Noviazgo

¿Quieres ser mi novia? Preguntó aquel joven de cabello rubio y ojos claros. La señorita, con esos ojos grandes y llenos de una emoción que difícilmente podían esconder, contestó: ¡Claro! ¡Sí quiero!

Se habían conocido dos semanas atrás, en un culto de Escuela Dominical pues estaban en la misma clase. Ese juego de miradas cautivadoras, sonrisas y recaditos en la hora de la predicación habían traído buenos resultados. Sin duda en ese momento, ellos podían asegurar que se amaban tanto que no podían estar ni un minuto más separados, es más, hasta estarían dispuestos a defender su “amor” a todo costo… Tristemente esta historia no termina como los cuentos de hadas: “… y fueron felices para toda la vida…”. Al contrario, no mucho tiempo después, se dieron cuenta que en realidad no había tanto amor como ellos pensaban y mucho menos habían tomado en cuenta a Dios para iniciar esa relación. Pero eso sí, se aseguraron de echarle la culpa a un tercero: “No era la voluntad de Dios…”

He escuchado de muchos pastores y líderes de jóvenes la siguiente aseveración: “El noviazgo cristiano no existe”. Permítanme analizar brevemente esta aseveración sin afán de cambiar el pensamiento o concepción del tema de una persona, ni entrar en discusiones teológicas ni mucho menos ofender a alguien. En la Biblia encontramos procesos de noviazgo: Adán y Eva, Abraham y Sara, José y María, entre otros, pero sin duda el ejemplo más contundente es el de Cristo y su Iglesia. Si no existiera el noviazgo, ¿cuál es la razón de existencia de la Iglesia? Sin duda, la Iglesia tiene muchas otras funciones y propósitos, pero uno de las más importantes es el papel de novia de Cristo; después de todo, lo que tan ansiadamente estamos esperando son las Bodas del Cordero. Si bien, es cierto, estos ejemplos bíblicos nos dan una idea de que el noviazgo es una cosa seria, donde las dos personas están tomando un compromiso que los llevará ineludiblemente al casamiento. Precisamente es allí donde creo que radica la concepción equivocada sobre el noviazgo que tienen tanto los jóvenes cristianos, como algunos pastores o líderes que les guían. Mientras unos lo prohíben tajantemente; a no ser que estén pensando en casarse, otros lo toman muy a la ligera. Aclarado el punto anterior y retomando la historia que utilicé en la introducción, me gustaría explicar lo siguiente:

Lo que los jóvenes entienden por noviazgo:

La mayoría de los jóvenes (entendiendo que el término incluye varones y señoritas) de entre 14 a 18 años perciben el noviazgo como la etapa en la cual podrán experimentar toda clase de sentimientos y sensaciones placenteras. Desde una cartita, (que “levantará” su autoestima) hasta un beso (que llega a ser la máxima expresión de “amor”) y por qué no mencionar al sexo (cuando la sociedad y los medios de comunicación hacen que esto sea tomado con tanta ligereza) como otro elemento mal entendido del noviazgo. Con mucha frecuencia la atracción física también es tomada como un elemento determinante para iniciar un noviazgo. Otras veces, la necesidad de sentirse querido (a), la necesidad de que alguien les demuestre afecto o hable con palabras muy bonitas, porque en su casa no encuentran muestras de amor, afecto ni atención. También influye el “síndrome del grupo”; déjame explicarte por qué lo llamo así: en la adolescencia y juventud se hace un grupo personas que comparten experiencias, que salen a dar la vuelta (expresión que en México se usa para dar a entender que salen de paseo) y que tienen muchas cosas en común. Así que es normal que en ese grupito haya parejas de novios. El “síndrome del grupo” tiene que ver con esto; cuando otros miembros del grupo ven a alguna pareja y comienzan a desear lo mismo y se hacen otros noviazgos en el grupo, no por algún interés en la persona sino para ser aceptado en el grupo o solamente para “pasar el rato”. Y tiene que ver también con el bombardeo de los medios de comunicación (revistas, televisión, radio) con publicidad, programas y telenovelas cada vez más sugestivas al respecto.

