El misterio del arrebatamiento de la iglesia

Un Misterio

Pablo le escribió en su primera carta a la Iglesia de los Corintios: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (I Corintios 15:51-57).

El tópico a discutirse es de suma importancia — el Arrebatamiento de la Iglesia. Por favor, note que Pablo comienza este pasaje diciendo, “He aquí, os digo un misterio”. Muchas profundas y preciosas verdades concernientes al Arrebatamiento de la novia de Cristo eran todavía un misterio en este punto de la revelación de Dios al hombre. Tan intrigante como parece ser, el Antiguo Testamento mantiene absoluto silencio en cuanto al levantamiento de la Iglesia. Un vacío similar se encuentra en los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, y Lucas). Aun Mateo 24, de donde se cita frecuentemente, “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado” (Mateo 24:40), no es una referencia a la venida de Cristo por su novia. Es mi convicción personal que el primer pasaje en los evangelios que trata claramente con el Arrebatamiento de la Iglesia es Juan 14:2-3. En ese pasaje el Señor Jesús declara, “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Él no dice, “Volveré otra vez a la tierra”, pero en vez de eso él promete, “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo”. Aunque Cristo presenta la verdad de su venida por su novia en Juan 14, él no nos da los detalles relacionados a este maravilloso evento. Así que, más tarde Pablo puede decir en I Corintios 15:51-58, “He aquí, os digo un misterio”.

No Todos Dormiremos

El Espíritu Santo entonces comienza a descifrar este misterio mientras escribe por medio de Pablo, “No todos dormiremos”. En otras palabras, habrá una generación de creyentes que no experimentará la muerte física. Esta presente generación pudiera ser esa generación. Nadie en la tierra sabe cuándo Cristo regresará por su novia.

Hay muchas indicaciones que esta época está llegando a su fin, pero ya sea que él venga en esta generación o no, no debe detener a los creyentes dé estar “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13). La promesa es ésta: “No todos dormiremos”. Pablo entonces continuó escribiendo, “pero todos seremos transformados”.

Todos Seremos Transformados

Hace algunos años atrás, estaba celebrando una serie de conferencias en una iglesia, y me deleité en ver el gozo que había en el corazón del pastor y su gente porque ya habían terminado de construir un edificio dedicado a la educación cristiana. El pastor estaba ansioso de que yo lo viera, así que comenzamos a caminar por el largo pasillo del edificio. En ambos lados habían puertas las cuales fueron abiertas para que yo viera los varios departamentos y salones de clases de la escuela dominical que eran para dar clases desde los más adultos hasta la guardería para los infantes. Mientras estábamos parados en frente de la guardería de los infantes vi un mensaje apropiado, escrito en la puerta. “No todos dormiremos; pero todos seremos cambiados” (traducción de la versión en inglés que implica cambiar pañales). Obviamente, Pablo no está hablando en I Corintios 15 de infantes en una guardería, sino de los cristianos que estén vivos en el momento del Arrebatamiento de la Iglesia.

“Todos seremos transformados”. Este cambio es mencionado en otros pasajes de la Palabra de Dios. Por ejemplo, Pablo escribió, “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3:20-21). Primera de Juan 3:2 dice, “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”. Esta verdad ha traído gran consuelo a un sinnúmero de creyentes en el pasado y continúa siendo un recurso de aliento hoy en día.

Hace algunos años, cuando mi esposa y yo éramos misioneros en Vietnam del Sur, fui invitado a celebrar una Conferencia Bíblica en un leprocomio en las bellas montañas centrales de ese país. Nunca olvidaré el gozo que experimenté proclamando la Palabra de Dios a esos preciosos cristianos. En una de las reuniones, sentí ser dirigido por el Espíritu Santo a hablar acerca del tópico del Arrebatamiento de la Iglesia. Durante el proceso de presentar esta emocionante verdad, llegamos a I Corintios 15:52 con su anuncio de que “seremos transformados”. Al llegar a este punto, no pude evitar el notar a una amable señora haciéndole señas a su vecina con sus manos sin dedos como si le dijera, “¿Oíste lo que yo acabo de oír? ¡No seremos así para siempre!” El hecho es que cada hijo de Dios que esté vivo, recibirá su cuerpo incorruptible al momento que la Iglesia sea arrebatada. Esto hará posible que los creyentes puedan pasar a través de cualquier barrera u obstáculo que pueda haber en el camino mientras son levantados para encontrarse con el Señor en el aire. En otras palabras, la estructura molecular de los cuerpos glorificados no será obstruida mientras pasa a través de objetos sólidos. Recuerde, “seremos como él es”. Tal como Jesús pasó a través de las paredes de piedra de la tumba de José de Arimatea y entró en el aposento “donde los discípulos estaban reunidos”, aun “estando las puertas cerradas” (Juan 20:19), así también los creyentes en sus cuerpos glorificados e incorruptibles, serán arrebatados para encontrar al Señor Jesucristo en el aire sin ser estorbados por ningún obstáculo terrenal.

