Deber, el motivo más noble

Por alguna razón, tenemos una repugnancia por la palabra “deber”. En nuestra cultura muchos piensan que la obligación, deuda o compulsión no son motivos legítimos. Pensamos que no vale la pena hacer algo si el único motivo que tenemos por hacerlo es obligación. Decimos, “si no puedo hacerlo de corazón, será sin sentido”. Tenemos temor que el compromiso va a quitar ganas y gozo de nuestra vida.

¿De dónde sacamos esta actitud? O sea, la actitud de creer que es mejor no hacer algo si no podemos hacerlo con ganas. Muchos lo toman como una ley de la vida. ¿Sacamos esta idea de la Biblia? Me parece que no. Ecl. 12:13 dice, “El fin de todo el discurso oído es este; Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”. “Pero”, algunos dicen, “Este es del Antiguo Testamento. Ahora estamos bajo el régimen de Cristo y hacemos todo por amor”. ¿Pero, hemos escuchado bien lo que Cristo dice? En Lucas 17:10 él dijo; “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”. Según Jesús, Dios no va a ofenderse si lo que nos motiva hacer su voluntad es que es nuestro deber. El Nuevo Testamento hace mención de la obediencia en más de 60 versículos. Hay mandamientos en más de 120 versículos, y Jesús se llama “Señor” en más de 250 versículos.

Tal vez usted piensa que el motivo más alto es amor. Tiene razón. Pero puede ser que justificamos conducta egocéntrica porque estamos confundidos en cuanto a lo que significa el amor. Según Jesús el amor y el obedecer van juntos. En Juan 14:15 él dijo; “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Así que, no se puede separar el amor y la obediencia. La obediencia motivada por amor, es pura. No es egoísta. No es con malas ganas.

Nuestra cultura egocéntrica nos deja con poco respeto por el deber. La encuesta Barna 1994-95 revela que el 61% de los norte americanos creen que el fin supremo de la vida es la felicidad y satisfacción personal. Lo que es desconcertante es que la misma encuesta revela que un 50% de los que dicen que son cristianos renacidos están de la misma opinión. La verdad es que muchos de los que piensan que son discípulos de Cristo son muy influenciados por la cultura de este mundo.

Es de suma importancia que entendamos las consecuencias de tomar decisiones egocéntricas. Supongamos que en los próximos diez años usted toma todas sus decisiones sobre la base de sus ganas y lo que le conviene personalmente. Supongamos que en su vida espiritual no hace nada a menos que tiene ganas y le parece que le conviene. Al fin de los diez años usted va a ser un enano espiritualmente. Va a perder cientos de oportunidades de aprender verdades espirituales y de crecer espiritualmente. Va a evitar todo lo que se trata de abnegarse.

Con esta actitud pensamos que es el deber de Dios a darnos felicidad y satisfacción personal. Si no la alcanzamos pensamos que es por culpa de Dios. Sin embargo, hay muchos creyentes que han experimentado tragedias en su vida pero ellos siguen sirviendo y alabando a Dios. Su motivo en vivir no es el de sacar todo la felicidad que pueden de la vida. Ellos encuentran satisfacción en compartir y servir. Lo hacen por amor a Dios y a los demás. Cuando ellos llegan al fin de la carrera pueden decir con el apóstol Pablo; “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. (II Tim. 4:7) No es asunto de experimentar todos los gozos y placeres de la vida. Es asunto de haber cumplido con lo que era mi deber. No tenga temor de las palabras “deber”, “obligación” y “obediencia”.

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One Response to “Deber, el motivo más noble”

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  1. Anonymous says:

    Desde que acepte a Cristo como mi senor y salvador,( hace 23 anos aprox. ) mi pastor siempre nos enseno biblicamente que las hijas de Dios deberian de traer su pelo largo y vestirse decente pero humildemente, asi lo hice y lo sigo haciendo pero ahora que ya estoy casada y tengo 2 hermosas hijas siempre quieren cortarse el pelo hasta los hombros cuando estaban chiquitas lo tenian muy largo pero ahora que ya han crecido ponen muchos pretextos para que se los deje cortar como: que no se concentran en la escuela o que les duele la cabeza, que batallan mucho para peinarse etc siempre hemos asistido a una iglesia cristiana pero nunca hablan de esos temas y, aunque mi esposo y yo hablamos de esto con ellas parece ser que quisieran seguir la moda del mundo y estamos preocupados, que nos recomienda, bendiciones. hnos en cristo

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