepulcro de Jesús enlutado pero halló una gran sorpresa.
4. Elías quedó llorando debajo de un enebro. I Reyes 19:4. Pocas horas después Dios vino y preguntó, “¿Qué haces aquí Elías?”
5. C. No habrá más llanto en los cielos. Apoc. 21:4-5

Concl.

Si tenemos que llorar será por poco tiempo a comparación a las edades de las edades. Nuestro Dios es el Dios de toda consolación. II Cor. 1:3-4. Cuando esté llorando eche sus angustias sobre él. I Pedro 5:7. Tome aliento vuestro corazón. Salmo 31:24

 

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