La peña de Horeb tipificada en Cristo

Éxodo 17:1-7

Pablo dice: “la roca era Cristo” (1 Cor. 10:4). Así que el tipo es claro. Esto era una roca en un desierto. Cristo es un “gran peñasco en tierra calurosa” (Isa. 32:2). Una roca habla de refugio, seguridad, durabilidad y potencia. Un examen cuidadoso de esta porción revela:

I. Una condición de necesidad desesperada

1. Moraban en un lugar desértico. “No había agua para que el pueblo bebiese” (Ex. 17:1). Este mundo en sí mismo nunca puede suplir las necesidades del alma humana. Todas sus cisternas están rotas (Jer. 2:13). Separado de la cruz de Cristo, nuestra morada está en lugares desolados. “Los rebeldes habitan en tierra seca” (Sal. 68:6).
2. Sus almas estaban sedientas. “El pueblo tuvo allí sed” (Ex. 17:3). Cuando vino la sed se sintió la sequía de la tierra. Cuando el espíritu de convicción y escasez toma posesión del alma, entonces se realiza el vacío de los pozos de placer del mundo. Esta agua de la satisfacción no se puede obtener cavando; tal trabajo no vale nada. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia” (Mat. 5:6).

II. Una fuente inesperada de suministro

“Saldrán de ella aguas” (Ex. 17:6).

1. Vino de una roca. La sabiduría mundana no podría descubrir este método. Los hombres pueden esperar más fácilmente fuego de una roca. La pregunta, “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” (Juan 1:46) revela la mentalidad humana a la luz de lo espiritual. “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová” (Isaías 55:8).
2. Vino de una roca poseída por Dios. “Yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb” (Ex. 17:6). Pausa y piensa en esto. Qué sugerente de la gran encarnación. “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2 Cor. 5:19). La roca en Horeb en sí misma no podía hacer nada, pero Dios en la roca podía hacer cualquier cosa. La roca representa la naturaleza humana del Señor Jesús; Dios en la roca, su divino poder y divinidad. La fuente de nuestra salvación está en Dios, el canal de comunicación es Jesús. Él es “Señor y Cristo” (Hechos 2:36).

III. Un medio poco probable utilizado

1. La roca. “Golpearás la peña” (Ex. 17:6). Este pensamiento nunca se originó en el corazón del hombre, que la salvación se puede producir al golpear al ungido de Dios. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). La espada debe despertarse contra el hombre que era compañero de Dios. ¡Oh, adora al Señor!
2. La roca fue golpeada con una vara. “Toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río” (Ex. 17:5). Esta fue la vara del juicio que convirtió el río en sangre, y el signo de la autoridad y el poder de Dios. “Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento” (Isa. 53:10). Con respecto a los sufrimientos de Cristo, podemos decir verdaderamente: “De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos” (Sal. 118:23).

IV. Una provisión misericordiosa hecha

1. El suministro era abundante. “Ha herido la peña, y brotaron aguas” (Sal. 78:20). “Todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (1 Cor. 10:4). Cuando Cristo, nuestra Roca, fue golpeado, “al instante salió sangre y agua” (Jn. 19:34), emblemas de una salvación completa, expiación y limpieza. “Tenemos redención por su sangre” (Ef. 1:7), y purificación “en el lavamiento del agua por la palabra” (Ef. 5:26). “El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).
2. El suministro fue gratuito. “Los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio” (Isa. 55:1). La sed es la única condición, pero es indispensable para el goce de las aguas de salvación dadas por Dios. El apóstol declara que la roca espiritual “los seguía” (1 Cor. 10:4). La Salvación de Dios en Cristo no solo es perfecta en su carácter, pero continúa en su aplicación. El poder de su sangre expiatoria aún sigue a las generaciones de los hombres. Agradezcamos a Dios que esta roca salvadora nos ha seguido. Está siguiéndote – ¡bebe y viva!

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