Los pobres en espíritu

Las bienaventuranzas son una parte de lo que se llama “el sermón del monte”. Jesús predicó este sermón a sus discípulos. No todos los creyentes son discípulos. La palabra significa un seguidor. Es ser uno de sus alumnos. Siempre debemos estar dispuestos a aprender a agradarle más y servirle mejor. Es la actitud que David tenía cuando oró, “Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre”. (Salmo 86:11)

Las bienaventuranzas se tratan de actitudes. Es de suma importancia que tengamos la actitud debida. Muchos pasan por angustias y dolores porque no tienen la actitud debida. A su vez obligan a los de sus alrededores a sufrir también. Al estudiar las bienaventuranzas nos damos cuenta que muchas veces no estamos pensando de la debida manera.

El de ser bienaventurado es ser muy favorecido. Muy afortunados son los que son pobres en espíritu. Es una condición en la cual debemos encontrarnos. Dios no nos manda a ser pobres de espíritu. Es algo que resulta de ser salvo y estar entregado a Dios. Es una obra de Dios pero es algo que él no puede hacer a menos que estemos entregados a él.

Debemos aclarar que ser pobre en espíritu no significa tener pocos bienes materiales. Siendo pobre no nos hace más espiritual. No hay mérito en ser pobre. Hay los que usan este versículo para enseñar que es una virtud tomar un voto de pobreza. Si Jesús hubiera haber dicho “bienaventurado los pobres” no más, tal vez sería posible interpretarlo así.

Tenemos que tomar en cuenta que Jesús dijo “pobres en espíritu”. No es pobreza espiritual. Cada persona sin Cristo es pobre espiritualmente pero no es bienaventurado. Se trata de nuestra actitud hacia nosotros mismos. Hay mucha diferencia entre un discípulo de Cristo y el incrédulo. Hay el reino de Dios y el reino de las tinieblas. Los del reino de Dios, los súbditos del rey, son pobres en espíritu pero, a su vez son bienaventurados.

El pobre en espíritu es consciente de su debilidad y fracaso. El no anda jactándose de todo lo que ha hecho. Al contrario, él es humilde y lamenta el hecho de que ha hecho tan poco. Esto va en contra de la naturaleza humana. Va también en contra de la enseñanza de la cultura y la sicología. Nos dicen que el hombre es dueño de su destino y maestro de obras de su vida. Si alguien dice, “yo soy débil y pobre en espíritu” los demás dicen, “Pobrecito, debe ser que sufre de un complejo de inferioridad”.

Hay lo negativo y lo positivo en el de ser pobre en espíritu. Lo positivo es que disfrutamos del poder de Dios. No es decir “soy débil, soy inútil, no puedo hacer nada.” Con el Apóstol Pablo debemos decir, “En mí, esto es, en mi carne, no mora el bien, porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”. (Romanos 7:18) Pero también él dijo, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:13) Es tener la actitud de Pedro en la barca cuando Jesús le mandó a echar las redes. El dijo, “No hay caso. Pescamos toda la noche sin sacar nada”. Pero, a su vez, él dijo, “En tu palabra echaré la red”. (Lucas 5:5)

El de ser pobre en espíritu es una ausencia total de orgullo, y auto confianza. Se trata de mí actitud hacia mí mismo. En mí mismo no hay nada pero tengo un Dios que es todo poderoso. No hay límite a su poder. Lo que yo hago, lo hago por el poder de Dios. Si trata de hacer algo en mi propia fuerza, voy a fracasar; pero si me entrego a Dios para ser usado por él, voy a tener éxito. Es así que puedo ser bienaventurado.

 

Compartir en Facebook

4 Responses to “Los pobres en espíritu”

Read below or add a comment...

  1. hernando rodriguez c says:

    Si, pienso por lo q he aprendido de la palabra de DIOS ,debemos despojarnos de todo horgullo y confianza en nuestras fuersas o poder humano,para depositar toda nuestra confianza el TODOPODEROSO que es JESUCRISTO.hernandor.èl SEÑOR le siga bendicinedocontinuamente.

  2. Carlos balbaneda says:

    Tengo muchas dudas sobre esa palabra pobre de espíritu pero quiero practicar esa palabra de Jesús y creó en su reyno justo y quiero q cuando Jesús venga no me deseche quiero entrar al reyno de los cielos

  3. Evangelina Ochoa says:

    pobre de espíritu=mansedumbre.
    Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; sin Cristo nada podemos; todo lo podemos en Cristo que nos fortalece; el pone el querer como el hacer; de Dios es el reino, el poder y la gloria.
    mansedumbre es fruto del Espíritu de Dios, al igual que el amor, paz, paciencia, gozo, benignidad, bondad, fe y templanza.
    esto no es parte de la naturaleza humana, es fruto del Espíritu de Dios viviendo en nosotros.

  4. Eli says:

    Neurológicamente, el espíritu (o el ‘alma’) ha sido detectado como una ‘función cerebral’ desarrollada por la actividad neuronal en un área específica lobular. El hecho de detectarse una ‘pobreza’ en su espíritu, estaría revelando alguna disfunción o alteración en las capacidades neurobiológicas. Sería una ‘carencia de’, un empobrecimiento físico o electromagnético. Por ello la traducción adecuada es conscientes de su necesidad espiritual o carencia, sed del conocimiento y acercamiento a Dios.

Deje un comentario respetuoso. Tome en cuenta que esto no es un foro de debates, y no todos los comentarios son aprobados.

*