Después de más de 110 años de la publicación original, se ha traducido finalmente todos los capítulos de la serie entera de libros que tuvo el máximo impacto en el inicio del movimiento teológico que llegó a conocerse como fundamentalismo en el año 1920.
Aunque el término “fundamentalista” no se acuñó hasta 1920, se cree de forma casi unánime que dicho nombre fue inspirado por la enorme influencia de la serie de libros Los Fundamentos: Un Testimonio a la Verdad.
Una buena introducción al contexto y propósito de esta influyente serie de doce libros proviene del prefacio de la obra misma en una edición impresa en 1917:
Dios movió a dos laicos cristianos en 1909 a reservar una gran suma de dinero para la publicación de doce volúmenes que expondrían los fundamentos de la fe cristiana y que se enviarían gratuitamente a ministros del evangelio, misioneros, superintendentes de escuelas dominicales y otras personas comprometidas con una activa labor cristiana en todo el mundo angloparlante. (“Preface” The Fundamentals: A Testimony to the Truth. Vol. I. Los Angeles, CA: The Bible Institute of Los Angeles, 1917, p. 5)
Esta fue una colección excelente de libros maravillosos, que cumplieron la exhortación de Judas de que debemos “contender ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos”. Fueron introducidos con este prólogo en el primer volumen de la edición original:
Este libro es el primero de una serie que será publicada y enviada a todo pastor, evangelista, misionero, profesor de teología, estudiante de teología, superintendente de escuela dominical, secretarios de Y.M.C.A. y Y.W.C.A. en el mundo de habla inglesa, en la medida en que se puedan obtener las direcciones de todos ellos.
Dos laicos cristianos inteligentes y consagrados asumen los gastos, pues creen que ha llegado el momento de redactar una nueva declaración sobre los fundamentos del cristianismo. Su ferviente deseo es que la lea atentamente y comparta su verdad con otros. (“Foreword” The Fundamentals: A Testimony to the Truth. Vol. I. Chicago, IL: Testimony Publishing Company, no date)
El siguiente historiador testifica del impacto que tuvo esta serie de libros para el fundamentalismo:
Casi todos los historiadores del movimiento están de acuerdo en que el movimiento fundamentalista recibió su nombre de la publicación de una serie de volúmenes llamados The Fundamentals: A Testimony to the Truth (Los Fundamentos: Un Testimonio a la Verdad). Estos fueron publicados por primera vez en 1909 y experimentaron una amplia circulación (casi tres millones de ejemplares) hasta 1920. … Los colaboradores de esta serie de artículos incluyeron a académicos como James M. Gray, Benjamin B. Warfield, James Orr, W. J. Erdman, W. H. Griffith Thomas, Melvin Grove Kyle, H. C. G. Moule y G. Campbell Morgan. Estos hombres eran tan diversos como obispos episcopales, evangelistas metodistas, teólogos presbiterianos, egiptólogos, editores, moderadores, abogados y vicarios. Ciertamente no eran fanáticos antiintelectuales, manipuladores de serpientes, heréticos, oscurantistas. Sus artículos fueron una fuerte reafirmación del cristianismo histórico. (Dobson, Ed. “Fundamentalism – it’s roots” Fundamentalist Journal. Sep. 1982, p. 24)
Hubo un editor general y un comité editorial. El primer editor fue el pastor bautista A. C. Dixon (1854-1925), quien en ese tiempo era pastor de la iglesia en Chicago fundada por el evangelista D. L. Moody (1837-1899). Al acabar la publicación de los primeros cinco volúmenes, Dixon renunció cuando recibió la invitación de pastorear la iglesia que había pastoreado Spurgeon, el Tabernáculo Metropolitano de Londres. La dirección editorial pasó a Louis Meyer (1862-1913), un evangelista judío. Se publicaron cinco volúmenes más, hasta que le sorprendió la muerte. La dirección editorial de los dos últimos volúmenes le cayó entonces a R. A. Torrey (1856-1928), quien por varios años había sido pastor de la iglesia de Moody y el director del instituto Moody. Torrey fue considerado por muchos como el sucesor de Moody. En el momento en que Torrey era editor general del proyecto de Los Fundamentos, fue decano del Instituto Bíblico de Los Angeles, y pastor de la Iglesia Puerta Abierta de la misma ciudad.
