Conspiración contra las Sagradas Escrituras

Prólogo:

“Autorizada su reproducción, fotocopia o difusión parcial siempre y cuando sea para fines educativos y formativos, y no mercantiles.”

Publicado con autorización de los autores.

Producciones Peniel
Apartado 15134, Suc. Kennedy
Tegucigalpa, Honduras C. A.
Serie: Exégesis Bíblica
1997

Prólogo

Es preocupante la problemática que existe en torno a la actitud adoptada por las organizaciones encargadas de promover las Sagradas Escrituras, pues nos están llevando a unos tiempos de confusión “Escriturar”, pues con tantas versiones y corrientes liberales, muchos creyentes no sabrán a quien creer, o en donde fundamentar su fe cristiana, debido a la desvirtuación que está sufriendo el texto sagrado.

En la actualidad las Sagradas Escrituras no se promueven como una verdad fundamental al servicio de las necesidades del ser humano, para mostrarle el camino de la salvación por la senda de la santidad, sino como un libro con el cual se trata de hacer negocio, buscando formas diversas para atraer a la gente a un mensaje suavizado y lleno de una oferta barata, por lo que se proliferan, no solo muchas versiones bíblicas “descafeinadas” o “mutiladas”, sino que se le añaden notas y estudios adjunto al pie de página que obedezcan los gustos de los consumidores.

En el pasado, cuando un grupo no deseaba aceptar cierta doctrina o norma de la Biblia, lo que hacía era omitirlo de sus enseñanzas, aunque en las páginas de las Escrituras aparecía el texto en mención. Hoy se fabrican las Biblias al gusto del cliente. Por ejemplo; si una denominación desea proclamar la “liberación femenina”, lo que hay que hacer es eliminar los textos que contradicen esta corriente, y añadir una nota que diga “no están en los originales antiguos”, y ¿quién se va a poner a buscar en los manuscritos antiguos? Entonces aparece la versión femenina de la Biblia.

Estamos descubriendo, de forma clara y palpable, como los grupos “liberales” desean socavar las doctrinas fundamentales de la Palabra, y producir una Biblia a la medida de todas las creencias, por lo que se está llevando a cabo una conspiración contra la antigua versión de Reina-Valera.

Es por ello que me he dedicado, en estos últimos años, a investigar y buscar información al respecto. Y buscando algunas fuentes serias, establecí contacto con unos amigos, que por sus experiencias y dominio en la exégesis Bíblica, los considero expertos y autoridad en la materia.

En este libro se conjugan dos escritores muy capaces, responsables y con una larga trayectoria en la proclamación y defensa de las Sagradas Escrituras, y a los cuales, como amigos, les pedí ayuda, para lanzar una voz de alerta al pueblo de Dios. Ellos son El Pastor Cubano de origen Español Rev. Domingo Fernández y el Dr. César Vidal Manzanares.

El primero; Rev Domingo Fernández, es un pastor Bautista con más de 60 años en el ministerio, (y más de 80 años de edad). Escritor de muchos libros, predicador radial, y que desde hace muchos años viene luchando contra esas influencias extrañas que tratan de socavar la versión Reina Valera. Domingo Fernández presentó cara a la Convención Bautista, cuando ésta apoyó la publicación de la versión de la “Reina-Valera Actualizada”, y por medio de escritos y cartas, solicitó que la tal versión no se siguiera promoviendo, pues estaba impregnada de desvirtuaciones y mutilaciones, afirmando que la misma no es “ni Reina, ni Valera”. Su celo por las Escrituras le llevó a realizar algunos escritos, de los cuales me facilitó dos para que los incluyera en este libro en bien de la obra del Señor, cosa que hago con mucha gratitud a su colaboración.

El otro es el escritor Dr. César Vidal Manzanares. Un estudioso y profundo investigador, dedicado al estudio de la Biblia. Realiza su labor de enseñanza en Zaragoza, España. Ha escrito 52 libros, entre ellos un estudio profundo del Judeo Cristianismo en la Iglesia de los primeros siglos, y un análisis de los Pergaminos del Mar Muerto. Es doctor en Historia, Filosofía y Teología, con una licenciatura en Derecho. Domina el griego, hebreo, ruso, latín, ingles, francés así como otras lenguas más. Su especialidad, el análisis de las Sagradas Escrituras y las sectas, le han llevado a realizar profundas investigaciones de la exégesis Bíblica. En su reciente visita a Honduras, (Febrero del 1997) y en uno de los seminarios que organizamos, enfocó el peligro que hay con ciertas versiones bíblicas que contienen no solo errores, sino “horrores” intencionados, para desvirtuar la Palabra de Dios.

El Dr. César mostró interés en hacer una recopilación de lo enseñado, y elaborar un folleto, el cual se ha convertido en este libro, sobre una temática de actualidad, y que encierra una de las amenazas más grande para la iglesia del futuro, decidiendo llamarle al mismo: “Conspiración contra las sagradas escrituras”. Ya el Rev. Domingo Fernández había publicado un librito llamado “Conspiración contra la Reina-Valera” en el cual defendía esta versión Reina-Valera del 1909 y 1960 de la amenaza que ofrecía la versión Reina-Valera Actualizada.

Deseamos que este material, que clasificamos en dos partes, pueda servir para abrir los ojos y defender el texto original y más veraz de las escrituras, no dejando que las corrientes modernista menoscaben una verdad tan vital como es la Palabra de Dios, para llevarnos, sin darnos cuenta, a la apostasía de los últimos tiempos.

Con todo el cariño pongo este material en las manos de nuestros líderes y pastores para que en el temor del Señor podamos orientar a nuestro pueblo hacia el celo y cuidado de las Sagradas Escrituras en estos tiempos de apostasía que nos ha tocado vivir.

Mario E. Fumero

Referencias

En este libro encontrará algunas claves para simplificar ciertas palabras claves que se repetirán mucho y abreviándolas ahorramos espacios.

A.C. – Antes de Cristo

D.C. – Después de Cristo

A.T. – Antiguo Testamento

N.T. – Nuevo Testamento

RVR. – Reina Valera 1960

RV. – Reina Valera 1909

RVA.- Reina Valera Actualizada

VP. – Versión Popular Dios Habla Hoy.

SBU. – Sociedad Bíblica Unida

S.B.- Sociedades Bíblicas

S.B.A. – Sociedades Bíblicas Americana

S. – Siglo

Reina-Valera: Es digna de confianza

La primera edición de la Biblia traducida por Casiodoro de Reina se publicó en el 1569. Después Cipriano de Valera revisó en el 1602 la traducción de Reina, y desde entonces se conoce este trabajo como la versión “Reina-Valera”. Marcelino Menéndez y Pelayo, el más grande critico literario que ha producido España en toda su historia ha rendido tributo de reconocimiento y admiración a la versión Reina-Valera.

Desde que vio la luz, en 1569, hasta el presente, mas de 400 años, puede afirmarse que la versión Reina es la reina de las versiones. Su lenguaje no ha sido igualado por ninguna otra versión en español. Y su fidelidad a los textos originales no ha sido superada.

Reina-Valera es la versión que las Sociedades Bíblicas han venido distribuyendo para el mundo de habla castellana desde su fundación a principios del siglo XIX. En l893 publicaron la llamada Versión Moderna, traducida por H.B. Pratt, versión que merece el calificativo de ortodoxa. Si el propósito de las Sociedades Bíblicas era que la versión de Pratt tomase el lugar de la Reina-Valera, fracasaron en tal deseo. El pueblo de habla hispana en todo el mundo continuó mostrando su preferencia por la Reina-Valera, y ya no se publican la Versión Moderna.

Tenemos la firme convicción de que estamos en los tiempos del fin de la dispensación de la gracia, y que la Venida del Señor está muy cerca. La apostasía se está manifestando en todo el mundo y en todas las esferas religiosas de todas las denominaciones llamadas cristianas. Estamos en presencia de dos tendencias, dos criterios, dos esferas, dos bandos, dos líneas de batalla. En una línea se sitúan los llamados “liberales” o apóstatas que, de un modo consciente o inconsciente, pretenden socavar los fundamentos de nuestra fe en las Sagradas Escrituras. Dicen que la Biblia tiene errores e interpolaciones. Pretenden modificar el criterio que ha prevalecido en la esfera de los hombres de fe por espacio de 3,500 años. Afirman que la mayoría de los libros del A.T. no fueron escritos por los hombres cuyos nombres aparecen encabezando los libros en cuestión. Ni tampoco en las fechas que tradicionalmente se ha creído.

En la línea o trinchera opuesta nos situamos los que creemos en la inspiración de las Sagradas Escrituras. Los que afirmamos que la Biblia no tiene errores. Los que mantenemos el criterio de que Moisés escribió los libros que llevan su nombre: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, y que el libro de Isaías lo escribió Isaías, y el de Daniel, lo escribió Daniel.