En Un Momento

Pablo pasa a declarar que la transformación que ocurrirá al momento del arrebatamiento tomará lugar “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos,” (versículo 52). Se ha estimado que un abrir y cerrar de ojos es aproximadamente un 0.11 de segundo. La idea es que el Arrebatamiento tomará lugar tan rápido que ningún inconverso en la tierra podrá ver este gran evento. Imagínese la confusión que habrá cuando repentinamente los cristianos desaparezcan. Automóviles podrán perder sus conductores y aviones podrán perder sus pilotos. Habrá personas cara a cara, y uno de ellos repentinamente desaparecerá. Un inconverso puede estar hablando por teléfono con un amigo que es creyente y de momento se detiene la conversación. La pregunta será, “¿Estás ahí?” Sin duda alguna, las operadoras de teléfonos serán ocupadas con preguntas y peticiones. Se pueden imaginar cientos de escenas en un esfuerzo por presentar la increíble consternación durante los momentos que sigan al Arrebatamiento de la Iglesia, pero la verdad que debe recalcarse es que ocurrirá “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”.

Sonidos, No Señales

Pablo continúa anunciando que el Arrebatamiento tomará lugar “a la final trompeta” (versículo 52). Bien lo dijo alguien: “No estamos buscando señales, sino esperando escuchar los sonidos”. Es cierto que hay muchos acontecimientos significativos en este tiempo que se mezclan en este cuadro profético, pero las llamadas “señales de los tiempos”, aun las que son mencionadas en Mateo 24, no son eventos que precederán el Arrebatamiento de la Iglesia. Estas son señales para los que estén viviendo en la tierra en los días de la Tribulación, que apuntan al retorno de Cristo en su revelación. Los judíos siempre estaban buscando señales. “Entonces Jesús les dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis” (Juan 4:48). El día vendrá cuando habrán señales por todas partes que apuntarán no tan sólo a la destrucción y juicio de los incrédulos sino también al largamente esperado día cuando Cristo regrese a la tierra y establezca su reino. Sin embargo, nuestro texto no habla de señales sino de sonidos. Y habrán por lo menos tres sonidos diferentes. Pablo menciona uno en este texto, “la final trompeta”, pero en I Tesalonicenses 4:16, él menciona tres, “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”. La “voz de mando”, “la voz de arcángel”, y “trompeta de Dios”, son los tres grandes sonidos que se oirán al momento del Arrebatamiento.

El primer sonido será la “voz de mando”. “Porque el Señor mismo con voz de mando…descenderá del cielo”. Este es un término militar denotando urgencia y autoridad. Esto hace que uno recuerde el encuentro de nuestro Señor con Lázaro cuando él “clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:32-43), y un hombre que había estado muerto por cuatro días respondió al mandato de Dios. ¡Cuando  Dios habla, cosas ocurren! Algún día él llamará a su novia a abandonar la escena terrenal, y cada creyente nacido de nuevo será arrebatado.

El segundo sonido será la “voz de arcángel”. No es de sorprenderse que ángeles formen parte de este cuadro. Ellos siempre han estado al lado de Cristo en su trato con los mortales. Ellos anunciaron su nacimiento, le ministraron a él en seguida de haber sido tentado, velaban sobre su cruz, anunciaron su resurrección, y en su ascensión ellos dieron una bendita promesa a aquellos discípulos. Tal parece correcto que la voz de arcángel debiese ser oída cuando Cristo llame a su novia que vaya a él.

El tercer sonido será la “trompeta de Dios”. Así como los profetas del Antiguo Testamento usaban una trompeta para reunir a la congregación de Israel, así llegará el día cuando la trompeta celestial será tocada (sonada) y Cristo llamará que vaya hacia él su Iglesia que ha sido rescatada por él. El himnólogo tenía esto en mente cuando escribió estas palabras:

Un día otra vez viene con voz de arcángel,
Un día en su gloria el Señor brillará:
¡Oh, día admirable, en que unido, su pueblo
Loores a Cristo por siempre alzará!

