El Milenio: Un mundo ideal

Aún cuando nos parezca increíble, las sociedades de nuestro mundo moderno están a la expectativa y a la espera de un mundo mejor. La idea es que, “teniendo mejores gobiernos, el ambiente y las situaciones que nos rodean cambiarán”. Puesto que la educación y la cultura de cada nación es imprescindible en el mejoramiento del nivel social y económico, se busca que estos elementos se enriquezcan y produzcan una mejor sociedad y un mejor mundo. Los ecologistas luchan e invierten millones de dólares en los cuidados del medio ambiente; y nos instan a cuidar la naturaleza y el mundo en que vivimos. El asunto es que con tanta gente en busca de “un mundo mejor”, y de “un mejor lugar para vivir”, este mundo es cada vez un caos peor. ¿Será por todo esto que al sucederse el “arrebatamiento de la iglesia” a la venida de Cristo; el anticristo encontrará un mundo expectante, preparado y hasta desquiciado, buscando la solución a los problemas más antiguo de todas las sociedades habidas y por haber; esto es, la búsqueda de paz, de armonía y prosperidad?

 

Sectarios de nuestros tiempos “invaden” colonias, fraccionamientos, calles y ciudades enteras proclamando que un “nuevo orden” se avecina para este mundo, y que el orden mundial existente será destruido. Ilusos que proclaman que solo aquellos que están bajo su gobierno “teocrático” esto es su secta, serán librados de la destrucción para heredar la tierra; tomando aquellas palabras de los Salmos que dicen: “más los justos heredarán la tierra”. Sin duda que todas estas promesas bíblicas tendrán su cumplimiento al pie de la letra pues Jesús dijo que ni una “jota ni una tilde” quedarían sin cumplirse, sabemos que aquellas palabras de los Salmos tienen su cumplimiento en el Reino venidero de nuestro Señor Jesucristo.

 

Es prácticamente imposible hablar o escribir sobre “El Milenio” sin que tengamos que explicar aunque brevemente las tres posiciones de antaño más discutidas y defendidas al respecto; esto es a saber: El Amilenialismo, El Posmilenialismo y El Premilenialismo. Cada una de estas tres posiciones escatológicas presenta sus argumentos en pro y proponiendo con ello un estilo en la vida cristiana que tiene sus repercusiones, ya que en base a esto mismo se perciben de diferente manera el programa de evangelismo y misionero mundial.

 

El Amilenialismo promovido en el siglo IV de San Agustín, ha sido la posición escatológica de la Iglesia popular durante los últimos 1600 años. Algunos otros protestantes reformados y teólogos de seminarios, y aún pastores que en algún tiempo abrazaron el “premilenialismo” han adoptado esta postura. De acuerdo a esta interpretación, ellos presentan el milenio como “la era de la iglesia” iniciándose desde el Pentecostés, hasta la segunda venida de Cristo. Los mil años por lo tanto son “simbólicos” de un periodo de mucho más largo. Creen que Cristo ató a Satanás durante su ministerio terrenal y que “la primera resurrección es el nuevo nacimiento” que con el retorno físico y en gloria de Jesús a la tierra será para juzgar, y se dará inicio a la eternidad pero no a un periodo milenial. Creen que en la actualidad el reino se refiere a la presencia espiritual del Cristo resucitado en la iglesia física, y que las profecías que quedaron sin cumplirse en el Antiguo Testamento se están cumpliendo espiritualmente a través de la iglesia. En este sentido nada más les falta que argumenten alguna “visión” como los “ruselistas” que siguen alegando que el reino se estableció en 1914, no en la tierra sino en el cielo. O como la visión de la Sra. Elena G. de White, quien vio a Jesús viniendo al templo celestial para expirar los pecados de los hombres. O la descabellada y novelesca visión de José Smith y sus tablas de oro con su glorioso Moroni. En fin, por errados que estén en esta posición, creo que merecen nuestro respeto y comprensión debido a que entre ellos hay teólogos y predicadores que en otros aspectos doctrinales corremos en las mismas aguas.

