La lectura de la Biblia en público

La lectura de la Biblia en público ha sido algo que no ha merecido ni toda la atención ni todo el cuidado debido por parte de la iglesia cristiana evangélica. Es lamentable la forma en que en muchos lugares y reuniones se lee la Palabra de Dios. Es penoso decirlo, pero parece que domina la idea general de que la lectura de la Biblia en público es algo que puede hacer cualquiera. Y no es así; porque no hay cosa más delicada ni que entrañe una más seria responsabilidad delante de Dios, que tomar Su Palabra para leerla en voz alta a un grupo reunido para estudiar o para adorar, o para hacer ambas cosas a la vez, no importa si el grupo es pequeño o suma cientos.

No Debe Ser Lectura Improvisada

La lectura de la Biblia en público no puede ni debe ser una lectura improvisada. No se le debe pedir a nadie, de buenas a primeras, que haga la lectura bíblica. Es falso suponer que un sermón sí requiere estudio y preparación, reflexión y espíritu de oración, pero que una lectura bíblica es lo más sencillo del mundo y que no demanda ni estudio, ni preparación, ni reflexión, ni espíritu de oración. Los buenos lectores no se improvisan; mucho menos si se trata de aquellos que van a leer la Biblia en público. Los lectores de la Biblia en público tienen que ser los mejores lectores.

Un Lugar Preferido en el Culto

La lectura bíblica debe ocupar de aquí en adelante un lugar de preferencia en el culto y en toda reunión devocional. Debe ser motivo de una cuidadosa preparación. No se le debe encomendar a cualquiera, no importa cuales sean sus capacidades ni sus habilidades en otro sentido. La buena lectura de la Biblia es algo que se impone ya; la hemos descuidado demasiado tiempo, no le hemos concedido la importancia que tiene. La lectura mal hecha de la Biblia en público debe ser desterrada de nuestras iglesias; así lo exige la fidelidad a que nos obliga la Palabra de Dios y nuestro carácter de cristianos evangélicos.

Evite Estos Defectos

Los defectos que deben evitarse, entre otros, son los siguientes:

  1. Precipitación en la lectura.
  2. Monotonía en la lectura.
  3. Lentitud en la lectura.
  4. Puntuación inadecuada.
  5. La lectura tipo oratoria. La Biblia no ha de leerse como si se estuviera pronunciando un discurso. Las inflexiones de oratoria están fuera de lugar en una lectura bíblica.
  6. La lectura tipo sermón. La lectura tipo sermón no cuadra con lo que debe ser una buena lectura de la Biblia.
  7. La lectura tipo actor. Hay quienes se convierten en actores al leer las Escrituras. No hay que olvidar que la dignidad de la Palabra de Dios merece otro trato y que una cosa es ser un buen lector y otra muy distinta es ser un mal actor.

Puerto Rico Evangélico
10 de agosto de 1956

 

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