Lecciones de las manos (bosquejo)

Prov. 6:9-11

Intro.

Un domingo por la tarde cuando yo tenía más o menos 15 años yo ayudaba a mi papá a moler maíz para las vacas. Arrancamos el molino y nos dimos cuenta que estaba tapado con nieve.  Mi papá sacó un caño y metió su mano para destaparlo y de repente hizo, “¡woom”!  Tan fácilmente el perdió su mano.  Él me gritó “apáguelo” y se fue corriendo a la casa. Tuvimos que llevarle de emergencia al hospital y él tuvo que pasar el resto de sus días con una sola mano.  De esta experiencia me di cuenta de cuan importante son las manos. Es un desastre terrible perder una o las dos manos.

Vamos a pensar sobre lo que dice la Biblia en cuanto a las manos para que sepan como usarlas como Dios quiere.  En primer lugar, como no usarlas.

I. Hay manos perezosas.

A. Proverbios 6:9-11

1) Esta persona siempre está durmiendo.
2) Cuantas veces llega tarde al trabajo y dice, “no me desperté”.
3) Manos en descanso.  ¿Cuánto tiempo hace desde que sus manos han estado cansadas?
* Muchas veces cuando tenía que ayudar en ordeñar las vacas mis manos se cansaron y me dolían.  Tenía que parar y dejarlas descansar.  Este perezoso tiene que dar a sus manos mucho reposo.  Es por eso que viene a el la pobreza.  Las manos son para ganar la vida y si no las usamos, ¿cómo vamos a ganar la vida?

B. Prov. 26:15

1) Este perezoso está en la miseria.  Ni aun tiene bastante iniciativa para comer.
2) Más probable es una exageración.
3) Quiere decir que lo que necesita está a su alcance perono quiere aprovecharse de la oportunidad.
4) La razón por nuestra pobreza, por regla general, no es que no tuvimos oportunidades, sino que no aprovechamos las oportunidades que tuvimos.
* El hombre que era compañero de Ricardo en un trabajo.  No sabía sumar bien porque la maestra que tenía en el colegio era mala y no aprendió nada de ella.  No sabía escribir tampoco porque la maestra no sabía enseñar bien. Y casi no pudo leer porque la maestra… No, no era por culpa de las maestras.  Era que él no se aprovechó de la oportunidad de estudiar y aprender.

C. Eccl. 10:18

1) Este perezoso vive en la miseria con toda su familia.
2) No tiene ganas de arreglar su techo.
3) Lluvia y goteas por todos lados.  El agarra pedazos de plástico y quizás el mantel de la mesa para taparse.
4) No tiene tiempo para arreglar el techo en los días de sol porque quiere jugar a la pelota.  No tiene que usar las manos en esto, ¿viste?

II. Manos culpables.

* Algunos, quizás han leído una obra de teatro por un poeta inglés que se llamaba Shakespeare.  En una de sus obras había una mujer que era culpable de matar al rey.  Ella estaba tan turbada que lloraba y lavaba las manos diciendo, “Sal de mi, maldita mancha”.  Ella sabía lo que es tener manos culpables.

A. Son manos que han hecho lo malo.
B. Son manos sucias.  Santiago 4:8

1) No se puede limpiarlas con agua y jabón.
2) Es por confesar sus pecados.

a) A Dios primeramente.  I Juan 1:9
b) A los que han sufrido por su pecado.

III. Manos sangrientas.

A. Son manos derramadoras de sangre inocente.  Prov. 6:17
B. Son manos que se niegan a rescatar a su prójimo de la muerte.
C. Ezequiel 3:18-20

1) Si no amonestamos a los pecadores, morirán en su pecado pero el Señor demandará su sangre de nuestras manos.
2) Quiere decir que tendremos que pedir el perdón de Dios por no haberles amonestado y predicado el evangelio.

IV. Manos diligentes.

A. Prov. 10:4

1) El éxito que tenemos en la vida depende en gran manera en como usamos las manos.
2) Mejor no esperar que va a tener éxito por suerte o por casualidad.
3) El éxito viene por la diligencia.

B. Prov.  12:24

1) Usualmente son los diligentes que llegan a ser los delgados, intendentes y gobernadores, etc.
2) Las empresas que se adelantan escogen sus jefes con mucho cuidado.  Saben quienes son los diligentes.

V. Manos cariñosas.

A. Prov. 31:20

1) Manos que trabajan por el bienestar de los demás.
2) Dorcas en Hechos 9:36-41 es otro ejemplo.

B. Las manos más bien conocidas son las de Jesús.

1) Cantamos de ellas.
2) Sufrieron el clavo y la cruz.
3) Es únicamente por esas manos que podemos ser salvos.

Concl.

¿Cómo son las manos suyas?  Depende en lo que hacemos con ellas.  No deje que sus manos sean perezosas, ni culpables, ni sangrientas.  El Señor quiere que sean diligentes y cariñosas como las de su Hijo amado.  Si no conoce a su Hijo pregúntanos.

 

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