David y Absalón

2 Samuel 13-18

La terrible caída de David en pecado pudo haber tenido mucho que ver con el fomento del orgullo y la confianza en sí mismo en la formación del carácter de Absalón. Ningún hombre vive para sí mismo. El fruto de la iniquidad de un padre puede tener un resurgimiento y un juicio en su descendencia. La historia de Absalón es la historia de un pródigo que perece en un país lejano; es un faro de advertencia a todos los jóvenes en peligro de ser atraídos a la ruina por medio de los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Hagamos una encuesta de la vida de este joven y tomemos nota de lo siguiente:

I. Ventajas naturales

Estos fueron excepcionalmente grandes y favorables. No solo era el hijo del rey, pero en su apariencia personal “No había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto” (14:25). Pero qué contraste tan terrible había en su moral y naturaleza espiritual, “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana” (Isa. 1:6). Las ventajas o desventajas hereditarias no son suficientes en sí mismas para hacer o estropear la verdadera nobleza de carácter, pero un comienzo favorable puede contar mucho en la carrera de la vida. Absalón tenía una amplia puerta de posibilidades gloriosas que se le abrió porque pudo contar con los afectos de los hombres de Israel (15:6). Pero la apariencia externa no cuenta para nada ante los ojos de Dios (1 Sam. 16:7).

II. Espíritu vengativo

El asesinato a sangre fría de Absalón de su hermano Amnón dos años después de que la vil y cruel acción de Amnón se había hecho, revela un espíritu obstinado y despiadado. (14:23-28). El tiempo y las circunstancias no tenían poder para enfriar el fuego de su enojo implacable. Sus palabras eran como miel y mantequilla, mientras que el engaño acechaba en su corazón (15:4). La belleza exterior y la deformidad interna son por siempre características del hipócrita de “sepulcros blanqueados.” Véase este proceso descrito en Romanos 10:3.

III. Oportunidad renovada

Absalón, quien había huido a Gesur para escapar de la ira de su padre, está ahora restaurado a favor del rey después del lapso de varios años a través de la influencia de su primo Joab (14:33). En la providencia de Dios, tiene otra oportunidad de tener un comienzo fresco y más honorable en la vida. ¡Cuán trascendentales son las consecuencias que resaltan de este día de gracia renovada! ¿Escogerá el camino estrecho que conduce a la vida, o el camino ancho propio que conduce a la destrucción? ¿No hay muchos jóvenes en nuestros pueblos y ciudades de hoy que toman ligeramente un privilegio repetido que está fuertemente cargado de asuntos eternos? “He aquí ahora el tiempo aceptable” (2 Cor. 6:2).

IV. Engrandecimiento propio

“Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él” (15:1). La gracia perdonadora del padre, en lugar de suavizar su corazón en sumisión agradecida, parecía solo dar mayor licencia a la voluntad desenfrenada y presunción del hijo Absalón. Un pecador no regenerado convertirá la gracia de Dios en lascivia al tomar todo el favor y bendición que Dios pueda darle, para que estos puedan ministrar para su propio orgullo y gloria. En los años posteriores, Adonías jugó el mismo juego ruinoso de orgullo (1 Reyes 1:5). El que se exalta a sí mismo será humillado (2 Cor. 10:18).

V. Rebelión abierta

“Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón” (15:10). La máscara hipócrita se quita, y se revelan los propósitos secretos de su corazón. Se declara a sí mismo un enemigo del gobierno de David, su padre, y un aspirante a la posición y autoridad del rey. Es muy sugestivo que los doscientos hombres a los que llamó, “sin saber nada” (15:11) fueron en su sencillez. Rebelión abierta contra la voluntad y los caminos de Dios es el fruto maduro de una vida secreta y egocéntrica. Mientras que los hombres impíos puedan obtener algunas ventajas mundanas por sus falsas pretensiones, se refrenarán de manifestar su verdadero disgusto interior al gobierno de Dios. Pero viene el día cuando todo lo oculto será revelado.

VI. Muerte prematura

“He aquí que he visto a Absalón colgado de una encina” (18:10). Al cabalgar en el bosque para escaparse de los siervos de David acabó en las fauces de la muerte, por esa cabeza de orgullo y belleza que quedó atrapado entre dos ramas de un roble, “y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante”. Los que luchan contra Dios tienen fuerzas para tomar en cuenta que no conocen; su mula, sea lo que sea, un día saldrá de ellos, dejándolos indefensos “entre el cielo y la tierra”, como totalmente incapaces de luchar. El hombre quien construyó su casa en la arena tuvo el objeto de su confianza tomado debajo de él también. Es muy diferente con los redimidos del Señor (Sal. 40:2). El tratamiento de Joab al infortunado pretendiente era cruel y espantoso. “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Rom. 12:19). Seguramente el triunfo de los impíos es breve.

VII. Monumento irónico

“Y en vida, Absalón había tomado y erigido una columna … Y llamó aquella columna por su nombre” (18:18). Había instalado esta columna, tal vez para marcar su último lugar de descanso y para perpetuar su nombre, pero en lugar de eso le “echaron en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un montón muy grande de piedras”(18:17). Su total indiferencia por la autoridad paterna y divina le preparó para el entierro de un perro. Su columna, como la estatua de sal en la llanura de Sodoma, se convirtió en un monumento del juicio de Dios contra la desobediencia. Era otra torre de Babel de pequeña escala. En Lucas 18:11 vemos otro hombre ocupado en alzar su columna, pero al fin se cumple el principio hallado en Lucas 18:14: “cualquiera que se enaltece, será humillado.”

VIII. Padre afligido

“¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (18:33). El único que al parecer fue capaz de derramar lágrimas por Absalón fue aquel quien fue más gravemente insultado por él. ¡Que revelación hay aquí de la profundidad y ternura del amor hacia el que pecó! Hubo sin duda varios elementos que fueron para agregar acrimonio al dolor de David, a saber, su propia y agravante caída, la circunstancia dolorosa de la muerte, y el desprecio de Joab por el mandato del rey (v. 5). Pero, ¿qué diremos del amor de Dios que, siendo aún pecadores, rebeldes, envió su Hijo unigénito para morir por nosotros? (Rom. 5:8) Aquí está el amor, un amor que no quiere la muerte de ninguno, un amor que ha llorado sobre los errantes (Lucas 19:41). Un amor que está dispuesto a perdonar. Un amor que ya ha sufrido las punzadas de la muerte en nuestro lugar; Pero, ¡ah! un amor que es tomado tan a la ligera por muchos hoy en día como el amor de David por Absalón.

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