"Es aburrido ir a la iglesia"

A veces se escucha a la gente decir, “Es aburrido ir a la iglesia.” Puede ser que tengan razón. Debemos preguntar “¿Por qué es aburrido ir a la iglesia? ¿Es por culpa de la iglesia o por culpa de la gente?”

Puede ser por culpa de la iglesia si lo que la iglesia ofrece es una sucesión monótona de vana repetición. Hay iglesias que usan un almanaque litúrgico con algunas variaciones de un domingo al otro. Es siempre la vana repetición de oraciones memorizadas como el “Padre nuestro…” y “Ave María”.

Si cada lección en la escuela dominical fuese la misma del domingo anterior o si el pastor predicase el mismo mensaje cuatro veces, podría ser que la iglesia tuviese la culpa.

Vivimos en una época en la que casi todos piensan solo en ser entretenidos. Si no es divertido es aburrido. Si es así, no es únicamente ir a la iglesia lo que es aburrido. Es lo mismo con ir a la escuela, al trabajo, al dentista y mucho más. Fue el entretenimiento lo que llevó el Imperio Romano a su decadencia y derrota. La gente vivía para deportes y circos. Hoy en día viven para deportes y entretenimientos. Por supuesto no intentamos hacer las actividades de la iglesia aburridas a propósito, pero tampoco es nuestra intención proveer entretenimiento. No nos conviene convertir la iglesia en un circo.

Es muy probable que le resulte aburrido ir a la iglesia si no es salvo. Es nuestro anhelo predicar el evangélico y ver gente tomando una decisión para la salvación. Para realizar este anhelo tenemos que dirigirnos a los que no son salvos. Sin embargo, en una iglesia la gran mayoría ya son salvos y mucho de la predicación y enseñanza es para ellos.

También es posible que un creyente esté aburrido en la iglesia, si él ha dejado a su corazón apartarse de las cosas de Dios y está puesto en las cosas de este mundo. Si su mente está en el último partido de futbol o la fiesta de la noche anterior no va a prestar mucha atención a lo que se enseña en la iglesia. Para él, la solución se encuentra en Colosenses 2:1-3: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” Si su oración es la del salmista en Salmo 86:11, es dudoso que vaya a estar aburrido en la iglesia: “Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre.”

Por su servidor Russell George

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