En el monte Calvario estaba una cruz,
Emblema de afrenta y dolor,
Mas yo amo a Jesús pues murió en dicha cruz
Por salvar al más vil pecador.
¡Oh, yo siempre amaré a mi Jesús!
Gloria y triunfo su sangre será,
Y en el día final, en su luz,
Mi corona Jesús me dará.
En la cruz de Jesús, do su sangre vertió,
Hermosura contemplo sin par,
Pues en ella triunfante la muerte venció,
Y mi ser pudo santificar.
Yo seré siempre fiel a la voz de Jesús,
Sus desprecios con Él sufriré,
Y algún día feliz con los santos en luz,
Para siempre su gloria veré.
El misionero Calvin George, quien administra este sitio, está disponible para presentar su obra misionera en iglesias fundamentales en Estados Unidos octubre 2012 - junio 2013. Pastores interesados pueden comunicarse con él directamente.
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