Pies hermosos

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”

El cuerpo humano es una maravillosa manifestación de la creación de Dios. Una silueta de un hombre o mujer es una obra de arte. Sin embargo, por regla general, no consideramos los pies como algo hermoso. No recuerdo haber visto una silueta de pies. Sin embargo, son tremendamente útiles. Dios pudo haber hecho al hombre con ruedas o alas para moverse, pero así no seríamos tan ágiles como somos con piernas y pies.

Dios declara que los pies son hermosos si están ocupados en anunciar el evangelio. Proverbios 1:16 y Isaías 59:7 hablan de pies que “corren hacia el mal”. Por supuesto, en tal caso, no son hermosos.

Nos conviene tomar en cuenta lo que es importante para Dios. ¿Qué espera Dios de nosotros? Eclesiastés 12:13-14 dice “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”. Entre sus mandamientos está Mateo 28:18-20 “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Es por eso que Dios ve hermosura en los pies de los que predican el evangelio de la paz.

Dios no es el único que encuentra hermosura en los pies de los que predican el evangelio de la paz. Lucas 15:10 dice “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. Debe ser que ellos aprecian mucho los pies de los que traen las buenas nuevas a los pecadores.

Yo creo que todos los días hay millones en los cielos que dan gracias a Dios por los pies hermosos del hermano que trajo a su pequeño rincón del mundo las buenas nuevas de la salvación. Si no hubiera sido por él, quizás ellos no estarían allá.

No hace falta que vayamos a otro continente con el evangelio para poder embellecer nuestros pies. Tal vez es un asunto, no más, de cruzar la calle o ir al vecino al lado. Sí, Dios nos manda ir y hacer discípulos a todas las naciones. Él dice también que debemos ir “hasta lo último de la tierra”. (Hechos 1:8) Esto debe ser nuestra meta pero no es para todos ir tan lejos. Podemos y debemos testificar a los de nuestro alrededor. Dios llama a algunos a ir más lejos; algunos a otra parte de su provincia, otros a otra provincia, y algunos a otro continente. Si Dios no nos llama así, debemos hacer lo que podemos para ayudar a otros que fueron llamados. Podemos ayudarlos por orar por ellos. También podemos ayudarlos con ofrendas misioneras. Romanos 10:15 hace la pregunta, “¿y cómo predicarán si no fueren enviados?” Nosotros los enviamos con nuestras ofrendas.

¿Cómo sabe que Dios no está llamándote a dedicar tu vida a él para ser usado en la obra misionera? Cada joven debe entregar su vida a Dios y decirle, “aquí estoy Dios, dispuesto a hacer tu voluntad, sea lo que sea”.

¿Cómo son tus pies? Espero que no sean los pies de aquellos que andan tras la maldad. Hay muchos creyentes que tienen pies comunes y corrientes, no más. No andan en la violencia pero raras veces andan en llevar las buenas nuevas de la salvación a un alma perdida. Entrega tu vida a Dios y él guiará el paso de tus pies.

 

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