La falta de hombres (bosquejo)

Jeremías 5:1-9

Intro.

En el mundo de hoy hay una gran escasez de hombres que hacen justicia.  Así fue también en el día de Jeremías. Esto se nota por la cantidad de hogares que quedan en  ruinas.  De mujeres que andan con muchos problemas con sus maridos.  No es que las mujeres están sin culpa, pero muchos problemas resultan del hecho de que hay pocos hombres de carácter y valor.  Dios mandó a Jeremías a las calles de Jerusalén a buscar hombres de justicia.  Este capítulo relata el triste resultado de su búsqueda.

Prop: Usted debe hacer justicia y buscar la verdad.

I. Las condiciones de su búsqueda.

A. Tiene que buscar hombres que hacen justicia.

1) Lo opuesto a la justicia es el pecado.
2) El hacer justicia no siempre es hacer lo que es más conveniente.
3) No siempre es lo que cuesta menos.
4) No siempre es lo más fácil.
5) Es hacer lo que sabemos es recto aunque los demás no lo hacen.

B. Tiene que buscar hombres que buscan la verdad.

1) En cuanto a verdades espirituales.
2) Muchos tienen sus oídos tapados y no quieren saber nada de las cosas de Dios.
3) Otros están dispuestos a creer cualquier cosa pero no toman ninguna en serio.
4) El que busca la verdad está dispuesto a leer y estudiar.

a) Es un hábito con él.
b) Estudia la Biblia para saber si realmente es la verdad.

C. Una advertencia.

1) Hay muchos que profesan ser religiosos.

a) Dicen, “vive Jehová”.
b) Dicen hoy en día, “Ah, sí yo creo en Dios”.
c) Esto no es suficiente.

2) Juran falsamente.

a) Dicen lo que dicen para tener buena cara.
b) No tenemos que aceptar lo que dicen si su vida no muestra que son sinceros.
* Si se pregunta a muchos si han aceptado a Cristo como su Salvador, contestan: “Ah, sí”.  Pero no tienen ni la más mínima idea de lo que significa.

II. El resultado de su búsqueda.

A. La gente no responde al castigo de Dios.

1) Su castigo es una muestra de su amor.

a) Hebreos 12:5-6
b) El que ama a Dios responde a su castigo y recibe corrección.

2) Los azotaste y no les dolían.

a) Es dar palizas con un látigo.
b) No les dolía. (Como si fuese una pluma de avestruz)

(1) En su carne, sí.
(2) En su corazón, no.
*Las pocas veces que mis padres me dieron una paliza mi corazón sufrió más que mi cola.
(3)  El perverso blasfema a Dios cuando está castigado por él.

3) Endurecieron sus rostros.

a) Las emociones se manifiestan por el rostro.
b) El humilde, al estar castigado, manifiesta su dolor y vergüenza por su cara.
c) El perverso, al estar castigado manifiesta enojo y su capricho.
d) La cara de muchos ancianos manifiesta que su vida ha sido una de mucho rencor y rebelión.
e) Son como una piedra.

1. No se puede modificar su cara.
2. Una vez era derretida.
3. Hay muchos que son tan duros que nunca van a convertirse.
4. Únicamente Dios sabe quienes son.
5. Dios puede quebrantar aun el corazón más duro.

B. Los ricos igual a los pobres son culpables. v. 4

1) Jeremías pensaba al principio que únicamente los pobres eran los perversos.

a) Tenían poca educación.
b) Eran ignorantes del camino de Dios.
c) No tenían conocimiento del juicio de Dios.

2) El fue a los grandes. v. 5

a) No eran ignorantes.
b) Quebrantaron el yugo.
c) Aun que sabían la voluntad de Dios, se negaron a conformarse.
d) La ley de Dios era para ellos un tipo de esclavitud.
e) Hay muchos hoy en día que piensan igual.

(1) Ponen la mira en sí mismo en vez de en las cosas de Dios.
(2) Piensan en lo que ellos quieren hacer en vez de en lo que sea agradable a Dios.
(3) Escuchan al mundo que dice, “tu religión te esclaviza”.

III. Dios es justo en castigar al hombre.

A. Él enviará el león, el lobo y el leopardo.

1) Vienen con propósito.
2) Si llega un telegrama que dice que está suspendido de su trabajo, debe saber que es con propósito.

B. Dios no puede perdonar al perverso. v. 7

1) Si no está arrepentido.
* Muchas veces el juez perdona al criminal y él vuelva a vivir en la maldad otra vez.  Dios es más sabio.
2) Andan en rebelión contra Dios.
3) Cuando Dios les amenaza con castigo claman a él diciendo, “Ah Dios, perdóname”.
* Cuando Dios quiere revelar la extenuación de la pecaminosidad del hombre, él la compara al adulterio y el de juntarse en la casa de rameras.  Jamás gozaremos de toda la bendición de Dios si no estamos dispuestos a ver el adulterio como una cosa feísima.
4) Dios tiene que castigar. v. 9
*  Este país ni este mundo va a gozar de prosperidad hasta que haya un avivamiento y la humanidad se acerque a Dios de todo corazón.

Concl.

Deja a Dios hacer su obra en su vida.  Si hay maldad, rebelión, o pecado, hay que confesarlo y pedir su perdón.

No eche la culpa sobre Dios por el aprieto en que el mundo se encuentra.  Es la culpa de hombres y mujeres como nosotros.  ¿Qué está haciendo usted para que este sea un mundo mejor?  Acercase a Dios y quédese lo más cerca posible a él.

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