La importancia de su iglesia

Es lamentable que haya creyentes que piensan que pueden hacer la obra del Señor sin participar en una iglesia.  Puede ser que ellos asisten a una iglesia pero no se dan cuenta de que lo que hacen por Dios debe estar vinculada a la iglesia

Los teólogos dicen que estamos en lo que se llama “la edad de la iglesia”.  Esto quiere decir que Dios está haciendo su obra en la tierra a través de iglesias.  En Mateo 28:18-20 Jesús dejo a sus discípulos lo que se llama “el gran mandamiento”. Fue así: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Algunos pocos días después Jesús se fue a los cielos y dejó toda su obra en las manos de sus discípulos.  ¿Qué hicieron ellos para cumplir con su obra?  Cuando leemos el libro de Los Hechos encontramos a ellos involucrados en formar iglesias.  En Hechos 2:41 leemos: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”. “Ah pero,” algunos dicen,  “no dice que fueron añadidos a la iglesia”.  Es verdad, pero un poco más adelante, en el versículo 47, dice que “El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.

En I Timoteo 3:15 Pablo escribió que debemos saber como conducirnos en la casa de Dios porque es la columna y baluarte de la verdad.  Esto significa que la iglesia debe servir por la defensa y propagación de la verdad.  Los hermanos en la iglesia deben ser celosos por la verdad que se encuentra en la Biblia.  Para poder hacerlo, ellos deben tener un buen conocimiento de la Biblia.

También la iglesia debe estar involucrada en sembrar la verdad de la Palabra de Dios.  Hay muchas maneras de hacerlo.  Muchas veces uno mismo puede hacerlo por repartir folletos o testificar a amigos y parientes.  No es que tenemos que tener permiso de la iglesia o tener una comisión de la iglesia para testificar de Cristo.  Esto es el deber de todos.

A veces hay los que salen a la calle a repartir folletos.  ¡Qué bueno!   Pero los folletos no llevan ningún sello que indica donde el lector puede encontrar ayuda espiritual.  Algunos dicen, “Pero mi meta es ganar almas a Cristo, no más”.  Es loable ganar almas pero no debemos dejarlos abandonados.  Ellos necesitan ayuda en su vida espiritual.

Es lo mismo con muchos programas de radio.  La radio debe servir a una iglesia.  A veces hay los que tienen un programa de radio y piden que los radioyentes manden ofrendas pero el dinero sirve para llenar sus bolsillos, no más.  Podemos y debemos predicar el evangelio en la radio—pero—a su vez, debemos decir, “Amigo, tu necesitas a una buena iglesia que puede animarte y encaminarte bien”.  En la radio debemos predicar también a los creyentes y animarles a obedecer a Dios y crecer espiritualmente. Lo que podemos decir en la radio falta mucho en ser suficiente en su vida espiritual.  Estamos defraudando a los creyentes si damos a ellos razón en pensar que el escuchar la radio puede reemplazar la obra de la iglesia.  Debemos ser valientes en declarar lo que es una iglesia bíblica y decir a los radio oyentes “si no estás en una iglesia que enseña y practica estas cosas debes pensar en serio acerca de visitar a nuestra iglesia lo antes posible”.  La radio puede servir para anunciar los horarios y actividades de la iglesia.

La Biblia exhorta en Hebreos 10:25, “no dejando de reunirnos, como algunos tienen por costumbre”.  Dios sabe que el creyente necesita la comunión de otros creyentes.  La iglesia sirve para dar dirección y auto disciplina al creyente.  Es que, si quiere disfrutar del amor y aprobación de los demás, tiene que mantenerse firme en el camino del Señor.  Hay algunos que quieren ser independientes.  Muchas veces son ellos que tienen problemas en respetar y conformarse con las normas y requisitos de la iglesia.

En la iglesia podemos servir a Dios junto con otros.  Otros pueden enseñarnos y ayudarnos. Hay un dicho que dice, “juntos somos más”.  En un sentido, es verdad.  La iglesia también sirve como una gran familia.  Cuando tenemos necesidades tenemos otros hermanos a nuestro lado. Tenemos también la oportunidad de socorrer a otros cuando tienen necesidades.

La verdad es que servimos a Dios por servir a la iglesia.  Debemos tener cuidado que no dejemos la iglesia ser nuestro Dios.  Nuestro amor debe ser para Dios y no para la iglesia.

 

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