 

Aunque el Posmilenialismo está dando sus patadas de ahogado, pues ya les quedan muy pocos defensores y seguidores debido a las circunstancias y sucesos que han sobrevenido, creo que es justo dar a conocer lo que en el siglo XVI se desarrolló y tuvo cierto impulso durante los grandes avivamientos de los hnos. John y Charles Wesley, así como Charles Finney y otros de su época. El Posmilenialismo se popularizó antes del siglo XX y como vuelvo a repetir casi ha desaparecido debido a los catastróficos resultados de las dos guerras mundiales pasadas y las que recientemente hemos vivido, además de las grandes depresiones vividas en los países subdesarrollados tanto como los Estados Unidos, añadiendo el incremento de la corrupción y el deterioro de la moral; todo esto ha echado por la borda el pensamiento posmilenial de que la mayor parte del mundo se convertiría a Cristo, y trabajaría en la preparación de un mundo cristianizado preparado para el regreso del Señor en gloria. Esta corriente de pensamiento se encuentra hoy en forma limitada entre grupos de “intelectuales” conocidos como “teonomistas”. Por fortuna y desgracia, muchos de los que profesaban esta creencia la han dejado y han abrazado el “amilenialismo”; como dice el dicho “saltaron de las brasas y cayeron en el fuego” o “salieron de “Guatemala y entraron en Guatepeor”.

 

Y ahora me ocuparé de lo mío, de mi posición en la cual creo que no estoy solo. Creo que la teología de Chafer es excelente en esta posición, así como los escritos de Pentecost, LaHaye, Ryrie, Diestre, Thomson, Erich Sauer, Lindsey, Fco. Lacueva, McDowell y muchísimos otros escritores de antaño y modernos que con sencillez y erudición profunda nos presentan una belleza de lo que es la posición “Premilenial” y el hecho de un milenio literal, terrenal y visible, periodo de justicia, paz y prosperidad mundial teniendo como Rey de reyes y Señor de señores a nadie más que nuestro Glorioso Señor Resucitado, gobernando con equidad y vara de hierro a todas las naciones; y a su pueblo Israel y su esposa la iglesia, gobernando juntamente con él.

 

Pero, ¿qué es el milenio? La palabra procede del latín mile-annus que significa literalmente un periodo de tiempo de mil años. El sentido teológico tiene su base en Apoc. 20:2-7, donde la palabra griega khilia éte, ocurre seis veces en dichos versículos. Este será un tiempo de bendiciones tanto materiales como espirituales ya que Satanás estará atado y por lo tanto la maldad y el pecado estarán reducidos sin las instigaciones del diablo y sus ángeles. Será un tiempo en donde el conocimiento de Jehová será dado a conocer en toda la tierra. Jesús será el Rey, sin opositor, rigiendo a las naciones con vara de hierro. (Salmo 2:9; 110:2, 5)

 

¿Es el premilenialismo una posición de reciente nacimiento o es un concepto claro que los creyentes de antaño ya proclamaban aunque no lo llamaban así? Tanto “a” como “pos” alegan que la posición “pre” es de tiempo más reciente que “aquellos”, que tuvo su reaparición extravagante en tiempos de la Reforma y más notablemente entre los llamados “anabaptistas” siendo Bengel y Mede los primeros entre los eruditos modernos de distinción en defenderlo, y que no fue sino hasta principios del siglo antepasado que llegó a tener una amplia influencia. A esto puedo decir que de acuerdo a mis investigaciones y estudios que la lista de los premilenialistas que creyeron en un milenio literal va desde los primeros siglos de la historia del cristianismo entre los cuales destacan; Papías, discípulo de Juan el Apóstol, el cual cita a su favor a gran número de los Apóstoles. Están también Clemente de Roma, Bernabé, Hermas, Ignacio de Antioquia y Policarpo de Antioquia que también fue discípulo de Juan. Todos estos vivieron en la segunda mitad del siglo I y la mitad del II. En pleno siglo II tenemos a Justino Mártir, Melitón de Sardis, Hegesipo, Taciano, Ireneo de Lyon y Tertuliano de Cartago. Ya en el siglo III está Cipriano de Cartago, Cómodo, Nepote, Victorino, Metodio de Olimpo y el gran apologista Lactancio. Con toda certidumbre puedo decir que durante los dos primeros siglos, si bien ninguno de los escritores usó el término “premilenialista”, mucho menos usarían ninguno de los otros términos debido a que en sus percepciones del milenio no figuraban tales conceptos.

 

Los premilenialistas creemos que Jesús regresará a la tierra en forma corporal y visible, trayendo consigo su santa decena de millares que será su Iglesia, la esposa del Cordero la cual previamente habiendo sido arrebatada y trasladada al cielo antes del periodo de Tribulación que vendrá sobre esta tierra, y habiendo celebrado las bodas del Cordero de Apoc. 19, retornará con poder y gran gloria para establecer su reino milenial, teniendo como capital la ciudad de Jerusalén.