Los Muertos En Cristo

Volviendo al “Misterio” en I Corintios 15—”porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles.” Es muy importante que entendamos dónde residen los muertos en Cristo en la actualidad antes que consideremos su paradero en el Arrebatamiento. En 2 Corintios 5:8, Pablo dice, “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor”. Al momento da la muerte física, el creyente abandona su cuerpo y al instante está en el cielo con Cristo. Con razón Pablo pudo escribir, “…el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). También uno puede apreciar las palabras del salmista “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” (Salmos 116:15). La muerte para el que es hijo de Dios es “ganancia” y es una experiencia “estimada”. Por lo tanto se puede entender cómo Pablo pudo escribir como lo hizo en I Corintios 15:55, “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”

Mientras pastoreaba la Primera Iglesia Bautista de la ciudad de Pontiac, en el estado de Michigan (E.E.U.U.), recibí la triste noticia que mi predecesor, el Dr. H.H. Savage, estaba moribundo. Aparte de mi padre, el Dr. Savage causó la influencia más grande en mi vida que ningún otro hombre. Él había sido mi pastor desde mi juventud. En efecto, él había sido mi único pastor. Subí a mi automóvil y guié 180 millas para llegar al hospital en la ciudad de Muskegon, Michigan, porque por una vez más quería tener la oportunidad de hablar con mi pastor. Durante mi viaje, en mi mente yo pensaba y decía, “De seguro el Dr. Savage hoy me dirá algo especial que podré usar como la base del mensaje que predicaré en su culto memorial”. Por fin llegué al hospital, fui directamente a su cuarto y caminé lentamente a donde estaba su cama. Él miró hacia arriba y me dijo, “Hola, Pastor”. Yo le respondí, “Hola, Pastor”. Entonces con una guiñada en sus ojos (él tenía un sentido de humor como tienen muy pocos hombres que he conocido) me dijo, “Hoy tengo algo muy importante que decirte”. Dentro de mí, yo pensé, “Gracias, Señor, aquí viene la idea que yo quería”. Él continuó y me dijo, “Dentro de algunos días vas a celebrar el culto de mi funeral. La iglesia va a estar repleta de gente y habrán lágrimas y todas las cosas que ocurren en los funerales. Pero cuando tú mires a este cuerpo, quiero que recuerdes, que es sólo el cascarón de la nuez; ¡la nuez se ha ido!” (la palabra nuez en el inglés también tiene el significado de loco).

Por supuesto que no pude citarlo cuando se celebró el culto unos días más tarde, pero aquel día en el hospital capté el mensaje. Él estaba afrontando la muerte cara a cara y hacía un chiste de ella. Él estaba diciendo con Pablo, “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” La victoria era la suya, por la victoria del triunfo del Hijo de Dios, Quien pagó la penalidad del pecado ofreciendo su sangre preciosa sobre la cruz. Pablo lo describe en la siguiente manera, “ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (I Corintios 15:56-57). Yo incorporé en el mensaje el siguiente poema que el Dr. Savage escribió unos pocos días antes de irse a la Gloria.

Esto que afronto no es la muerte, sino vida para siempre.
No estoy llegando al fin, estoy entrado al portal del Cielo.
El camino que está al frente es más hermoso que nunca,
Pues es la Gloria, sí, es la Gloria lo que me espera allá.
No hay temor en pensar que pronto cara a cara le veré
Al que probó su amor por mí muriendo en mi lugar,
Y cuánto anhelo agradecerle su misericordia y su gracia,
Pues es la Gloria, sí, es la Gloria lo que me espera allá.
Ni habrá dolor, ni frustraciones a través del pasar de los muchos años.
No habrá muerte, ni tristezas, ni terrores, ni temores,
Pues él mismo ha prometido que secará toda lágrima,
Pues es la Gloria, sí, es la Gloria lo que me espera allá.
Que venga pronto, Oh, que venga pronto, ese bendito día que añoro,
Cuando la fe se torne en vista y todas las promesas sean mías,
Y con multitudes en el Cielo ante su presencia brillaré,
Pues es la Gloria, sí, es la Gloria lo que me espera allá.

Sí, los santos que han muerto están con el Señor allá.