Con el correr de los días se va acentuando la división en la esfera del cristianismo entre “liberales” y “conservadores”, entre apóstatas y ortodoxos. Los primeros, se aprestan para el ataque, los segundos, para la defensa.

Si nuestra percepción no nos engaña, estamos en presencia de una especie de conspiración en contra de la versión Reina-Valera. Parece que uno de los objetivos del “liberalismo” religioso es la eliminación de la mencionada versión que, por ser palabra de Dios, constituye el bastión de nuestra fe evangélica.

Reina-Valera fue buena por espacio de 400 años; pero ahora, de la noche a la mañana, los “liberales” dicen que se ha vuelto mala, indigna de confianza, y que debe ser sustituida por otra versión de factura “liberal” (Lo de factura “liberal” es nuestra apreciación). Y pasaremos a analizar y razonar algunos aspectos de la cuestión.

Los manuscritos

Gutenberg inventó la imprenta en el año 1450. Hasta entonces el que quería una Biblia, o parte de ella, tenia que copiarla o pagar a quien se la copiase. Los que escribieron los libros que integran la Biblia fueron hombres inspirados por el Espíritu Santo. Pero los que han sacado copias manuscritas no tenían el don de la inspiración divina y pudieron equivocarse; y se da por sentado que algunos cometieron pequeños errores.

El año 56 de la era actual el apóstol Pablo escribió una epístola a la iglesia evangélica de Roma. Supongamos que al fundarse la iglesia evangélica de Milán (Italia) mandasen a sacar copia de la mencionada epístola de Pablo, y que el copista cometiese un pequeño error; omitiendo o cambiando una palabra. Si tal cosa ocurriese, de allí en adelante todas las copias que se sacasen de la primera copia de la iglesia de Milán, llevarían el supuesto pequeño error.

En la actualidad existen más de 4,000 manuscritos del N.T. y no concuerdan todos ciento por ciento; hay pequeñas diferencias debidas a omisiones y cambios de palabras; pero esas diferencias no afectan ninguna de las doctrinas del N.T. o de la Biblia en general. Los manuscritos originales no se han conservado.

Diferentes versiones o traducciones

La palabra versión, del verbo verter; significa traducir de un idioma a otro. Dijimos que los copistas no tenían el don de inspiración divina, y los traductores tampoco tienen ese don.

En la actualidad hay unas 8 o más versiones traducidas por miembros de la Iglesia Católica. Una de ellas, Dios Habla Hoy, es traducida por católicos y evangélicos. Y una traducida por evangélicos: Reina-Valera. Además hay otras versiones de la traducción del Nuevo Testamento.

En lo que se refiere a las palabras, no hay dos versiones que sean exactamente iguales. Los libros del A.T. fueron escritos en hebreo. El lenguaje original del A.T. tiene, como promedio, una antigüedad de 3,000 años. Los traductores se encuentran a veces con palabras hebreas cuyo verdadero significado resulta difícil de captar o discernir.

En la lengua castellana hay diccionarios de sinónimos o palabras que tienen el mismo parecido o significado. Por ejemplo: Las palabras maquinar, conspirar, intrigar, urdir y tramar entran en la clasificación de sinónimos; y el traductor puede emplear la que estime más adecuada. Otro ejemplo: Las palabras aborrecimiento, aversión, odio, saña, desprecio, rencor e maquinar son sinónimos. Y esto sucede con muchas palabras de la lengua castellana.

En Isaías 41:10, la versión Reina-Valera dice .“..yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Si yo pudiera hacer una versión de la Biblia, en lugar de las palabras “esfuerzo” y “sustentaré”, Pondría: “Te doy Fuerza, y te sostendré”. Los traductores no usan las mismas palabras o vocabulario, pero el sentido del mensaje bíblico es, generalmente, el mismo siempre que el traductor vierta con fidelidad el sentido del texto original. Hay versiones católicas que son dignas de confianza, [Nota de Calvin George: creo que se refiere a la Biblias Católicas antes del Concilio de Trento, en 1545] pero en los últimos años han surgido dos versiones que son muy perniciosas y de ellas vamos a reflexionar.

En el 1972 se publicó la llamada “Biblia Latinoamericana”. Esta versión fiel traducida por sacerdotes católicos sudamericanos que simpatizaban con Carlos Marx, y trataron de que la Biblia ayudara a los movimientos marxistas. En el 1979 surgió a la luz la versión “Dios Habla Hoy” (VP). Para la traducción de esta versión se asociaron el Vaticano y la Sociedad Bíblica Americana. Los traductores -católicos y evangélicos- se tomaron la libertad de sustituir y cambiar a medida de su “liberal” deseo muchos textos. Atribuyen al agua del bautismo virtud regeneradora. Eliminaron del A.T. la palabra Satán, que aparece en el texto original 18 veces. La divinidad de Cristo sale muy mal parada en esta versión. En lugar de presentarlo como hijo de una virgen, lo presentan como hijo de una joven. Donde el profeta Miqueas habla de la eternidad de Cristo, esta versión dice que desciende de una antigua familia, y en donde el original griego afirma que Dios fue manifestado en carne, esta versión dice que Cristo se manifestó en su condición de hombre. Y en donde San Pablo presenta a Cristo como igual a Dios, la versión a que nos referimos dice que Cristo, aunque divino, no insistió en ser igual a Dios.

Evolución del lenguaje

El castellano que hablaban Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera ha experimentado un cambio muy grande. El lenguaje de la versión Reina-Valera fue revisado en 1862, 1909 y 1960. En el 1909 se cambiaron 60,000 palabras por sinónimos más comunes. En el 1960 se introdujeron alrededor de 10,000 cambios de vocabulario para poner el lenguaje al día.

Por ejemplo en la versión del 1909 la palabra “caridad” significaba amor, pero ahora la misma palabra se aplica a una persona caritativa, que da limosna a los necesitados, por lo tanto, se ha sustituido la palabra “caridad” por la palabra “amor”. En Colosenses 3:5 decía: “Amortiguad, pues, vuestros miembros…” y ahora dice “Haced morir pues lo terrenal en vosotros”. La palabra “amortiguad” no significa hoy lo que significaba hace cien años. El nombre Fares, que aparece en Mateo 1:3, antes se escribía Phares. En nuestra opinión la palabra o término justicia, que aparece muchas veces en las epístolas de Pablo, no tiene hoy el mismo significado que tenía cuando se escribieron los libros del N.T. En la actualidad, el Diccionario define la palabra “justicia” como “virtud que nos hace dar a cada uno lo que le corresponde”. Hablamos de los tribunales de justicia, en los que se supone que los jueces traten con justicia a los acusados, absolviendo a unos y condenando a otros. En Mateo 5:20 Jesucristo menciona el término justicia como sinónimo de conducta. Pablo en Filipenses 3:9, lo menciona como sinónimo de mérito personal, y en la Epístola a los Romanos, el término JUSTICIA DE DIOS tiene una connotación de gracia, es Justicia que justifica, que salva.

En 2 Pedro 1:20, dice nuestra versión Reina-Valera: “Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada”. El traductor Pablo Besson traduce del siguiente modo: “Ninguna profecía de la Escritura viene de propia resolución”. A la luz del versículo 21 podemos afirmar que Pedro no se refiere a la interpretación de la profecía, sino al origen de la misma. La profecía no se ha originado en la mente o discernimiento de los hombres, sino en la inspiración reveladora que les concedió el Espíritu Santo. ¿Por qué mencionamos este aspecto? Para poner de manifiesto que a causa de la evolución del lenguaje, a veces resulta difícil captar el verdadero sentido de algunas palabras que escribieron los Apóstoles o los Profetas.

Wellhausen entra en escena

En el año 1844 nació en Hameln, Alemania, Julio Wellhausen, que murió en la ciudad de Gottinga en el 1918. Wellhausen se inició en la vida pública como profesor de teología, pero renunció a ello porque no creía lo que se suponía que debía enseñar.

Como Voltaire, Wellhausen puso su talento natural al servicio de una mala causa. Excluía toda intervención sobrenatural o divina en la historia de la humanidad. No creía en Dios, ni en milagros. Con tenacidad, digna de mejor causa, dedicó muchos años de su vida al estudio de los libros del A.T. Elaboró la teoría de que la mayoría de los mencionados libros recibieron la forma actual después del retomo de la cautividad en Babilonia en el año 536 antes de Cristo.

Según Wellhausen, el Pentateuco constituye una recopilación de libros previos que él inventó, y que denomina:

  1. Fuente Jehovista
  2. Fuente Elohísta
  3. Fuente Sacerdotal

En su opinión Moisés no escribió ninguno de los libros que llevan su nombre. Ni Isaías, ni Daniel escribieron los libros que llevan su nombre. No nos asombra que un ateo elimine a Dios del panorama de la historia religiosa del mundo, ni el que invente una teoría acerca del origen de los libros que integran el A.T. Lo que nos asombra es que un ateo se haya convertido en maestro y orientador de muchos “cristianos”, tanto evangélicos como católicos. Sí, nos sorprende el que muchos que dicen creer en Dios, se pleguen a las teorías de un ateo. Las teorías de Wellhausen se enseñan en la actualidad en muchos seminarios.

