Dios siempre quiere tener un pueblo que está cerca de él. En el Antiguo Testamento leemos esto. “Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo”. (Levítico 26:11-12) También en el Nuevo Testamento leemos: “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo”. (II Corintios 6:16)
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