El Espíritu Santo continúa explicando el misterio del Arrebatamiento inspirando a su siervo Pablo a escribir: “… los muertos serán resucitados incorruptibles” (v. 52). La pregunta lógica es, “Si los creyentes que han muerto están en el Cielo con su Salvador, entonces, ¿cómo podrán ser levantados de la tumba?” Un texto perfecto para explicar el texto en I Corintios 15 se encuentra en I Tesalonicenses 4. “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él” (I Tesalonicenses 4:13-14). Los creyentes que han muerto están con Cristo en el Cielo, y cuando él regrese a arrebatar a su Iglesia, él los traerá “con Jesús”. Si ellos van a venir “con Jesús”, entonces es obvio que ellos tienen que venir del mismo lugar. La Biblia no nos dice que él vendrá “por ellos” pero sí dice que ellos vendrán “con Jesús”. Entonces note el versículo 16. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”. La conclusión lógica es que cuando Cristo retorne para arrebatar a su novia, él se detendrá en las nubes y permitirá que los que están “con Jesús” regresen al lugar donde sus cuerpos fueron enterrados. A ellos entonces se les dará sus cuerpos glorificados y “resucitarán primero”. Después de esto viene el acto final del Arrebatamiento, “…nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (I Tesalonicenses 4:17).

El Arrebatamiento se compone de una serie de eventos importantes:

  • Cristo vendrá del Cielo con sus santos.
  • Se detendrá en las nubes.
  • La multitud celestial de santos continuará su descenso a la tierra para regresar adonde sus cuerpos fueron enterrados.
  • Entonces ellos recibirán sus cuerpos incorruptibles y saldrán de sus tumbas.
  • Los que quedemos seremos transformados.
  • Seremos arrebatados juntamente con ellos para recibir al Señor en el aire.

Esto es el Arrebatamiento de la Iglesia, y puede ocurrir hoy. Si usted conoce a Cristo como su Salvador, yo le imploro, “estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (I Corintios 15:58). Si usted nunca ha recibido al Hijo de Dios como su Salvador, quien fue crucificado y resucitado, le ruego que usted le invite a él a que entre a su corazón mientras usted pueda hacerlo.

Este es sólo un capítulo del libro, El Diseño Profético de Dios, escrito por el reconocido maestro en profecía, el Dr. Bob Shelton. Es el libro sobre profecía más sencillo que claramente explica el “misterio” de La Venida del Señor a cualquier persona que tiene “esta esperanza bienaventurada”.

El Escudo de la Fe

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8 Responses to “El misterio del arrebatamiento de la iglesia”

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  1. Me agrada conocer los conceptos bíblicos apegados a la Biblia. Y en este sentido observo que los Bautistas siguen estos conceptos. Soy jubilado,tengo 68 años, panameño de nacionalidad. Residente en Cerro Punta, provincia de Chiriquí, y también en Santiago de Veraguas. República de Panamá

  2. Mario Meza perrz says:

    Siempre se ha dicho que los bautistas son muy teologos. En cambió los pentecostales mucho Espíritu. En este tema he encontrado un complemento muy acertado y de mucha profundidad, entregando una revelación de lo que es verdaderamente el rapto de Iglesia. Agradezco a Dios profundamente por uds estimados hermanos. Bendiciones. Mario Meza de Santiago de Chile.

  3. Zoraya says:

    Gracias por esta aclaratoria en el tema del misterio del arrebatamiento. Dios les siga dando sabiduría para compartir.

  4. Olga rodriguez says:

    Pastor, Dios le bendiga siempre, con palabra de nuestro creador, y con explicación clara ,contundente y sencilla que un pueblo puede entender. Gracias a usted y a su equipo. Gloria a Dios . Dios siga dándonos obreros aprobados. Bendiciones.

  5. alex cruz says:

    gracias pastor por esta enseñanza solo qiero pedirle algo mas entonces qe qiere decir qe esta establecido qe el hombre muera una sola vez y despues de esto el juicio dice qe tiene qe morir por favor expliqelo gracias

  6. daniel vasquez ramirez says:

    solo tengo una pregunta. solo por desconocimiento

    si los muertos en cristo descienden con el, su cuerpos si están en los cielos no están glorificados. ¿como pueden estar en aquel lugar?

  7. Alejandro Cupertino says:

    Me es muy grato poder acceder a este tipo de información, Dios los Bendiga y que tenga larga vida este medio, con la ayuda de Dios.

  8. Alvaro Perdomo says:

    Apreciable Hno. Daniel
    La respuesta es sencilla, lo que está con Cristo es el alma y el espíritu de la persona; el cuerpo o la cáscara de la nuez como la historia, es la que está en este mundo enterrado y es lo que Dios va a glorificar y a unir con el alma y el cuerpo.
    Pero todo será transformado en un abrir y cerrar de ojos. Será transformado en incorruptible
    Bendiciones.
    Respetuosa y amorosamente en Cristo.
    Alvaro Perdomo dé Guatemala

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