El hombre que recibió más que esperaba (bosquejo)

Hechos 3:1-20

Intro.

Pedro y Juan son para nosotros buenos ejemplos de cómo servir al Señor. Ellos subían al templo para orar. Era su costumbre. Todos los días subieron al templo para orar.
Parece que era una costumbre en la religión de los judíos. Había mucho en la religión de ellos que los cristianos rechazaron después de convertirse, pero mantenían lo bueno.
El libro de los Hechos es un libro de transición o cambio entre la antigua sistema judaica y la iglesia. Entonces descubrimos que los cristianos mantenían su relación con las sinagogas hasta que habían iglesias bien organizadas.

Pero notamos que estos dos hombres fueron disciplinados en su vida espiritual. Ellos no oraban de vez en cuando sino todos los días. Tenían un tiempo cada día dedicado a este propósito. Nosotros debemos hacer lo mismo. Necesitamos un tiempo para oración personal. Debe ser un tiempo tranquilo donde podemos orar en privado. Yo sé que algunos de ustedes viven en una casa llena y no tienen un sitio privado. Debe ser privado, no porque no queremos que otros sepan que oramos pero para que no tengamos muchas interrupciones. Así es más fácil a concentrarse en la oración. Muchos tienen que levantarse temprano para tener un tiempo privado. Si sabemos que otros están orando o leyendo su Biblia debemos respetar su tiempo privado y no molestarlos.

Este no es un mensaje sobre la oración aunque es algo muy importante. Yo quiero llamar su atención a esta costumbre de Juan y Pedro para animarles a hacer lo mismo.
El mensaje que encontramos en estos versículos tiene que ver con como servir al Señor. En primer lugar es en cuanto a:

I. Lo que ofrecemos.

A. No siempre lo que la gente pide o quiere.

1) No podemos ofrecerlos lo que no tenemos.

a) Pedro dijo, “no tengo plata.”
b) Hay muchos que piden plata y, en verdad, la necesitan.
c) Una iglesia no puede ser un lugar donde se puede obtener plata para cualquier necesidad.
d) Una iglesia funciona mejor cuando los miembros ofrecen su ayuda a los miembros con necesidades aunque ellos no han pedido ayuda.

2) No podemos ofrecer consejo profesional en asuntos de los cuales no somos capaces de ofrecer consejo. No somos médicos ni abogados.
3) A veces la gente va a tratar de aprovecharse de nosotros.

a) Siempre hay algunos que quieren que otros les hagan lo que ellos deben hacer por sí mismo.
b) Hay algunos que no dicen la verdad cuando piden ayuda.
c) Hay un límite de lo que cada uno de nosotros podemos o debemos hacer. Debemos tener cuidad para estar seguros que estamos ayudando a los que verdaderamente lo necesitan.

B. Debemos ofrecer lo que va a solucionar el problema.

* Si alguien tiene dolor, podemos darle aspirina que, puede ser, va a aliviar un poco su dolor pero no va a solucionar su problema. Muchas veces lo que ofrecemos es poco más que aspirina.

1) Este mendigo pedía plata.
2) Pedro le dio algo mejor.
3) Cuando ofrecemos el evangelio, ofrecemos algo mejor que plata.
4) Hay muchos que piensan únicamente en sus problemas al instante. Tengo hambre, tengo frío, estoy enfermo.

a) No se preguntan a sí mismo, ¿por qué es que tengo este problema? ¿Qué puedo hacer para que no tenga este problema otra vez?
b) Hay muchos problemas que resultan del pecado. Si seguimos cometiendo tal pecado, vamos a seguir con el mismo problema.

* Si somos mentirosos, no vamos a tener la confianza de los demás.

5) Cuando ofrecemos el evangelio, ofrecemos algo que va a solucionar un montón de problemas.

a) El evangelio tiene el poder de transformar la vida.

1. II Cor. 5:17
2. Efesios 2:1-6

b) El evangelio da al hombre un futuro glorioso.

1. I Cor. 15:51-53
2. I Pedro 1:3-5

II. Lo que recibimos

A. El gozo de ver vidas transformados.

1) I Tes. 2:19-20 Pablo dijo de sus conversos, “vosotros sois nuestra gloria y gozo.”
2) Que gozo debiera haber sido para Pedro y Juan a ver este pobre hombre ringo saltando y glorificando a Dios.

B. Promesas preciosas de Dios.

1) Daniel 12:3
2) I Cor. 15:58
3) Santiago 5:20

III. Lo que debemos tratar de evitar. Vamos a mirar cuidadosamente a nuestro texto. Hechos 3:11-13

A. Ellos no aceptaron la gloria por este milagro.

1) No quisieron que otros piensen que era por su poder que esto sucedió.
2) Hay poder en oración, sí, pero si pensamos o decimos que hay poder en mis oraciones, nos equivocamos.

* Hay algunos predicadores deshonestos que tratan de aprovecharse de la ignorancia de la gente en este asunto y ellos invitan a la gente a traer a ellos sus enfermos para que puedan orar por ellos. En vez de hacer esto deben enseñar a la gente a orar para sí mismo.

a) Hay igual poder en la oración de cualquier creyente si ora con fe y con una vida limpia.
b) A veces a mí me parece que Dios contesta sus oraciones más rápido que las mías.

B. No debemos ser envanecidos si Dios contesta nuestras oraciones.

1) El contesta oración por los demás también.
2) No debemos tomar la gloria si ofrecemos el evangelio a alguien y él se convierte y su vida es transformada.

a) Es solo el poder de Dios que puede hacer esto.
b) Somos nada más que instrumentos en sus manos.

Concl.

Encontramos el evangelio en el v. 19 “Arrepentíos y convertíos.” Si usted no lo ha hecho, debe hacerlo hoy mismo. Si lo ha hecho, debe ofrecer este mensaje de la salvación a los demás.

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