La tontería de tatuarse

“Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová”. Levítico 19:28

En mi niñez mis padres me enseñaron que un tatuaje era la marca de una persona de mala fama. Me dijeron que es una marca que queda de por vida.

Muchos lo han hecho únicamente para no quedarse en vergüenza por no conformarse con el comportamiento de los demás en la mala junta. No fue una decisión que tomaron después de haber pensado bien. Algunos lo hicieron cuando estaban tomados.

Algunos llevan tatuajes en sus brazos, sus piernas, en su panza, aun en sus partes privadas. Algunos eligen dibujos obscenos. Quizás algunos llevan su tatuaje con orgullo como una forma de identificarse con sus compinches. Hay los que lo llevan con vergüenza porque les identifica con la pandilla.

Un creyente debe saber que tatuarse es algo prohibido por Dios. No hay manera de justificarlo. Si es algo que hizo antes de convertirse, tendrá que llevar su carga. Es algo que se puede sobreponer por “alumbrar vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifican a vuestro Padre que está en los cielos” Mateo 5:16.

El de disfrazarse por diversión es una cosa, pero el hecho de desfigurar su cuerpo de por vida es otra cosa. No seas tonto con tu cuerpo.

 

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3 comentarios en “La tontería de tatuarse

  1. Me gustaría saber si el autor del artículo sigue al pie de la letra todos los mandatos dados al pueblo hebreo, incluyendo la circunsición (sin anestesia), dietas, etc.
    Soy cristiano, no tengo ningún tatuaje, pero defiendo el derecho de que quién quiera ponerse uno, es libre de hacerlo puesto que es su cuerpo y él dará cuenta ante Dios.
    Juzgar a los demás y presumir la espiritualidad también es pecado.

    1. El cuerpo del cristiano pertenece a Dios. Por tanto el cristiano no debe tener la actitud, “es mi cuerpo, puedo hacer lo que yo quiero.” La meta del cristiano debe ser agradar a Dios en todo (Col. 1:10), aunque por nuestras debilidades humanas se reconoce que no siempre lo lograremos.

      ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
      1 Cor. 6:19-20

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