Los Judíos piadosos siempre han creído que los libros del A.T. fueron escritos por Moisés y los profetas. Los cristianos convertidos y respetuosos de Dios siempre hemos creído, y creemos, en la inspiración de las Sagradas Escrituras, y en que éstas fueron escritas por los hombres cuyos nombres aparecen en el encabezamiento de los mencionados libros. Y que se escribieron en las fechas que tradicionalmente se ha aceptado. Pero en la actualidad son muchos los que en las esferas intelectuales del cristianismo se plegan a las enseñanzas del ateo Wellhausen. Pero estos “cristianos” “liberales” o apóstatas parece que no significa nada el que Jesucristo haya dicho que Moisés escribió los llamados libros de la ley.

Las fuentes de la versión Reina-Valera

La primera versión o traducción de los libros del A.T. a otra lengua tuvo lugar alrededor de 250 A.C.. el rey Tolomeo II Filadelfo, gran amante de las letras, mandó a traducir, para su biblioteca privada de Alejandría, los libros religiosos de los hebreos. La traducción se hizo del hebreo al griego. Pero además de los 39 libros que componen el A.T. hebreo, tradujeron otros 15 libros que no habían sido escritos bajo inspiración divina. Aquella traducción vino a llamarse la Versión Griega o Septuaginta.

En el primer siglo de la era cristiana existía el A.T. hebreo compuesto de 39 libros. El A.T. en griego se componía de 54 libros (a los 39 habían agregado 15 libros apócrifos). Y los samaritanos tenían un Pentateuco que no coincidía con el de Jerusalén. Tal situación preocupó a los escribas piadosos y respetuosos de las Sagradas Escrituras, y decidieron tomar medidas para la preservación del texto original del A.T. y acordaron adoptar un texto, un manuscrito, fijo, normativo y autorizado de los libros del A.T.

Aquel manuscrito de todo el A.T. vino a llamarse Texto Masorético. Y los defensores o preservadores de aquel manuscrito vinieron a llamársele masoretas. Los masoretas asumieron la responsabilidad de sacar copias de las Sagradas Escrituras del A.T. y para evitar errores, contaron las palabras de cada libro, y después de copiar un libro, contaban las palabras de la copia, para estar seguros de que no habían omitido ni añadido palabra a la copia. Hasta el día de hoy, el Texto Masorético se reconoce como el más fidedigno y digno de confianza de todos los manuscritos que existen del A.T.

Debemos agradecerle a los masoretas su piadoso celo por la preservación y pureza del texto original del A.T. Casiodoro de Reina tradujo los libros del A.T. del Texto Masorético, la cual es la fuente más confiable que existe hasta el día de hoy.

En la primavera del 1948 se descubrió un tesoro de incalculable valor en relación a la Biblia. A doce kilómetros al Sur de Jericó, en la costa oeste del Mar Muerto, un pastor de cabras encontró en una cueva una serie de rollos manuscritos de casi todos los libros del A.T. En total se encontraron, en varias cuevas, 330 manuscritos. Cuarenta en lengua aramea. Unos cuantos en idioma griego y los restantes en hebreo. La mayor parte fueron escritos en piel (pergamino), y los otros en papiro. Se encontraron allí:

  • 14 copias del libro de Deuteronomio
  • 12 copias del libro de Isaías
  • 10 copias del libro de los Salmos
  • 8 copias del libro de Éxodo
  • 7 copias de los Profetas Menores (que los hebreos agrupaban en un libro)
  • 6 copias del libro de Génesis
  • 3 copias del libro de Samuel
  • 3 copias del libro de Jeremías
  • 3 copias del libro de Daniel

De los demás libros del A.T. se encontraron una o dos copias. Se acepta que los mencionados manuscritos fueron colocados en los jarrones donde aparecieron alrededor del 150 A.C.. Así que tienen más de dos mil años. Una de las copias del libro de Isaías se encontró intacta o completa. Otros manuscritos se encuentran bastante deteriorados. Este descubrimiento ha puesto de manifiesto la fidelidad del Texto Masorético, así como la versión Reina-Valera y los milenarios manuscritos encontrados en las cuevas de Qumrán verifican esta verdad, y esto imparte un alto grado de confiabilidad a nuestra versión Reina-Valera.

Y en cuanto al N.T., Casiodoro de Reina lo tradujo de un manuscrito conocido como “Texto Receptus”, llamado también Texto Bizantino, que era reconocido generalmente como el texto manuscrito más fiel a los originales de los libros del N.T.

Pablo Besson, misionero suizo muy documentado en esta materia, afirma que el Texto Receptus sirvió de base para traducir el N.T. de la versión llamada Peshitta. Esta versión fue hecha alrededor del año 170 de la era actual. Este dato envuelve extraordinaria importancia en lo que se refiere a nuestra confianza en la versión Reina-Valera. A la versión Peshitta siguieron la Itala, la Vulgata y otras, traducidas todas del Texto Receptus. San Jerónimo tradujo la versión Vulgata, que vino a ser la versión oficial de la Iglesia Católica, entre los años 382 al 400 D.C…

Quieren minar la credibilidad de la RV

Parece que a los “liberales” les estorba la versión Reina-Valera y quieren una versión distinta, una versión “liberal” como ellos. Después de haber contado por espacio de 400 años con el respeto y la admiración de propios y extraños, nos vienen ahora con que la Reina-Valera no es digna de confianza, que le han agregado pasajes que no se encuentran en los textos originales. Vamos a demostrar que la acusación es falsa, injusta e infame.

Encuentran el primer motivo de acusación en Juan 5:34 y dicen que la ultima parte del verso 3, y todo el 4, no se encuentra en algunos manuscritos. He aquí el párrafo que impugnan: “que esperaban el movimiento del agua; porque un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese”. Estas palabras aparecen en algunos manuscritos, y no aparece en otros. Esto indica que alguien eliminó este pasaje, o que alguien lo añadió al texto original. ¿Por qué los “liberales” afirman que el pasaje fue interpolado y no admiten la posibilidad de que fuese omitido? Porque lo primero conviene a su plan de desacreditar la versión Reina-Valera: Pero vamos a demostrar que las evidencias están a favor de la autenticidad del pasaje en cuestión.

La narración aceptada por los “liberales” dice que Jesús se acercó al estanque de Betesda, y encontró allí una “multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos”. Todos admiten que estas palabras son auténticas. ¿Por qué se congregaba aquella multitud de enfermos en el estanque de Betesda? La narración que aparece en el Evangelio de Juan dice que se congregaban porque un ángel descendía de tiempo en tiempo, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque… quedaba sano de cualquier enfermedad. Si no es verdad que el ángel descendía, y que tenía lugar una manifestación sanadora, ¿por qué se congregaban allí los enfermos? Que nos contesten los impugnadores.

¿Qué resulta más lógico y sensato, que hayan quitado o que hayan añadido? Teniendo en cuenta que este relato no se repite en ninguna otra parte de la Biblia, creemos que a nadie se le hubiera ocurrido inventar que un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque En cambio nos parece razonable que alguien, que no creía en la veracidad del fenómeno expuesto, lo haya eliminado al copiar un manuscrito para uso personal.

Los críticos “liberales” aceptan que las palabras del versículo 7 forman parte del texto original, pues bien, las palabras de este versículo confirman la veracidad del versículo 4. Jesús preguntó a un paralítico si quería ser sano, y él contestó (verso 7) “Señor…no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entretanto que voy, otro desciende antes que yo”. Estas palabras dan por sentado que el versículo cuatro es veraz. Así que si quieren eliminar el verso 4, tendrán que eliminar también el 7, y este versículo aparece en todos los manuscritos.

Otra evidencia a favor de la autenticidad del pasaje en cuestión es que en la versión Pishitta, traducida en el segundo siglo de la era actual, en la versión Itala y en la Vulgata, aparecen las palabras que los críticos impugnan ahora. Y en los manuscritos en que no aparecen son los de fecha posterior a las tres versiones mencionadas. Irineo, que nació en el año 130 de la era actual citó el pasaje de Juan 5:1-11 tal como aparece ahora en la versión Reina-Valera, y también citaron ese pasaje Tertuliano, que nació en el año 170 D.C… y Juan Crisóstomo, que nació en el 345 D.C… y Cirílo de Alejandría que nació en el 412 D.C… Los que tuvieron en sus manos el Evangelio de Juan en los siglos II, III y IV confirmaron la autenticidad del pasaje que venimos considerando, y esto demuestra que las palabras de los versículos 3 y 4 de Juan no fueron interpoladas, sino eliminadas por uno o más copistas en siglos posteriores.

