La tontería de tatuarse

“Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová”. Levítico 19:28

En mi niñez mis padres me enseñaron que un tatuaje era la marca de una persona de mala fama. Me dijeron que es una marca que queda de por vida.

Muchos lo han hecho únicamente para no quedarse en vergüenza por no conformarse con el comportamiento de los demás en la mala junta. No fue una decisión que tomaron después de haber pensado bien. Algunos lo hicieron cuando estaban tomados.

Algunos llevan tatuajes en sus brazos, sus piernas, en su panza, aun en sus partes privadas. Algunos eligen dibujos obscenos. Quizás algunos llevan su tatuaje con orgullo como una forma de identificarse con sus compinches. Hay los que lo llevan con vergüenza porque les identifica con la pandilla.

Un creyente debe saber que tatuarse es algo prohibido por Dios. No hay manera de justificarlo. Si es algo que hizo antes de convertirse, tendrá que llevar su carga. Es algo que se puede sobreponer por “alumbrar vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifican a vuestro Padre que está en los cielos” Mateo 5:16.

El de disfrazarse por diversión es una cosa, pero el hecho de desfigurar su cuerpo de por vida es otra cosa. No seas tonto con tu cuerpo.

 

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