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La Vida Cristiana

Como saber la voluntad de Dios

Un excelente bálsamo

“Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo”. Salmo 141:5

Sentía que Dios me guiaba

Muchas veces el creyente dice, “Sentía que Dios me guiaba a hacer tal o cual cosa”. A veces tenemos buena razón de sentir así, pero si llega a ser un error, puede ser una forma sutil de disculparnos. “No fue por mi culpa. Dios me guió a hacerlo”.

Pobre de mí

Muchos creyentes andan abatidos por causa de sus angustias. Es lamentable que algunos pasen la vida lamentándose. “Pobre de mí, pobre de mí”. Ellos son víctimas de injusticias. Parece que todos los demás son más afortunados.

Estamos todos afectados en parte por esta enfermedad, no todos tan gravemente. Antes de ofrecer la solución, quiero hacer mención de algunos de los resultados negativos de lamentar de sí mismo. La medicina siempre es más aceptable si estamos conscientes de la gravedad de la enfermedad.

Orgulloso de su humildad

"Vestíos de humildad; porque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes". I Pedro 5:5

Una vez hubo un hombre que escribió un libro con el título "Como Lograr Ser humilde". El quedó muy ofendido porque solo unos pocos compraron su libro. El orgullo es uno de los pecados más sutiles; entra en nuestra vida sin que nos demos cuenta, y hace mucho daño. La vida de muchos es miserable a causa de esto.

La Necesidad De Un Avivamiento Del Cristianismo Bíblico

El mundo ha visto demasiado del cristianismo carnal. Por lo que han visto, han perdido la esperanza de ver algo virtuoso en la vida de aquel que es un cristiano. Muchos dicen que son cristianos pero lo que dicen y hacen manifiesta que no tienen las cualidades que la Biblia dice deben caracterizar un seguidor de Cristo. El cristiano carnal da rienda libre a sus deseos carnales y vive como los que ni aun declaran que son cristianos.

La integridad

El gran muro de China es una de las más admirables maravillas del mundo. Esclavos chinos, la gran mayoría convictos, edificaron el muro algunos 214 años antes del nacimiento de Cristo. Fue edificado para proteger la frontera norteña de China de los saqueos sin misericordia de sus enemigos, los mongoles. Más de un millón de los esclavos murieron en la construcción del muro. El muro todavía está puesto zigzagueando por las montañas desoladas del norte de China. El muro tiene una altura parecida a un edificio de tres plantas con torres cada cuadra.

El vigor del cristianismo en tiempos de persecución

El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. (Daniel 11:31)

La madurez espiritual

La madurez espiritual tiene tres ingredientes. Cada uno de los tres son virtudes, pero la madurez espiritual no se consigue si no incluye la medida adecuada de los tres ingredientes. Los tres son conocimiento, convicciones y amor para Dios.

El pecado es egoísmo

Nos conviene preguntarnos, ¿de qué consiste el pecado? Por más que analicemos la pregunta, lo más que llegamos a la conclusión de que el pecado es egoísmo. No hay duda de que el egoísmo es pecado, pero a su vez, podemos decir que el pecado es egoísmo. Jesús nos mandó a amar a Dios "con todo tu corazón, y con todo tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas". El egoísmo es amarme a mí mismo con todo mi ser. Cuando más me amo a mí mismo, menos lugar hay para amar a Dios.

El error de intentar servir a Dios con armas carnales

Al descubrir lo potente que es el engaño o la mentira, algunos piensan que deben ser eficaces en la obra del Señor. Me da pena ver que aun hasta algunos siervos de Dios se reduzcan al uso de armas carnales. II Corintios 10:3-5 dice: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

El caballo silvestre en el ser humano

Un caballo silvestre está atrapado en un corral en el desierto. El corre buscando la salida. Intenta saltar por encima del fuerte y alto alambrado pero no puede. Los vaqueros se acercan. Uno está girando una soga arriba de su cabeza. Por fin el lazo cae sobre la cabeza del caballo y está aún más restringido. El está frenético por escapar pero los vaqueros tienen la soga sostenida en un poste fuerte y su libertad está cada vez más disminuida. Por fin los vaqueros se acercan y tocan suavemente su cuello en un intento por calmarle. En vez de calmarse está temblando.

El desafío más grande del creyente

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno”. Salmo 139:23 –24

David era un hombre valiente. El manifestó valentía cuando mató un león que amenazó su rebaño. En otra ocasión se enfrentó con un oso. Admiramos su valentía en enfrentarse con el gigante Goliat. Pero su acto de valentía más intrépido fue cuando pidió que Dios examine su corazón.

El valor de límites

“Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda” (Proverbios 25:28). Los límites son como el alambrado en el campo. El alambrado marca el límite del pastadero para las vacas. A veces hay una vaca que no respeta sus límites. Después de escapar de su pastadero varias veces su dueño pierde paciencia con ella y la lleva al mercado y de allí ella va al frigorífico.

Desilusiones

En la vida hay muchas desilusiones. Una desilusion es la pérdida de una ilusión. Según el diccionario, una ilusión es el “error de los sentimientos o del entendimiento que nos hace tomar las apariencias por realidades”. Una desilusión es lo que sucede cuando lo que esperamos fracasa en materializarse.

Crecimiento espiritual

Sin darse cuenta, muchos llegan a cierto nivel y dejan de crecer. Jóvenes llegan a la edad de conseguir un trabajo y dicen, “Bueno, ya está, no voy a esforzarme más”. Hombres también están cumpliendo en su trabajo y no ven la necesidad de seguir aprendiendo. Mujeres llegan al nivel de cumplir con su deber como ama de casa y disfrutan de una buena relación con su marido y se quedan allí.