Los críticos “liberales” impugnan ahora el siguiente pasaje: Juan 7:53 a 8:11. El pasaje que trata de la mujer adúltera. La versión católica de Nácar-Colunga tiene una nota que dice: “Este pasaje se halla omitido en bastantes códices” y agrega después: “Esto no significa que no sea auténtico e inspirado, sino que lo omitieron por temor de que diera ocasión para abusar de la indulgencia del Salvador en favor de los adúlteros”. Podemos estar bien seguro de que el citado pasaje forma parte del texto original. La narración tiene que ser auténtica porque revela una sabiduría sobrenatural. Ningún ser humano hubiera inventado una salida como la que Jesús dio a la trampa que le tendieron los escribas y fariseos.

Tengamos presente que el que sacaba una copia para su uso personal estaba en libertad de omitir del texto original lo que le viniese en gana.

Hace algunos años encontramos en una librería de segunda mano una Biblia que parecía estar en buenas condiciones de conservación. Cuando la hojeamos descubrimos que le faltaba el libro de Apocalipsis. Alguien, con mucha curiosidad, había cortado las hojas una a una. No quería de seguro el mencionado libro en su Biblia. Conozco a un pastor que dijo: “Si yo pudiera eliminar de la Biblia la historia de Rahab la ramera, lo haría. Me molesta encontrar en la Biblia esa narración”. Si ese pastor hubiera vivido en los tiempos cuando las Biblias se copiaban a mano, le hubiera sido fácil dejar fuera la narración que trata de Rahab. Y hay bastante semejanza entre la narración de la mujer adúltera y la historia de Rahab.

Pasemos ahora a considerar el último pasaje de los muchos que impugnan los críticos de la Reina-Valera, que es 1 Juan 5:7-8. De este pasaje faltan, en algunos manuscritos, las siguientes palabras: “…en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra…” Creemos que únicamente una persona o grupo de personas movido o movidos por una cuestión doctrinal podrían dejar fuera la mitad del versículo 7 y la mitad del 8.

En la Vulgata Latina aparece una nota relacionada con las palabras que faltan en algunos manuscritos, y dice que en los escritos de los llamados Padres de la Iglesia aparecen los versos 7 y 8 tal como están en la Vulgata y en la Reina-Valera. La mencionada nota atribuye la omisión que se encuentra en algunos manuscritos a los arrianos, que prevalecieron por espacio de cien años, desde fines del siglo III y la mayor parte del siglo IV. Los arrianos no creían en la Trinidad, y como 1 de Juan 5:7 menciona al Padre, el Verbo y al Espíritu Santo (formando una unidad: Unidad de naturaleza, la Divinidad), este pasaje estorbaba a los arrianos (discípulos y seguidores de Arrio) y resulta lógico que lo hayan dejado fuera del manuscrito.

Las palabras relacionadas con la Trinidad (1 Juan 5:7) que los críticos impugnan ahora, estaban en el N.T. en el año 170 D.C… cuando tradujeron el siriaco Pishitta. Esas palabras estaban en el manuscrito del N.T. que San Jerónimo tuvo en sus manos cuando tradujo la versión Vulgata, allá por el año 390 C. Los manuscritos en que no aparecen son los posteriores a esta época, y esto demuestra que el Apóstol Juan escribió las palabras en cuestión, y que alguien las dejó fuera porque así convenía a los que enseñaban lo contrario.

Los críticos “liberales” o “modernistas” martillan constantemente que los manuscritos en los que aparecen los pasajes que ellos impugnan son superiores a los manuscritos que están de acuerdo con la versión Reina-Valera. Esta clasificación de los manuscritos en “buenos” y “malos”, o superiores e inferiores nos parece intencionada y sin fundamento.

Puede ser que un material sea superior (pergamino) y otro material inferior (papiro), pero si el manuscrito contiene el N.T. completo ¿por qué no ha de ser bueno? Para los “liberales” los buenos son los que convienen a sus propósitos. Los que están de acuerdo con la versión Reina-Valera son malos, son inferiores.

En lo que a su contenido se refiere, el Texto Receptus, del que tradujo Casiodoro de Reina, sirvió de base para la traducción Pishitta, (170 D.C…) y a la luz de esta realidad histórica se puede afirmar que el Texto Receptus es el más antiguo de que se tiene conocimiento. El hecho de que todos los pasajes que le impugnan a la Reina-Valera forman parte de la Vulgata desde el año 400, constituye otra evidencia digna de tomarse en cuenta.

¿Qué pretenden los que insisten en que Reina-Valera no es digna de confianza porque contiene, según ellos, pasajes espurios o añadidos? Sí, señores, ¿qué pretenden? Pretenden socavar la confianza en nuestra versión. ¿A quién sirven los que se empeñan en destruir la credibilidad y la confianza en la versión que ha circulado en los pueblos de habla castellana en los últimos 200 años? Estamos seguros de que no sirven a Dios. Supongamos que un cristiano recién convertido escuche a uno de esos críticos; ¿qué pensará de la Biblia? ¿Qué resuelve el machacar que la versión Reina-Valera tiene interpolaciones y errores?

Lamentablemente, la primer línea de ataque contra la Reina-Valera parte de donde menos se podía esperar: La Sociedad Bíblica Americana. Esta Sociedad, aliada hoy al Vaticano, publicó en 1979 la versión Dios habla hoy que es una versión ecuménica de fondo y perfil “liberal”. Ellos esperaban que esta versión tomase el lugar de la Reina-Valera; pero no ha sucedido así. La propia Sociedad Bíblica confiesa que de los primeros seis millones de ejemplares del N.T. en Versión Popular o ecuménica, el 85% los ha vendido o regalado a la Iglesia Católica. El Sector evangélico solamente absorbió el 15%. ¿Qué quiere decir esto? Que el pueblo evangélico rechaza la Versión Popular, y continua mostrando su preferencia por la versión Reina-Valera.

Desde el año 1955 al 1960 la Sociedad Bíblica Americana planeó y dirigió una revisión de Reina-Valera con el propósito de poner el lenguaje o vocabulario al día, y en armonía con la Real Academia. El vocabulario o significado de las palabras no ha experimentado cambio en los últimos 20 años, en cambio la Sociedad Bíblica Americana sí ha cambiado de criterio, de planes y de propósitos. Lo que en 1960 era bueno, ahora ya no es bueno, pues está sometiendo la Reina-Valera a una nueva revisión.Tenemos suficiente indicios para sospechar que nos van a venir con una versión Reina-Valera que no vamos a conocer. Una revisión fundida en el molde de Dios habla hoy

¿Qué pensaríamos de un pintor aficionado que se atreviese a meter sus pinceles en los cuadros de Goya y de Velázquez, transformándolo o encuadrándolos en el molde de su propio criterio o imaginación?

El que quiera pintar un cuadro que lo pinte como se le antoje; pero no debe pretender modificar a trasformar los cuadros de otros pintores. Si quieren hacer otras versiones que lo hagan; pero deben respetar lo que otros han hecho. Introducir un cambio radical en la Reina-Valera sería injusto, inmoral e infame. Ya tienen una versión popular, liberal y ecuménica. ¿No les es suficiente? La inmensa mayoría de los cristianos de habla hispana queremos la versión Reina-Valera tal como está ahora. Déjenosla así.

El descubrimiento de los rollos del Mar Muerto ha puesto de manifiesto que el A.T. de nuestra versión es hoy tal como era cuando Jesús de Nazaret la leía y explicaba. Y el N.T. de la versión Reina-Valera es hoy como era en el siglo II, cuando produjeron la versión Pishitta.

Tenemos la firme convicción de que la mano providencial de Dios se ha manifestado a través de los siglos preservando las Sagradas Escrituras, y que el mensaje de Dios a la humanidad se ha mantenido puro, a pesar de las imperfecciones humanas. Podemos confiar plenamente en la versión Reina-Valera. El mensaje de Dios permanece aquí sin omisiones ni añadiduras.

No permitas, estimado lector, que los ataques del “liberalismo” apóstata socaven el fundamento de tu confianza en la versión Reina-Valera que es, hasta ahora, la mejor de todas las versiones.

Los libros apócrifos

Las Sociedades Bíblicas publican, para América Latina, una revista que lleva por titulo “LA BIBLIA”. En las páginas 35 a la 37 del número correspondiente a Octubre-Diciembre del 1978 apareció un artículo, escrito por el doctor Gonzalo Báez-Camargo titulado: “Las Sociedades Bíblicas y los Libros Deuterocanónicos”.

Evidentemente el propósito de este artículo es tratar de justificar la inclusión de los llamados libros apócrifos en una nueva versión de la Biblia publicada por las mencionadas Sociedades, y preparar el ambiente para que le otorguemos una calurosa bienvenida.

