El impacto de tu acto

Recibí mi educación primaria en un pequeño colegio en el campo. A lo máximo éramos ocho alumnos. Una vez cruzamos el alambrado alrededor del colegio hasta el terreno de un vecino. Él tenía un alambrado eléctrico puesto para desanimar a sus vacas de cruzar el alambrado. Para nosotros era divertido probar la sensación de tocar el alambrado. Lo más divertido era cuando todos tocaron la mano, el uno del otro, y uno, no más, tocó el alambre eléctrico. Uno por uno recibió el impacto.

Esto me hace pensar de los impactados de mis actos sobre los demás. Puede ser que sean buenos o malos. Hay muy pocos, como Robinsón Crusoe, que viven a solas en una isla. A la verdad, hay pocos que tienen deseos de vivir a solas en una isla. Nos hace falta compañerismo. Junto con la bendición del compañerismo va la responsabilidad de tomar en cuenta que tu manera de vivir tiene un impacto sobre la vida de los demás en tu alrededor.

Aquí hay algunos ejemplos del impacto negativo que nuestro estilo de vida tiene sobre los demás. Hay hombres que gastan un porcentaje de su sueldo en juegos de azar y dejan a su familia faltando de lo necesario. Hay otros hombres que hacen sufrir a sus familiares por su vicio de tomar y fumar. A veces hay mujeres que lo hacen también.

Hay jóvenes que obligan a sus padres y hermanos (hasta los vecinos) a escuchar su música rock a todo volumen. Parece que ellos no se dan cuenta de que no es la música preferida de todos.

Hay muchos que sufren por la infidelidad en el matrimonio. No únicamente el cónyuge sufre sino también los niños.

Si somos negligentes en cumplir nuestro horario a veces obligamos a los demás a esperar por nosotros. Alguien puede sentirse cómodo por bañarse una vez por mes, pero obliga a los demás a aguantar su mal olor.

Jesús dijo, “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. Mateo 7:12. Si yo quiero que los demás tengan en cuenta mi bienestar, por lógico, yo debo hacer lo mismo para con ellos.

Si Cristo está reinando en nuestra vida él no va a permitirnos abusar a los demás. El problema está con el hombre carnal que piensa únicamente en el yo. Es egoísta.

No es únicamente un asunto de tomar en cuenta que tu acto tiene un impacto sobre la vida de los demás. Hace falta también que abstengamos de hacer lo que tendrá una acción negativa en la vida de los demás. Puede ser que lo que queremos hacer no está mal pero resulta que alguien mas tenga que pagar en parte la cuenta de nuestro acto. Por ejemplo, si gastamos dinero en ir a la cancha para ver un partido y después no alcanza el dinero para pagar el alquiler, no estamos hablando de algo inmoral, pero igual estamos haciendo a otro sufrir.

Vamos a hacer un pacto. Yo voy a hacer lo mejor posible a tomarte en cuenta cuando tomo mis decisiones. Pido que tu hagas el mismo favor para mí. ¿Estás de acuerdo?

 

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