En Hechos 13:1-14 se registra el llamado y el envío de dos misioneros, Bernabé y Saulo. De hecho, estos versículos describen el inicio de un gran movimiento misionero; la iglesia en Antioquía fue la cuna de la empresa misionera cristiana.
Surge una pregunta interesante, ¿cuáles eran las cualidades que estos hombres tenían que tener para hacer la obra a la que habían sido llamados y enviados?
Se debe hacer una distinción entre aquellos que dan sus vidas al ministerio y cada creyente que es llamado a ser un testigo, y no necesariamente un ministro de la Palabra de Dios.
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