En la página 38 de la citada revista viene un diagrama en el que aparece, en el siguiente orden de tiempo y mérito, quince versiones de la Biblia en lengua Castellana:

  1. Dios habla hoy 1978
  2. Nueva Biblia Española 1976
  3. Biblia para Latinoamérica 1971
  4. Biblia de Jerusalén 1967
  5. Biblia de Herder 1964
  6. Biblia Bover-Cantera 1947
  7. Biblia Straubinger 1944
  8. Biblia Nácar-Colunga 1944
  9. Versión Moderna H.B. Pratt 1893
  10. Biblia de Torres Amat 1825
  11. Biblia de Felipe Scio 1793
  12. Biblia del Oso, Casiodoro de Reina 1569
  13. Biblia de Ferrara 1553
  14. Biblia del Duque de Alba 1430
  15. Biblia Alfonsina 1280

La número uno es la nueva versión de las Sociedades Bíblicas traducida de los originales hebreos y griego, y con los Libros Apócrifos llamada Versión Popular (VP). Las correspondientes a los números dos al ocho son versiones católico romanas, traducidas de las lenguas originales, y con los libros apócrifos. Las versiones correspondientes a los números diez al quince, dice la mencionada revista que son traducciones de la Vulgata Latina. Como vemos, incluye en esta clasificación a la versión Reina-Valera.

Cuando leímos lo que dejamos expuesto experimentamos, un sentimiento de indignación. Hasta ahora las autoridades de la Iglesia Católica, y del campo evangélico, han reconocido y proclamado que la versión de Casiodoro de Reina procede de los textos originales, y ahora nos vienen las Sociedades Bíblicas desmintiendo lo que ha sido un criterio general de evangélicos y católicos. ¿A qué se debe esta actitud? A que las Sociedades Bíblicas quieren restar méritos a la versión que han venido publicando por espacio de 120 años, para situar en el primer pedestal a la nueva versión con los libros apócrifos.

Lo que a continuación vamos a exponer ha sido motivado por lo que dejamos expuesto.

¿Treinta y nueve o cuarenta y seis libros?

En lo que se refiere al N.T. no hay diferencias entre versiones católicas y evangélicas, pero en el A.T. sí hay diferencia. Hasta ahora el A.T. en la versión evangélica se componía de 39 libros. El A.T. de las versiones católicas se componía de 46 libros; y varios capítulos añadidos a los libros de Ester y Daniel. Los siete libros añadidos son Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, Primero de Macabeos y Segundo de Macabeos.

¿Por qué se les llama apócrifos? El primero en calificarlos de apócrifos fue San Jerónimo, traductor de la Vulgata Latina. Dice un autor católico que el “nombre apócrifos se aplica entre los católicos a escritos de carácter religioso no incluidos en el canon de la Escritura que, si bien no son inspirados, pretendieron tener origen divino o fueron algún tiempo considerados como sagrados”. La palabra “apócrifo” viene a ser sinónimo de falso. Los evangélicos nunca hemos aceptado los Libros Apócrifos como inspirados por Dios.

Los libros apócrifos nunca estuvieron en el canon

Los libros inspirados que componen el A.T. fueron escritos en hebreo, por profetas hebreos y dirigidos al pueblo hebreo. El apóstol afirma, bajo inspiración divina, que la ley de Dios fue promulgada para el pueblo israelita (Romanos 9:4). Y que Dios encomendó al mencionado pueblo el cuidado o preservación de las Sagradas Escrituras (Romanos 3:1-2). Dice el autor católico M. Chasles lo siguiente: “Para el pueblo judío fue escrito primeramente el A.T. El lo recibió y depositó. Las Escrituras nos han sido trasmitidas por Israel, y con ese espíritu escrupuloso que ha asegurado la conservación de las costumbres hebreas”. La confesión o declaración de este autor católico es de capital importancia en relación con el tema que estamos considerando.

Los llamados Libros Apócrifos no fueron escritos en hebreo, ni por profetas hebreos inspirados por Dios. Nunca formaron parte del A.T. hebreo. Cuando los mencionados libros entraron a formar parte de la versión griega de la Biblia, los israelitas convocaron un concilio que se reunió en Jamnia, con el propósito de considerar la naturaleza de los libros agregados a la versión griega. Para determinar si un libro es o no inspirado, aquel Concilio estableció las bases siguientes:

  • El libro debe estar de acuerdo con la ley de Moisés.
  • Debe haberse originado en Palestina.
  • Debe haber sido escrito en hebreo.
  • Debe haberse escrito antes de la muerte de Esdras.

Como los mencionados libros no llenaban los requisitos establecidos por el Concilio, éste determinó que no tenían derecho a formar parte del conjunto de libros inspirados por Dios. Los hebreos siempre han creído que fue Esdras quien fijó, bajo inspiración divina, el canon o catálogo de los libros inspirados del A.T. y, en términos generales, se puede decir que los libros apócrifos fueron escritos entre el año 150 A.C.. y el año l00 D.C…. Por lo menos dos siglos después de la muerte de Esdras.

El autor católico M. Chasles en su libro “Qué es la Biblia” página 27 y 29 dice: “Siete libros del A.T. (católico) no fueron admitidos en el número de las Escrituras por los doctores de la ley en Jerusalén. En la época de Jesucristo, y de los Apóstoles, Jerusalén tenia su Biblia hebrea, treinta y nueve libros. Los traductores de la versión griega tradujeron del hebreo los 39 libros que componen la Biblia hebrea de Jerusalén, y luego agregaron otros siete libros de los que sólo tenían el original griego”. Esta sincera, franca y veraz declaración de un católico a los libros apócrifos los sitúa fuera del catálogo de los libros inspirados y determinan que fueron “agregados” por quienes no tenían autoridad para agregarlo.

Reconocimiento implícito

El Vaticano reconoce tácitamente que los libros apócrifos no fueron escritos bajo inspiración divina. A los 39 libros que integran el canon o catálogo hebreo, la Iglesia Católica Romana les da el calificativo de protocanónicos, y a los siete libros llamados apócrifos les da el calificativo de deuterocanónicos.

Generalmente, a los libros inspirados se les da el calificativo de canónicos (que integran el canon de Escrituras Sagradas). La Iglesia Romana ha creado los términos “protocanónicos” y “deuterocanónicos” para distinguir o separar los libros del canon hebreo, de los que no forman parte de este canon o catálogo. El prefijo “proto” se usa para denotar superioridad, y el prefijo “deuto”, significa segundo o inferior. También se le llama “Segundo Canon” o canon secundario. Al aplicar a los siete libros en cuestión un calificativo que denota inferioridad, la Iglesia Romana esta reconociendo que en sus versiones de la Biblia hay libros de dos clases: de primera y de segunda; superiores e inferiores.

¿Es que hay inspiración divina de primera y de segunda, superior e inferior? He aquí un ejemplo de lo que venirnos exponiendo: En las versiones evangélicas (hasta ahora) el capítulo tres del libro del profeta Daniel consta de treinta versículos. Entre los versos 23 y 24 de las versiones evangélicas, las versiones católicas tienen 67 versículos más que fueron agregados a lo que escribió Daniel. Al comenzar esta sección apócrifa, las versiones católicas tienen el siguiente encabezamiento: “parte deuterocanónica”, y cuando termina esta parte introducen el siguiente encabezamiento; “parte proto-canónica”. Esta doble clasificación dentro de un mismo capítulo implica el reconocimiento tácito de que Daniel no escribió los 67 versículos que agregaron en la versión griega. Sería absurdo suponer que el profeta Daniel escribiese 23 versículos con un grado de inspiración divina y, seguidamente, 67 versículos sin inspiración divina, o con un grado inferior de inspiración.

Naturaleza de los libros apócrifos

En el contenido de los libros apócrifos descubrimos su naturaleza. Veamos:

Tobías:

En relación a este libro, el comentarista católico C.D. Vine expresa lo siguiente en el libro “Verbum Dei” tomo II página 50: “Los autores católicos, en su mayor parte, niegan totalmente la historicidad de Tobías, considerándolo como una ficción poética, como una fábula o cuento”.

El libro de Tobías tiene enseñanzas erróneas y paganas. En el capítulo 4 y verso 17 dice: “Esparce tu pan sobre la tumba de los justos”. En los versos 2 al 8 del capítulo 6, dice que el hígado de un pez, quemado sobre un brasero, ahuyenta los malos espíritus, y en el capítulo 12 verso 9, dice que “la limosna libra de la muerte y purifica todo pecado”.

