Himno Salvador a ti me rindo

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Salvador a ti me rindo,
Y obedezco solo a ti,
Mi guiador, mi fortaleza,
Todo encuentra mi alma en ti.

Coro:

Yo me rindo a ti,
Yo me rindo a ti,
Mis flaquezas y pecados,
Todo traigo a ti.

Te confiesa sus delitos,
Mi contrito corazón,
¡Oye, oh Cristo! mi plegaria,
Quiero en ti tener perdón.

A tus pies yo deposito,
Mi riqueza, mi placer,
Que tu Espíritu me llene,
Y de ti sienta el poder.

Tu bondad será la historia,
Que predique por doquier,
Y tu amor inagotable,
Será siempre mi querer.

¡Oh qué gozo encuentro en Cristo!
¡Cuánta paz a mi alma da!
Yo a su causa me consagro,
Y su amor, mi amor será.

La histora detrás del himno

“Por muchos años estuve estudiando arte. Mi vida entera estaba envuelta en este asunto y la cosa más lejana que había en mi mente era el servicio cristiano,” dijo Judson W. Van DeVenter. “Mi sueño era llegar a ser un artista sobresaliente y famoso. Después de graduarme de la universidad, estudié dibujo y pintura bajo la enseñanza de un muy conocido maestro alemán. Para sostenerme económicamente, enseñé en una escuela y llegué a ser el supervisor de arte en las escuelas públicas de Sharon, Pennsylvania”.

“Fue durante este período de mi vida que en la Primera Iglesia Metodista, de la cual yo era miembro, tuvo lugar una campaña evangelística. Me interesé mucho en esas reuniones a través de mi responsabilidad como parte del personal de trabajadores. Y no mucho tiempo después fui licenciado como predicador laico. Dios bendijo mis esfuerzos y muchas almas fueron salvas en las reuniones de las cuales fui parte. El Espíritu de Dios estaba poniendo fuertemente en mí la urgencia de dejar la enseñanza y de entrar al campo evangelístico, pero yo no me rendía a Su voluntad. Yo todavía tenía el ardiente deseo de ser un artista. Esta lucha se intensificó por cinco años. Al final, el momento llegó en que no pude resistirme más y le rendí todo a Dios — mi tiempo y mis talentos. Fue entonces cuando un nuevo día resplandeció en mi vida. Llegué a ser un evangelista y descubrí que dentro de lo profundo de mi corazón, había un don escondido, el cual hasta el momento era desconocido para mí. Dios había escondido un cántico en mi corazón y tocando un tierno acorde, me hizo cantar cánticos que nunca antes había cantado”.

“Entonces escribí ‘Yo me Rindo a Ti’ en memoria del tiempo cuando, después de la larga lucha, yo había rendido y dedicado mi vida al servicio cristiano para el Señor. Fue escrito en el hogar del Sr. George Sebring en East Palestina, Ohio. Fue el Sr. Sebring quien fundó más tarde la ciudad de Sebring, Florida”.

El Escudo de la Fe

 

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3 Responses to “Himno Salvador a ti me rindo”

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  1. Jaime Marino says:

    En “El Nuevo Himnario Popular”, de 1955, dice que fue traducido al español por A.R. Salas. Al parecer, la música es del evangelista Winfield S. Weeden (1847-1908), quien trabajó en YMCA. El himno se publicó en 1896.

  2. Hector C. Cruzado says:

    Yo utilizo este himno, la letra de este himno, cuando llevo tiempo presentando una petición delante del Señor y el Señor no me la concede. He presentado esa peticion de diferentes maneras, y a todas horas del dia y la noche, pero no consigo lo que pido. Una mañana me levanto y me doy cuenta que he estado luchando contra la voluntad de Dios; que lo que pido no puede ser, y que la respuesta Suya es “no.” Entonces le digo al Señor que me rindo, y que acepto Su divina voluntad.

  3. Daireen Vivas says:

    Que bello comentario rendirse ante Dios no es fácil pero hacer su voluntad me ha agradado. Dios es siempre fiel y su deseo supera todo deseo humano. El nos ayude a rendirnos y hacer su voluntad.

Deje un comentario respetuoso. Tome en cuenta que esto no es un foro de debates, y no todos los comentarios son aprobados.

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