El Testimonio [palabra clave del subtítulo de la serie] fue organizado en 1909 por el Rev. A. C. Dixon, Doctor en Teología, quien editó los primeros cinco volúmenes de Los Fundamentos. Tuvo que dejar el trabajo cuando fue llamado en el verano de 1911 para convertirse en pastor del Tabernáculo Metropolitano en Londres, fundado por C. H. Spurgeon. Los siguientes cinco libros fueron editados por Louis Meyer, un judío cristiano, que trabajó tan duro que su salud falló y murió en 1913. El Dr. R. A. Torrey, entonces decano del Instituto Bíblico de Los Ángeles, editó los volúmenes 11 y 12. Los siguientes hombres formaron el comité original: Dr. Dixon, Dr. Torrey, Dr. Meyer, Henry P. Crowell, Thomas S. Smith, D. W. Potter y Dr. Elmore Harris. Los siguientes hombres se agregaron más tarde a este comité: Joseph Kyle, Doctor en Teología, Doctor en Derecho, Charles R. Erdman, Doctor en Teología, Delavan L. Pierson, L. W. Munhall, Doctor en Teología, T. C. Horton, H. C. Mabie, Doctor en Teología, y John Balcom Shaw, Doctor en Teología. Giles Kellogg era el fideicomisario de Los Angeles de los fondos de El Testimonio, y J. S. McGlashan el fideicomisario de Chicago. Thomas E. Stevens, editor del Moody Church Herald, era el director comercial, y Moody Church y Moody Bible Institute contribuyeron al éxito del trabajo. (Howard Jr., Philip E. “Unashamed Fundamentalists: A review of the recent history of Fundamentalism” The Sunday School Times. May 26, 1945, p. 3)
La influencia derivada de Carlos Spurgeon en Los Fundamentos es evidente por la contribución de un capítulo por su hijo, Tomás Spurgeon (1856-1917), además de un capítulo por T. W. Medhurst (1834-1917), el primer estudiante del colegio bíblico de Spurgeon.
Los volúmenes contienen, en promedio, ocho capítulos cada uno … En la primera página de cada volumen, el lector es desafiado con estas palabras, “¡A la ley y al testimonio!” (Isaías 8:20). Los artículos cubren una amplia gama de temas: el nacimiento virginal, la deidad de Cristo, su encarnación, historia del método histórico crítico, arqueología, filosofía moderna, justificación por la fe, la inspiración de la Biblia, la ciencia y la fe cristiana, la resurrección corporal de Cristo, la expiación, la evolución y otros errores, la profecía cumplida y la segunda venida de Cristo, y hay muchos testimonios personales valiosos. (Howard Jr., Philip E. “Unashamed Fundamentalists: A review of the recent history of Fundamentalism” The Sunday School Times. May 26, 1945, p. 3)
¿Qué dio lugar a la publicación de Los Fundamentos? ¿Por qué fue tan importante defender las principales doctrinas de la fe histórica ortodoxa? Los 89 capítulos de los 12 volúmenes tratan básicamente de los cinco fundamentos de la fe: (1) la inspiración y autoridad de la Biblia; (2) el nacimiento virginal de Cristo; (3) la deidad de Cristo; (4) la expiación sustitutiva de Cristo; (5) la resurrección corporal y la segunda venida de Cristo. Observe que estos cinco se centraron en Cristo (la Palabra viva) y la Biblia (la Palabra de Dios escrita). Estas fueron las mismas doctrinas que estaban bajo el ataque de los eclesiásticos modernistas o liberales. Grandes hombres de la fe, hombres firmes con un alto nivel académico, unieron sus manos y corazones a través de líneas denominacionales, a pesar de sus pequeñas diferencias doctrinales, para producir esta obra para defender la fe una vez dada a los santos. (Lightner, Robert. “A Plea to Fellow Fundamentalists” Fundamentalist Journal. June 1986, p. 14)
Información variada de interés acerca de Los Fundamentos:
- Doce volúmenes con un total de más de 1.600 páginas.
- 62 autores nombrados. No se sabe la cantidad total con exactitud, debido a que algunos fueron escritores anónimos.
- Los escritores representaron al menos seis países de Norteamérica y Europa.
- Un autor anónimo se describió a sí mismo sencillamente como “un ocupante de la banca”.
- Se distribuyeron alrededor de 3 millones de ejemplares.
- Se recibieron 200.000 cartas de respuesta.
