Muchos creyentes andan abatidos por causa de sus angustias. Es lamentable que algunos pasen la vida lamentándose. “Pobre de mí, pobre de mí”. Ellos son víctimas de injusticias. Parece que todos los demás son más afortunados.
Estamos todos afectados en parte por esta enfermedad, no todos tan gravemente. Antes de ofrecer la solución, quiero hacer mención de algunos de los resultados negativos de lamentar de sí mismo. La medicina siempre es más aceptable si estamos conscientes de la gravedad de la enfermedad.
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