 

De acuerdo al pasaje citado del Apoc. 20:2-7, el cumplimiento de esta promesa no sucederá sino hasta que Satanás sea atado. Recordemos que en Apoc. 12:9, Satanás es arrojado a la tierra por lo cual hay un lamento que es uno de los tres “ayes” pues el diablo hará morada entre los habitantes de la tierra, esto sucede a la mitad de la tribulación. De las regiones celestes o atmósfera que es el primer cielo y desde el cual dirige sus operaciones con sus huestes diabólicas, es arrojado a la tierra, y ahora aquí le vemos atado y echado al abismo. En realidad hay seis funciones que el ángel de Apoc. 20 hace con Satanás. 1. Lo prende, 2. Lo ata, 3. Lo arroja al abismo, 4. Lo encierra, 5. Pone su sello sobre él, como garantía de seguridad, y 6. Al final de los mil años lo desata.

 

Las condiciones que imperarán durante el periodo de los mil años serán: 1. Un periodo de perfecta paz y prosperidad, teniendo sentado en el Trono a Jesús como el Rey de reyes y Señor de señores. (Apoc. 19:16, cf. 11:15; e Isa. 9:6, 7) 2. La obediencia será una característica del reino. (Isa. 65:18-19); nadie carecerá de consuelo, (Isa. 66:13) 3. La santidad será otra característica del reino y en sus súbditos. (Zac. 14:20-21). 4. La tierra será llena de la gloria y conocimiento de Jehová. (Isa. 35:2; 11:2, 9; Jer. 31:33-34) 5. La justicia y equidad será impartida a la perfección. (Isa. 9:7) Por lo tanto el nuevo orden será también perfecto. No habrá lugar para imperfecciones. 6. La naturaleza misma gozará de cambios ya que la fiereza y veneno mortal en los animales y reptiles se transformará. (Isa. 9:6-9; 35:9; 65:25). 7. La enfermedad y la muerte existirán no tanto como los efectos de la naturaleza pecaminosa misma, sino como medidas de castigo y corrección. (Isa. 33:24; 35:3-6; Jer. 30:17; Ez. 34:16; 47:12), la prístina longevidad será restaurada. (Isa. 65:20) 8. La tierra entera se unirá en adoración a YHWH, (Isa. 45:22-24; Zac. 14:16 ss). La obra del Espíritu Santo se dejará ver al proporcionar poder a los súbditos para obedecer perfecta y alegremente los mandamientos del Rey. (Jl. 2:28-32) 9. El Rey mismo disfrutará en silenciosa paz el hecho de poder estar con su pueblo Israel morando en su tierra y en paz, cumpliendo así todas sus promesas dadas a Abraham, Isaac y Jacob. (Sof. 3:17)

 

Pero, ¿y cuál será la participación de la Iglesia, la esposa del Cordero en todo esto? Esto es glorioso y me llena de gozo. El versículo 4 del cap. 20 de Apoc. dice que vendremos con Jesús y reinaremos con él en estos mil años. ¿Y qué haremos? Recordemos que durante todo el periodo de la Gran Tribulación, esta tierra quedará devastada. Todos los juicios, cataclismos y pestes dejarán mucho qué hacer para restaurar este mundo. Es aquí donde todos los creyentes tendremos un “huesito” en su reino. El Señor necesitará “presidentes municipales”, así como líderes políticos que impartan su justicia. Necesitará constructores, obreros de todas las especialidades, así como ingenieros y arquitectos. Necesitará ecólogos que ayudarán a mejorar el medio ambiente; serán necesarios maestros y predicadores que inunden con sus enseñanzas las mentes de las gentes que queden después de la Tribulación y de la batalla del Armagedón. (Creo que yo, como “maestro y predicador de su Palabra, me tocará enseñar a algunos en aquél tiempo. Estoy orando ya para que me toquen mejores alumnos). Así que mis amados hermanos, si no nos vemos pronto, nos vemos en los cielos y a ver con quien nos toca servir juntos en el tiempo del milenio. Hasta entonces…

Tribuna Bautista Bíblica

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2 Responses to “El Milenio: Un mundo ideal”

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  1. jorgemen says:

    ¿Podría facilitar alguna bibliografía al respecto? Gracias.

  2. Excelente comentario. Debemos defender la doctrina original y no caer en el error de las nuevas doctrinas

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