Días de adversidad

“En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él”. Eclesiastés 7:14

Muchos andan en busca de una explicación para estos días malos en los cuales nos toca vivir. Para algunos, es por culpa de los políticos que abusaron de su poder y se enriquecieron a costo del pueblo. Puede ser, pero tenemos que tomar en cuenta que vivimos en un gobierno democrático que quiere decir que los mismos ciudadanos tienen el privilegio de elegir sus líderes.

Creyentes ciegos

Alejandro es un creyente que tiene la costumbre de mentir. Hace años él aceptó a Cristo como su Salvador. Antes de ser salvo él ya tenía la costumbre de mentir. Algunas cosas cambiaron después de ser salvo pero el vergonzoso pecado de mentir quedó pegado a él. Lo más lamentable es que él rehusa reconocer su pecado. Si alguien le reta por mentir él lo niega o se enoja y acusa a la gente de una falta de amor por enfrentarle con sus mentiras. El es como algunos creyentes que son ciegos a su pecado.

Creyentes bajoneados

Aunque la palabra “bajoneado” no aparece en el diccionario, la realidad de la experiencia aparece demasiado a menudo entre los creyentes. El síntoma más común es una pérdida de apetito para las cosas de Dios.

La prudencia de andar con sabios

El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado (Proverbios 13:20).

Somos influenciados por la gente con las cuales andamos. No siempre podemos elegir nuestros compañeros. En el trabajo o en el colegio estamos entremetidos con otros. Sin embargo, en cuanto sea posible, nos conviene elegir compañeros sabios.

Bienaventurado aquel que tiene convicciones

Convicciones son creencias firmes. Lo de bueno de tener convicciones es que sirven para dar dirección a su vida. Santiago habla de aquel hombre que duda. El dice que “es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parta a otra” (Santiago 1:6). Siendo que estoy un poco alejado del mar, yo puedo comprender mejor lo que él dice pensando de las muchas veces que he visto una bolsa de nylon vacía en una ruta. El viento de cada auto que pasa la lleva de aquí para allá. A veces es llevada alto y despacito y baja para ser llevada otra vez.

Andando como es digno del Señor

Colosenses 1:10 dice que debemos andar como es digno del Señor, agradándole en todo. No podemos hacer esto si no tenemos un concepto claro de la majestad de Dios. El hombre moderno piensa mucho en la grandeza de los hombres, mientras que su concepto de Dios disminuye. Es lamentable cuando es así aun entre los que dicen que son hijos de Dios.

El yugo desigual

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.

Comunión íntima con Dios

"La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto". (Salmo 25:14)

Una actitud sana hacia la iglesia

Algunos líderes cristianos se han entregado a la filosofía que la manera de promover crecimiento en la iglesia es por complacer a la gente con sus gustos. Para hacerlo, hace algunos años atrás en los EE. UU. hicieron encuestas en el barrio alrededor de su iglesia preguntándoles “¿Qué quiere encontrar en una iglesia?” Algunos contestaron:

1. “Yo quiero que la iglesia ofrezca clases de gimnasia o artes marciales".
2. “Yo quiero que la predicación sea con drama o una obra de teatro".

¿Qué hay de malo con el baile?

Un creyente que va al baile debe sentirse como un caballero en la peluquería de mujeres, o sea, fuera de lugar. El creyente que puede sentirse cómodo en semejante ambiente está fuera de comunión con Dios. Si no, él va a sentir que el Espíritu Santo está diciéndole, "Está mal estar aquí".

La mente televisiva

“Cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.” Proverbios 23:7

Nuestra manera de ser está formada por nuestra manera de pensar. Es inevitable que lo que nos rodea, lo que vemos y escuchamos, tenga mucha influencia sobre nuestra manera de pensar. Por eso, tenemos que tomar en cuenta el gran impacto que la televisión tiene sobre nuestra manera de pensar.

Bienaventurado el que lee

En el libro de Apocalipsis (1:3) está la promesa de bendición para aquel que lee. Tal vez la promesa es más bien para los que leen el libro de Apocalipsis, pero hay un sin número de buenos resultados de la lectura. El no saber leer es un gran impedimento. Es por eso que uno de los primeros y más grandes esfuerzos en los colegios es enseñar a los niños a leer. Lo demás de su educación depende en gran parte en su habilidad de leer.

Cuesta entender aquel que dice, "A mí no me gusta leer." Sería casi igual a decir "A mí no me importa saber más de nada." Tal vez sería un poco más fácil entender a aquel que dice, "A mí no me gusta estudiar." Esto si requiere un poco más de esfuerzo mental. Exige que la mente busque información y la ponga en su debido orden.

La pobreza de los que no oran

Orad sin cesar. I Tesalonicenses 5:17

Se puede entender un incrédulo que no ora pero un creyente que no ora es un enigma. Es algo que es difícil de entender o explicar.

¿Un hijo de Dios que no habla con su padre?
¿Un creyente que es un incrédulo cuando llega a la oración?
¿Un hermano en Cristo que habla con los hermanos pero no habla con su Padre?
¿Cómo llegó a ser salvo sin orar?

El creyente bajo el yugo de Cristo

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;  porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”.  Mateo 11:28-30

Muchos se oponen al pensamiento de someterse.  Ellos no tienen problemas con las palabras de Cristo cuando dijo, “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”.  Juan 8:36.  Ellos no entienden como uno puede ser libre y, a su vez someterse al yugo de Cristo.

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