Aunque a los “cinco fundamentos” de 1910 les faltaban muchos elementos doctrinales, dentro de los volúmenes de Los Fundamentos se expusieron en gran medida las diversas doctrinas con más profundidad. También se abordaron asuntos prácticos, como el evangelismo personal, la importancia de la escuela dominical, las misiones extranjeras, la oración, etc. También hubo advertencias contra la evolución, la filosofía moderna, el socialismo, el mormonismo, el catolicismo, la ciencia cristiana, etc. “Los artículos eran académicos pero prácticos; apologéticos, pero no vengativos; informativos, pero no excesivamente minuciosos”. (Priest, Gerald L. “A. C. Dixon, Chicago Liberals, and The Fundamentals” Detroit Baptist Seminary Journal. Spring 1996, p. 132)
Al publicarse el último volumen en el año 1915, se incluyó un testimonio acerca de los caballeros que habían hecho posible su publicación, el cual indica el alcance geográfico, el interés, la demanda y la gran suma de libros distribuidos:
Puede ser de interés afirmar que se han publicado y distribuido más de 2.500.000 de copias de los doce volúmenes, y que la petición de volúmenes anteriores ha sido tan insistente que ha hecho necesaria la reimpresión de más de un cuarto de millón de copias adicionales de los números anteriores, lo que eleva la producción total a casi 3.000.000 de copias.
Aproximadamente un tercio de estas 3.000.000 de copias se han enviado a países fuera de los Estados Unidos. Aproximadamente la mitad de estos últimos se han enviado a varias partes de Gran Bretaña y el resto a otros países extranjeros. La gran mayoría de los obreros misioneros protestantes del mundo los han recibido. (“A statement by the two laymen” The Fundamentals: A Testimony to the Truth. Vol. XII. Chicago, IL: Testimony Publishing Company, no date, p. 4)
Aunque la serie de libros Los Fundamentos fue muy bíblica en general y ayudó a advertir sobre la falsa doctrina y el modernismo, una lectura minuciosa revela algunas decepciones. Como cuatro de la gran cantidad de autores que contribuyeron a Los Fundamentos fueron solo parcialmente conservadores. Parece que la principal preocupación fue asegurar que se trataran ciertos temas, sin que ninguno de los autores fuera modernista. Representaban el pensamiento dominante de la época de aquellos que no eran modernistas, pero eso también significaba que algunos no eran tan conservadores como deberían haber sido para inclusión en la obra. Esto puede servir como un recordatorio de que incluso si algo tiene el sello de “fundamental”, todavía necesita ser filtrado por la Palabra de Dios.
Con la influencia resurgente del movimiento fundamentalista y el potencial que trae para el avivamiento nacional, debemos defender constantemente lo esencial y absoluto del cristianismo. La marea abrumadora del secularismo, el humanismo y el liberalismo tiene la intención de destruir la iglesia de Cristo. Así como nuestros antepasados fundamentalistas resistieron los vientos del liberalismo que azotaban el Atlántico, nosotros en nuestra generación debemos resistir la marea del secularismo que ha permeado todos los niveles de la sociedad. Debemos defender la Biblia como inspirada e infalible. Debemos predicar a un Jesús quien es Dios, uno que murió una muerte sustitutiva, fue sepultado, resucitó y regresará a la tierra. Alcemos la bandera de la Verdad y agitemos su bandera en alto. Debemos defender sin concesiones la Verdad que nos ha liberado. (Dobson, Edward. In Search of Unity. Nashville: Thomas Nelson, 1985, pp. 47-48)
La influencia de esta serie de libros en detener la marea del modernismo y defender la fe es incalculable, sentando las bases doctrinales sobre las cuales se consolidaría el movimiento fundamentalista en las décadas subsiguientes.
Aunque los puntos de vista doctrinales son generalmente muy conservadores, Los Fundamentos toleraron cierta diversidad; debe entenderse que el fundamentalismo como movimiento estaba todavía en sus etapas iniciales y no había pasado por el fuego refinador de la controversia fundamentalista-modernista de la
década de 1920 en la que se solidificó el fundamentalismo.
Por primera vez está disponible una traducción completa en español de la serie Los Fundamentos.
Para reportar posibles errores o sugerencias de mejoras en la traducción, se puede comunicar con el editor por medio de la página de contacto de literaturabautista.com.
La traducción completa en PDF se puede bajar aquí.