En cuanto a la recomendación de esparcir pan sobre la tumba de los justos, dice el comentarista de Vine que “prácticas y ritos de este género eran comunes entre los paganos”. Creer que el humo del hígado quemado de un pez ahuyenta a los demonios cae en la esfera de la superstición. Enseñar que la limosna libra de la muerte, y que purifica todos los pecados, contradice todo lo que enseñan las Sagradas Escrituras sobre la forma y medio de alcanzar salvación.

Judit:

El autor católico francés, Abate Du-Clot dice que el libro de Judit presenta contradicciones imposibles de explicar. El comentarista católico M. Leahy afirma que el libro presenta “inexactitud históricas”. “Verbum Dei”, tomo II, página 73. Y la versión “Nacar-Colunga” dice, en la página 487, que “en la conducta de Judit hay cosas que la moral cristiana no justifica”, entre ellas, la mentira. En Judit 1:1, dice: “El año doce del reinado de Nabucodonosor, que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive….” La versión católica, llamada Biblia de Jerusalén, tiene una nota en el citado versículo que dice: “Nabucodonosor… nunca fue llamado rey de los asirios ni reinó en Nínive”. Así que el libro de Judit comienza con una afirmación que está totalmente equivocada, es falsa. Y como afirma Du-Clot, “irreconciliable con la realidad histórica”.

Sabiduría:

En la versión griega lleva el titulo “La Sabiduría de Salomón”. Pero Ralph Earle afirma que este libro se escribió alrededor del año 40 D.C., mil años después de Salomón. Dice un autor que “el libro se escribió para impedir que los judíos cayeran en el escepticismo, el materialismo y la idolatría. Muchos sentimientos nobles hallan expresiones en este libro”.

Eclesiástico:

Este libro se le atribuye a un tal Jesús. En la introducción que aparece en la versión Nácar-Colunga dice que el libro fue escrito alrededor del año 136 A.C.. Dice Ralph Earle que este libro se parece al de Proverbios, y que presenta mucha sabiduría practica. El libro, en general, es el mejor de los apócrifos; pero el autor no pretende haber escrito bajo inspiración divina. El libro tiene un prólogo escrito por un sobrino del autor que dice: “Mi abuelo Jesús, habiéndose dado mucho a la lección de la Ley, de los profetas y de otros libros patrios y habiendo adquirido en ellos gran competencia, se propuso escribir alguna cosa de instrucción y doctrina para quienes deseen aprenderla” (Nácar-Colunga, Página 715). El autor del libro expresa lo siguiente: “Yo he llegado el último de todos, como quien anda al rebusco de la vendimia” 33:16. Esta declaración del autor nos dice que él no se creía guiado por el Espíritu de Dios. Como bien dice su sobrino, se propuso por su cuenta, escribir alguna cosa y la escribió. Lo que escribió es bueno, pero no es Palabra de Dios.

Baruc:

Dice Ralph Earle que aunque el libro de Baruc se presenta como escrito por Baruc, el escribiente de Jeremías en el año 582 A.C.., la realidad es que fue escrito alrededor del año 100 D.C.

El comentarista católico P.P. Saydon, en su introducción al libro de Baruc dice lo siguiente: “Los críticos no católicos ponen la redacción final del libro en el año 70 D.C.., si bien alguna de sus partes pueden ser de origen anterior. La introducción, capítulo 1, verso 2 al 14, abundan en inexactitudes históricas”. (“Verbum Dei” tomo II, página 547.) El libro de Baruc comienza diciendo que fue “escrito por Baruc, hijo de Nerías” (1:1). Pero esto no lo creen ni los mismos católicos. La versión católica llamada Biblia Latinoamericana dice -en la página 871-: “El libro de Baruc fue escrito entre los últimos de la Biblia: a lo mejor, en el último siglo antes de Cristo”. De acuerdo con los datos que menciona el libro, resulta prácticamente imposible que lo haya escrito Baruc el hijo de Nerías. Así que el libro comienza con una afirmación que no la creen ni los mismos teólogos católicos.

Los Macabeos:

El autor católico Abate Du-Clot, dice lo siguiente: “El primero de los Macabeos contiene la historia de 40 años desde el principio del reinado de Antioco Epifanes hasta la muerte de Simón. El libro segundo es un compendio de la historia de las persecuciones que sufrieron los judíos de parte de Epifanes y su hijo Eupator; cuya historia fue escrita por un tal Jasón. Ni uno ni otro se hallan en el canon de los judíos, y los cristianos siguieron a los judíos en cuanto a los libros que formaban el canon del A.T., por esta causa los Macabeos no fueron comprendidos entre los libros Sagrados generalmente adoptados por las iglesias cristianas”. (“Vindicias de la Biblia” página 574). Dice este autor católico que los Macabeos fueron rechazados por las iglesias cristianas, porque los cristianos siguieron a los judíos en cuanto a los libros que integran el canon.

En la introducción que aparece en la versión Nácar-Colunga al segundo libro de los Macabeos, dice que “un cierto Jasón de Cirene…compuso cinco libros sobre Judas Macabeo; nuestro autor los compendió en este solo libro” página 538.

En relación con el segundo Macabeos, llamamos vuestra atención a los siguientes aspectos:

1. Enseña que es eficaz el ofrecer sacrificio por los muertos. (Ver 12:43-45).

2. Nos presenta un resumen de cinco libros escritos por otros escritores.

3. El autor no pretende haber escrito bajo inspiración divina, pues termina el libro diciendo “Daré fin a mi narración. Si está bien y como conviene a la narración histórica, eso quiero yo; pero si imperfecta y mediocre, perdónadme” (15:38-39). Este no es el lenguaje de un hombre que escribe bajo inspiración divina, y hay un aforismo que dice: “A confesión de parte, relevo de pruebas”.

Ester:

El libro de Ester, en la Biblia hebrea y en nuestra versión tiene 10 capítulos. En las versiones católicas resulta difícil poder determinar cuántos capítulos tiene. Tomemos por ejemplo la versión Nácar-Colunga; comienza por el capitulo once y continua en el siguiente orden: 12, 1, 12, 2, 3, 13, 4, 15, 4, 13, 14, 15, 5, 6, 7, 8, 16,9, 10, y 10. Esto nos parece el colmo del absurdo. La versión católica Biblia Latinoamericana, dice en la página 839: “El libro de Ester contiene en la Biblia griega muchos trozos que no están en la Biblia hebrea”. La versión Nácar-Colunga dice que algunas porciones del libro son “Protocanónicas” y otras ”Deutero-canónicas”. Hemos consultado cinco autores católicos, y todos están de acuerdo en que los diez capítulos que aparecen en las versiones evangélicas fueron escritos por un autor, en hebreo, y que las secciones añadidas, que aparecen en las versiones católicas, fueron escritas en griego por otros autores.

Daniel:

El libro de Daniel, en nuestra versión tiene 12 capítulos y en las versiones católicas tiene 14 capítulos. Los autores católicos reconocen que las partes que aparecen agregadas no fueron escritas en hebreo, y que no son de la misma naturaleza que lo que Daniel escribió en hebreo. Esto prueba que Daniel no escribió los capítulos 13 y 14.

Proceso histórico

Algunos de los llamados Padres de la Iglesia hicieron un estudio cuidadoso en relación con los libros inspirados, y los no inspirados. En el año 395 D.C… se había confeccionado 11 catálogos de los libros que se consideraban inspirados por Dios, y en ninguno aparecen los libros apócrifos. He aquí una relación de los mencionados catálogos:

  • De Melitón de Sardis Año 177
  • De Orígenes Año 230
  • De Atanasio Año 326
  • De Cirilo Año 348
  • De Hilario de Pointiers Año 358
  • Del Concilio de Laodicea Año 363
  • De Epifanio Año 368
  • De Gregorio Nacianceno Año 370
  • De Anfiloquio Año 380
  • De Rufino Año 395
  • De Jerónimo Año 395

Un sínodo convocado en Laodicea en el año 363 D.C.. prohibió la lectura de los libros apócrifos en las iglesias.

