Hombres para el ministerio

La llamada al ministerio es la más alta que hay. Si alguien deja el ministerio para cualquier otro oficio es un paso para abajo. Efesios 4:11-12 dice; “Y él mismo constituyó unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. En Filipenses 3:14 el Apóstol Pablo lo llamó el “supremo llamamiento”. El pastor merece respeto pero esto no quiere decir que él es superior a los demás.

Es lamentable que haya una gran falta de obreros. Jesús dijo “A la verdad la mies es mucho, mas los obreros pocos”. Después nos mandó a orar que Dios mande obreros a su mies. (Mateo 9:37-38)

Desde que es un llamamiento supremo, las calificaciones también son más altas. Las calificaciones para los hombres en el ministerio son de tres clases. Primeramente es la necesidad de ser llamado. Nadie debe atreverse a servir en el ministerio si no siente la llamada de Dios. Pablo dijo en I Timoteo 1:12 “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio”.

La segunda cosa es una educación adecuada. Algunos preguntan si es necesario terminar con la secundaria. Esto depende en donde va a trabajar. Si es entre gente de poca educación, puede ser que no es tan imprescindible, pero si la mitad o más en la congregación ya terminaron con la secundaria, a mí me parece que sería imprescindible que su pastor también tenga cumplida la secundaria. Encima de esto, él necesita preparación en un seminario. Puede ser que no tiene que esperar hasta graduarse del seminario para comenzar su ministerio. Por lo menos, debe terminar con lo básico y después seguir estudiando en tanto que sea posible.

La tercera cosa es una auto disciplina. El siervo del Señor no tiene a nadie diciéndole lo que tiene que hacer cada día. Si no hay auto disciplina, será muy fácil descuidar el ministerio. Hace falta disciplina en cuanto a su tiempo. El que no puede llegar al culto un poco antes de la hora no manifiesta la auto disciplina que el ministerio requiere. La misma disciplina es necesaria en la preparación de mensajes y estudios y en visitar a la gente.

El debe tener auto disciplina en su vida personal en cuanto a sus modales, su manera de vestirse, etc. Si él es negligente en sus normas morales él se descalifica. Se puede decir lo mismo en cuanto a su esposa. Algunos hombres no llenan los requisitos para el ministerio únicamente porque sus esposas no tienen las normas que ellas debe tener.

Otra necesidad es un gran amor por la gente. El ministerio se trata de ministrar a los demás. Él está para servir y no para ser servido. A veces él tiene que sacrificar de su tiempo y de sus bienes materiales porque ve un hermano con una necesidad.

Si siente que Dios está llamándole a servir en el ministerio debe hablar con su pastor y buscar su consejo. Él puede animarle y guiarle. Nosotros, los creyentes, debemos estar orando por más obreros. Si alguien dice que siente la llamada de Dios de ser un pastor, y si él llena los requisitos, debemos hacer todo lo posible para animarle y ayudarle. Si está estudiando en el seminario, debemos apoyarle y animarle en lo que sea posible. Si es un hombre con una familia tiene que sacrificar mucho para suplir las necesidades de su familia y, a su vez, encontrar tiempo para cumplir con sus estudios. Algunos logran cumplir con sus estudios porque su esposa está dispuesta a trabajar y ganar lo suficiente para suplir las necesidades de la familia. “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.

 

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One Response to “Hombres para el ministerio”

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  1. milangelaocampo says:

    Muy buenos

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