Un pastor o misionero, si está realizando bien su trabajo, tiene muchas labores importantes que debe desempeñar con dedicación y esmero, una de ellas es la consejería bíblica impartida a un número elevado de los miembros de la congregación que Dios ha puesto bajo su cuidado. La verdad sea dicha que, como ministros e hijos de Dios, los problemas de las personas deben de ser nuestra constante preocupación y carga, y al mismo tiempo debemos buscar mejorar nuestras habilidades como consejeros cristianos.
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