De un extenso artículo sobre la formación e historia del canon escrito por el católico R. J. Foster entresacamos los siguientes párrafos: “Todos los libros contenidos en la Biblia hebrea son llamados protocanónicos, mientras que los que están sólo en la lengua griega se llaman deuterocanónicos… los alejandrinos pudieron aceptar como inspirados libros que no aparecían aceptables a los doctores de Jerusalén… Parece un poco extraño que las primeras listas de los libros canónicos dadas por los escritores cristianos contengan sólo las Escrituras protocanónicas… Es evidente que Melitón (de Sardis) transcribe el canon tal como lo encontró en Palestina, donde ya en esta época los libros deuterocanónicos habían sido excluidos del canon… Desde comienzo del siglo IV entramos en un período de confusión e incertidumbre, (en relación con los apócrifos)…Algunos padres, condescendiendo demasiado con el concepto rígido de canonicidad, se inclinaron a recibir como canónicos solamente los libros reconocidos por los judíos, relegando los deuterocanónicos a la categoría de libros útiles para la edificación… San Atanasio…San Cirilo de Jerusalén, San Epifanio, y San Gregorio Nacianceno tampoco admiten los libros deuterocanónicos… A causa de su estancia en Palestina y de sus conocimientos hebraicos, San Jerónimo puso todo el peso de su gran autoridad de parte de la no canonicidad de los libros deuterocanónicos. Con frecuencia se niega a aceptar todo libro que no esté en la Biblia hebrea, y en su ‘Prologus Galeatus,’ que sirve de introducción a los libros de Reyes, afirma que Sabiduría, Eclesiástico, Tobías y Judit no están en el canon… Algunos escritores de prestigio siguieron la opinión avalada a su juicio por la autoridad de San Jerónimo, incluso el papa San Gregorio el Magno el cual se inclinó a compartir esta opinión. Desde el siglo XVIII el canon breve (hebreo) ha ganado cada vez más aceptación, pero la cuestión aún no ha sido zanjada… Tal es la actitud general…y querer negarlo es oponerse a la evidencia”. (Tomado del libro “Verbum Dei” Tomo I, páginas 40 año 46. Los tres puntos seguidos es un salto en párrafo o renglón).

Todos los párrafos anteriores, tomados de un libro católico, presentan evidencias demoledoras en contra de los libros apócrifos. Nótese la importancia por la cual todos concuerdan en la validez del canon hebreo. Lo que no esté en este canon no forma parte de los libros inspirados.

La versión griega

¿Tiene la Iglesia Romana y las Sociedades Bíblicas algún argumento de peso a favor de los libros apócrifos? El único argumento que presenta es el siguiente. Dice que los apócrifos entraron a formar parte de la versión griega llamada Septuaginta de los Setenta.

Debemos tener en cuenta que esta versión fue promovida por el rey de Egipto, Tolomeo II Filadelfo. Este Rey, gran amante de las letras, ordenó traducir los libros religiosos hebreos para su famosa biblioteca de Alejandría La traducción se hizo en Alejandría, y con el tiempo, se agregaron a la mencionada versión 15 libros no inspirados.

De la versión griega se hizo una traducción al latín, que vino a ser considerada como la versión Itala. De los 15 libros apócrifos que formaban parte de la versión griega, 10 pasaron a la versión latina, y fueron excluidos los 5 siguientes que eran: La Ascensión de Isaías, Los Jubileos, La Epístola de Jeremías, el tercero de Macabeos y Enoc.

Dámaso, obispo de Roma, encomendó a Jerónimo, el cristiano mas destacado de su época, que preparase una versión de la Biblia, y este se fue a Belén (Palestina), en donde – veinte años entregado a la tarea que le habían encomendado con gran celo y dedicación. De aquel trabajo surgió la Vulgata Latina, que vio la luz alrededor del año 400 D.C…. Jerónimo se opuso a que se incluyeran en esta versión los libros apócrifos, pero algunos, que estaban familiarizados con la versión Itala, ejercieron tanta presión para que se incluyeren los apócrifos en la nueva versión, que por último triunfaron, a pesar de tener la oposición de Jerónimo, y contra su voluntad, se insertaron estos libros.

En el año 1545 se convoco el Concilio de Trento, y dice el historiador católico F. Díaz Carmona, en la página 272 de su Historia de la Iglesia Católica Romana, que aquel Concilio “empezó fijando de nuevo el canon de la Biblia” En efecto, el Concilio discutió el problema de los libros apócrifos y acordó excluir de la Vulgata 3 de los 10 libros que habían agregado: El tercero y el cuarto de Esdras y la Oración de Manasés.

Al afirmar que el Concilio fijó de nuevo el canon de la Biblia, se da por sentado que modificó acuerdos de concilios anteriores. En la practica, como vemos, el hecho de que los apócrifos hayan sido agregados a la versión griega no transforma su naturaleza ni le confiere ningún mérito, y la evidencia la tenemos en el hecho de que de los 15 libros apócrifos agregados a la mencionada versión, 8 fueron excluidos, y la exclusión de esos 8 demuestra que los que agregaron los 15 procedieron irresponsablemente. Los mismos motivos que tuvieron para quitar los 8, los hay para excluir los 7 restantes. No hay un solo argumento de valor o peso a favor de los libros apócrifos.

Eslabón ecuménico

La Sociedad Bíblica Británica y Extranjera se fundó en 1804, y la Sociedad Bíblica Americana se estableció en el 1816. Dice Ralph Earle que “estamos de acuerdo con la sana opinión protestante de los últimos 400 años en que los libros apócrifos no son parte de la inspirada y autoritativa Palabra de Dios”. En tal sentido la “Sociedad Bíblica Nacional de Escocia tomó la posición de que si estos libros no eran Palabra de Dios dada por inspiración, ellos no debían malgastar el dinero imprimiéndolos como parte de la Biblia. Dicha Sociedad hizo una petición a la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, la cual votó en 1827 (las Sociedades Bíblicas dicen ahora que fue en el 1826) que no emplearía ninguno de sus fondos para publicar los libros apócrifos” (Tomado de “Como nos llegó la Biblia” página 39).

Por espacio de 150 años las Sociedades Bíblicas se mantuvieron fieles al acuerdo que tomaron en 1826. Pero en l968 han revocado o ignorado aquel acuerdo, y están publicando y promoviendo una versión de la Biblia que incluye los libros apócrifos (VP). ¿A qué se debe tan sorprendente cambio de actitud?

El doctor Gonzalo Báez-Camargo, hablando como vocero de las Sociedades Bíblicas, dice que éstas no se atribuyen la facultad de determinar cuáles libros son inspirados y cuales no lo son. He aquí sus palabras: “Cuando las Sociedades Bíblicas publican ediciones sin los deuterocanónicos es para responder a las necesidades de las iglesias que no los aceptan como parte del A.T., sin que esto signifique en modo alguno que al hacerlo las sociedades dictaminen que sólo esos libros son inspirados. Cuando publican ediciones que contienen los libros deuterocanónicos, para iglesias que los aceptan, es también sólo para responder a las necesidades de ellas, sin que tampoco eso implique de parte de las Sociedades, un dictamen que los declare igualmente inspirados que los otros”.

Otro funcionario de las Sociedades Bíblicas nos ha dicho: “Nosotros constituimos una organización interconfesional, no podemos tratar de decir quien tiene la razón. Nuestra misión es otra”. Como vemos, por las declaraciones que hemos expuesto, los dirigentes de la mencionada Sociedad se refugian tras el muro de la interconfesionalidad. Dicen que tienen que publicar lo que les pidan, y que no están llamados a ejercer juicio propio determinando si los libros apócrifos son o no inspirados. Nuestra misión, dicen ellos, es otra. Esta posición nos parece que tiene carácter evasivo, y nos resulta decepcionante. No pensaban así los directores que en el 1826 determinaron que las Sociedades Bíblicas no emplearían ninguno de sus fondos para publicar los libros apócrifos. Cuando los actuales directores dicen, por boca de sus voceros, que no les importa si los libros apócrifos son inspirados o si no lo son, tenemos que preguntamos si creen realmente en la inspiración divina de los 39 libros que integran el canon hebreo. Al redactar estas líneas estamos pensando en lo que dice la Palabra de Dios en Jueces 2:10. “Y toda aquella generación fue también reunida con sus padres. Después de ellos se levantó otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel”.

Siempre hemos esperado ver en las Sociedades Bíblicas un baluarte de lo que implica la expresión y proclamación de las Sagradas Escrituras. En esta ocasión nos dijo el entonces Secretario de la Agencia Bíblica en Cuba, doctor Joaquín González Molina, al afirmar que las Sociedades Bíblicas tenían por misión el velar por la pureza del Sagrado Libro. No concebimos como una institución creada para la difusión de las Sagradas Escrituras confiese en estos tiempos que no tienen un criterio definido sobre los libros que han de clasificarse como inspirados.

La gravedad del asunto que estamos considerando estriba en que Sociedades Bíblicas se ha asociado con el Vaticano. La Iglesia Católica Romana hace aporte económico a las Sociedades Bíblicas, y siempre que una persona o institución acepta favores, dádivas o subvenciones de otra persona o institución, se subordina al que le ayuda o paga; de manera que debe bailar al son de la música que le toquen.

