El lugar de la adoración en la oración

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias – Filipenses 4:6.

Con todo lo que pedimos de Dios debemos incluir acción de gracias. La Biblia dice que debemos orar sin cesar. (I Tesalonicenses 5:17) Si debemos orar con acción de gracias, entonces, de continuo debemos estar agradecidos.

Vemos muchos ejemplos de esto en la Biblia. Parece que David no sabía orar sin adorar. Aun cuando él oraba de lo más profundo de la angustia él incluyó la adoración. En los Salmos 17 y 18 vemos un ejemplo de esto. En el Salmo 17 él clamó a Dios por causa de sus enemigos. Pero en el Salmo 18 él dijo, “Te amo, oh Jehová, fortaleza mía y castillo mío, y mi libertador”. Vemos la misma costumbre en las oraciones del Apóstol Pablo. Lea las siguientes porciones, por ejemplo. Romanos 1:8-9, Colosenses 1:3, II Timoteo 1:3, I Tesalonicenses 1:2

Hay razón por mezclar adoración con su oración. Debemos estar agradecidos por lo que hemos recibido de Dios. Todo lo que hemos recibido es por la gracia y misericordia de Dios. Aun debemos estar agradecidos por el privilegio de orar. Que gran cosa es que el Dios omnipotente, el Creador del universo, da a sus criaturas finitas el privilegio de hablar con él. Él aun nos anima a acercarnos a él.

Cuando oramos, no es la primera vez que hemos pedido algo de él. Y lo que pedimos ahora es una pequeñez en comparación a lo que pedimos la primera vez. Nuestra primera oración tiene que haber sido la petición de perdón y salvación. Cuando Dios nos salvó él hizo la cosa más grande por nosotros que se hará. Él nos transformó del reino de las tinieblas a la luz. Fuimos de ser perdidos a ser salvos. Llegamos a ser hijos de Dios con todo lo que está incluido en esto.

Aun debemos dar gracias a Dios por nuestras angustias. Fueron mandados de su mano bondadosa. Romanos 8:28 dice que “Todas las cosas les ayudan a bien”.

Si nuestro vecino anda mal económicamente y le decimos que vamos a pagar su boleta de luz antes que vence, casi seguro es que él va a decir, “Ah un millón de gracias”. Pero, mira, no la pagamos todavía. Así también debemos dar gracias a Dios por contestar nuestras oraciones aun antes de recibir lo que pedimos.

Aun debemos dar gracias a Dios por no contestar nuestras oraciones. Muchas veces es por su misericordia que no recibimos lo que pedimos de él. Habacuc es un ejemplo de la actitud que debemos tener hacia Dios. Dice: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación”. (Habacuc 3:17-18)

Otra razón por mezclar la adoración con su oración es que el no hacerlo es ser ingrato. En II Timoteo 3:2 el ser ingrato está incluido con otros pecados. ¿Cómo podemos esperar recibir lo que pedimos de Dios si pecamos en la misma oración?

También es egoísta pedir, no más, sin dar gracias a Dios por lo que recibimos de él. Es pensar, “Yo voy a sacar todo lo que puedo de Dios sin dar nada a él”. Jesús dijo, “Más bienaventurado es dar que recibir”. (Hechos 20:35) Entre lo que podemos y debemos dar a Dios es la adoración. Salmo 50:23 dice, “El que sacrifica alabanza me honra”.

Por último, quiero llamar a su atención algunos de los buenos resultados de mezclar la adoración con su oración. Filipenses 4:6-7 dice que un resultado será que “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús”. ¡Qué gran cosa es la paz de Dios!

Otro resultado será que va a ser más fácil orar. Vamos a sentirnos más en comunión y más cerca de Dios. Resultará que sentiremos más libertad en pedir algo de él. Tal vez el resultado más grande será que estará más cerca de recibir su petición. Dios está más inclinado a conceder la petición de aquel que sabe alabarle. Lucas 6:38 dice, “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remedida, y rebosando darán en vuestro regazo: porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. Si es así con los hombres, cuanto más debe ser con Dios.

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2 Responses to “El lugar de la adoración en la oración”

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  1. Eurípides Sánchez says:

    Gracias le doy a Dios porque puso el querer como el hacer en vuestros corazones, Dios los bendice por trabajar para Él, les agradezco que estén haciendo este trabajo que nos sirve de guía para nuestras predicaciones y estudios bíblicos, no hay suficientes palabras para agradecerles, gracias, gracias, el amor de Dios está cada día sobre vuestras vidas

  2. JORGE LUNA VELAZQUEZ says:

    Sea breve o larga la vida con todas sus alegrias y vicicitudes que nos da: GRANDE ES LA BONDAD DEL SEÑOR DIOS-JESUCRISTO, Siempre adorado y alabado sea.

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