Hasta ahora, la esfera de servicio de las Sociedades Bíblicas eran las iglesias evangélicas, pero de ahora en adelante las mencionadas Sociedades han agregado la iglesia romana a su esfera de servicio. El doctor Báez-Camargo en el artículo citado anteriormente, manifestó lo siguiente: “El renacimiento bíblico en el seno del catolicismo romano, que ha cobrado fuerza…después del Concilio Vaticano II, el cual abrió las puertas para la colaboración ecuménica en el campo Bíblico, puso en contacto a las autoridades católicas con las Sociedades Bíblicas…Producto de las conversaciones tenidas por ambas partes, fue el acuerdo de que consignara en los Principios Normativos para la Cooperación Interconfesional en la Traducción de la Biblia, concluido en 1968. Las autoridades católicas aceptaron dar su apoyo oficial a ediciones de la Biblia con los deuterocanónicos en sección aparte, antes del N.T”. Y más adelante, agrega Báez Camargo “Esta nueva situación implica que la iglesia Católica Romana participará de los privilegios y de los deberes financieros como todas las iglesias que actualmente cooperan con las Sociedades Bíblicas”.

La asociación de las Sociedades Bíblicas con el Vaticano es producto del movimiento ecuménico promovido, al mismo tiempo, por la Iglesia Romana y el Concilio Mundial de Iglesias. Después del Concilio Vaticano II, la Iglesia Romana se ha lanzado a la tarea de atraer a su seno a todas las iglesias llamadas cristianas, y algunos lideres del Concilio Mundial de Iglesias han manifestado que están dispuestos a pasar por encima de muchos obstáculos, y sacrificar lo que haya que sacrificar, para llegar a la constitución de un organismo mundial que agrupe a todas las iglesias.

La Inclusión de los libros apócrifos en una versión de la Biblia editada por las Sociedades Bíblicas constituye una contribución por parte de los directores de las mencionadas entidades a los fines que persigue el ecumenismo mundial. Con la inclusión, el Vaticano consigue una victoria. Los evangélicos hemos venido diciendo, por espacio de 400 años, que las versiones católicas de la Biblia incluyen libros que no son inspirados por Dios, pero de ahora en lo adelante nos dirán que si sus versiones están adulteradas, las nuestras también lo están.

Las Sociedades Bíblicas dicen, por boca de sus voceros, que publican la Biblia con los libros apócrifos porque la Iglesia Católica se lo ha pedido. ¿Con qué propósito se lo han pedido? No es necesidad de Biblias en el campo católico. La Iglesia Romana está editando más versiones de la Biblia en español que las iglesias evangélicas. En la actualidad, todo católico que quiere leer la Biblia tiene una Biblia católica a su alcance. El fin que persigue la Iglesia Romana es quitar del camino un obstáculo para llegar a la meta del ecumenismo. Tapar la boca a los que criticamos la inclusión de los apócrifos en la Biblia. Y Establecer un eslabón para llegar a la constitución de un solo organismo mundial que agrupe a todas las iglesias a la sombra del Vaticano.

No nos oponemos a que las Sociedades Bíblicas vendan Biblias a la Iglesia Romana y a todo el que se las pida, para eso se organizaron. Lo que nos parece condenable es que las publiquen adulteradas, que agreguen a la Palabra de Dios libros con enseñanzas contrarias a la doctrina Bíblica. Esto implica claudicar en aras del ecumenismo, de “Mammon”, o de la filosofía de aquel Príncipe que dijo: “París bien vale una misa”. El Señor aconsejó a sus discípulos que se guardasen de la levadura de los fariseos, y Pablo dijo a los cristianos de Corinto que un poco de levadura leuda toda la masa. A los Gálatas les advirtió que algunos quieren pervertir el evangelio de Cristo. Y la Biblia se cierra con la siguiente amonestación: “Si alguno añadiese a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18).

Hasta ahora hemos dicho que la Biblia es la Palabra de Dios, pero una Biblia con los libros apócrifos no se puede decir que es la Palabra de Dios, porque en tal volumen, a la Palabra de Dios se le han agregado libros que no son de Dios. Un funcionario de las Sociedades Bíblicas nos ha dicho: “Acerca de sí los libros deuterocanónicos son inspirados o no por Dios, contesto que no…pero…son útiles”. Y Agrega: “Simplemente se trata de atender una solicitud de la Iglesia Católica”.

¿Es que la Sociedad Bíblica va a complacer a todo el que pida una Biblia a su gusto? ¿Qué pasaría si cincuenta mil iglesias evangélicas les pidiese que no publiquen los apócrifos? Hasta ahora el mayor contribuyente a las Sociedades Bíblicas es la Convención Bautista del Sur, compuesta por mas de 35,000 iglesias. Si esta Convención le pidiese que agregaran a la Biblia el libro EL PEREGRINO, ¿lo haría?. No. No lo harían. Hacen lo que les manda el Vaticano, y aquí es donde esta la gravedad de esta cuestión. ¡El Vaticano orientando a la Sociedad Bíblica!

Las Sociedades Bíblicas tratan de anular la versión Reina-Valera para introducir su nueva versión de Dios Habla Hoy, incluyendo los libros apócrifos, y no es la primera vez que tratan de substituir la versión de Reina por otra; pero hasta ahora no les fue posible. Y es que la lengua castellana tiene dos monumentos: La Versión de la Biblia traducida por Casiodoro de Reina, y el Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. Hasta el archicatólico Marcelino Menéndez y Pelayo ha rendido tributo de reconocimiento y admiración a la versión Reina, que hasta ahora es la reina de las versiones.

No se concibe que mientras los adversarios ensalzan la versión Reina, los que debían ser los primeros en darle el lugar correspondiente, traten de restarle méritos. No es justo tratar de opacar las glorias de un veterano de cien batallas, para glorificar a un recién nacido que viene enfermo y que aún no ha librado el primer combate.

La versión Reina-Valera ha estado presente en el nacimiento de cada iglesia que ha surgido donde quiera que se hable la lengua castellana. Y ha sido la fuente donde bebieron varías generaciones de cristianos. Las glorias se adquieren por el valor y los méritos. En estos tiempos de innovación, claudicaciones y apostasías, debemos tomar en cuenta la sentencia que aparece en Lucas 5:39: “Ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor”. Y nos adherimos firmemente a la Palabra de Dios, sin añadiduras.

Punto y aparte

En estos tiempos se están multiplicando las versiones de la Biblia. Desde 1944 para acá, en la esfera católica han surgido ocho versiones, y en el campo evangélico han surgido también algunas versiones y varias revisiones de Reina-Valera. Ante esta proliferación de versiones y revisiones, viene a nuestra mente la siguiente expresión tomada del Quijote: “Tantas idas y venidas quiero Sancho que me digas ¿son de alguna utilidad?” No estamos en contra de lo nuevo, si lo nuevo es bueno o mejor que lo que ya tenemos; pero la multiplicación de versiones crea un problema para la lectura, por lo que cada iglesia debe adoptar una versión, como la oficial, y tratar de que los miembros lleven al templo la versión adoptada. De lo contrario, la lectura bíblica congregacional podría revivir el fenómeno de Babel.

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5 Responses to “Conspiración contra las Sagradas Escrituras”

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  1. Benjamin Morales says:

    Dios los Bendiga por esta informacion, realmente no lo puedo creer que las sociedad biblica se vendio al vaticano pero como dijo anteriormente que pasaria si las iglesias evangelicas pidieran que no incluyan los libros apocrifos? de esto no escuchado que se hable en las iglesias los pastores deben poner bien pilas a sus ovejas en todo esto. estoy asombrado, como dice en 1. Timoteo 6. 10 Porque raiz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciano algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. en fin oremos mucho por todo esto gracias

  2. Anonymous says:

    Dios los Bendiga esta información,me ayuda para mantenerme firme ya que tenia duda cuando hacía lectura en otras Bliblias.
    Los pastores debrian consientisar a la comunidad evangelica a no comprar esta versión.
    Gracias por la información Dios los Bendiga,y les ayude .

  3. carlos carbajal says:

    que la gracia dejesucristo les siga bediciendo .me ha servido de mucha ayuda para poder orientar a la iglesia

  4. carlos g molina says:

    Estas palabras sobre la Peshita no son precisas, como se creía antes, porque no exisitia la traduccion de la Peshita en Español o acceso a ella, como ahora, por el internet.
    1 Juan 5:7 es una añadidura posterior a la Peshita y la mayoria de manuscritos.

    “Las palabras relacionadas con la Trinidad (1 Juan 5:7) que los críticos impugnan ahora, estaban en el N.T. en el año 170 D.C… cuando tradujeron el siriaco Pishitta. Esas palabras estaban en el manuscrito del N.T. que San Jerónimo tuvo en sus manos cuando tradujo la versión Vulgata, allá por el año 390 C. Los manuscritos en que no aparecen son los posteriores a esta época, y esto demuestra que el Apóstol Juan escribió las palabras en cuestión, y que alguien las dejó fuera porque así convenía a los que enseñaban lo contrario.”

  5. MEZAA RUTH says:

    No es rrespuesta a lo expuesto anteriormente que quiera opinar por ahora.
    Pero no se quien me piede decir donde puedo comprar este libro conspiracion contra las escrituras del señor manzanares.espero me ayuden gracias.o mandenme el ISBN, gracias, esto esta demaciado interesante, gracias.

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