Por otro lado, los jóvenes de entre 19 a 23 años entran en constantes conflictos con respecto a un noviazgo. Este conflicto radica en lo siguiente: tengo que tener novia (o) a esta edad porque algunos de mis amigos y familiares se han casado en esta edad, si no aprovecho, ¡nunca me casaré! O el otro extremo: Para qué tengo novia (o) tengo toda la vida por delante, no necesito tener ataduras ni necesito estar siempre con una misma persona, además el pastor dice que con la (el) que sea mi novia (o), con ella (él) me tengo que casar y la verdad no estoy listo para el matrimonio…

Por estas situaciones, y algunas otras más, hay jóvenes sumidos en total depresión por el “desamor” y otros más, desesperados y otros con diferentes conflictos de identidad y otros autoestima por los suelos. ¡Dios no quiere ver a sus hijos en tales situaciones!

Lo que realmente es el noviazgo

El noviazgo es una etapa de descubrimiento entre dos personas, donde ciertamente hay un compromiso. Es en esta etapa cuando se va a demostrar verdadero amor (sacrificándose, entregándose y sirviendo el uno al otro) porque después de todo, el amor es una acción, no un sentimiento (siguiendo el ejemplo de Cristo). También en esta etapa debe haber respeto y admiración mutua, sin olvidar, la comunicación. El autor Joshua Harris menciona en su libro “Él y Ella” que en una relación, lo más importante que se puede hacer con los labios es comunicarse en lugar de besarse. ¡Y tiene toda la razón! Si en el noviazgo hubiera más comunicación que besos, se reduciría el índice de divorcios en un gran porcentaje.

Por lo tanto, esta etapa de noviazgo debe ser hermosa, debe vivirse con felicidad, estando seguro (a) de que si están haciendo las cosas bien es para glorificar y honrar a Dios.

Si estás dispuesto (a) a cumplir con estos elementos, estás listo para un noviazgo. Si no, mejor cultiva buenas amistades y espera el momento para que Dios te muestre la persona que él tiene para ti.

Consejos prácticos

No soy un gran consejero al respecto, pero espero desde el fondo de mi corazón que estos consejos sean de ayuda tanto para los jóvenes que leen este artículo como para los líderes, pastores y padres de familia que desean ver relaciones saludables en las vidas de la juventud cristiana:

  1. No comiences una relación de noviazgo solo por la necesidad de afecto, muestras de amor o porque todos mis amigos (as) tienen novias (os).
  2. La atracción física es importante, pero no es esencial y no debe ser un motivo determinante para iniciar un noviazgo.
  3. Cuando tengas un noviazgo, pregúntate lo siguiente: ¿Es Dios el centro de nuestra relación? ¿Hemos orado y leído la Biblia juntos?
    · ¿Mi relación provee un buen ejemplo a los demás jóvenes cristianos y no cristianos?
    · ¿Hay una verdadera amistad, comunicación, compañerismo y romance entre nosotros?
    · ¿Hay cualidades o virtudes que admiro en su persona?
    · ¿Estoy dispuesto (a) a compartir mi vida con ella (el) a pesar de sus debilidades y defectos?
  4. Demuestra la profundidad de tu amor protegiendo la pureza de tu pareja y absteniéndote de la intimidad sexual.
  5. El noviazgo implica seriedad y compromiso, pero no significa que una vez en un noviazgo, tienes la obligación de casarte. El matrimonio es una acción de amor, no una obligación. Permite que Dios te lleve a la persona indicada en el momento adecuado.

Pastores, líderes y padres de familia, estemos atentos para aconsejar no prohibir (después de todo, esta también es una decisión personal) a nuestros jóvenes sobre un noviazgo.

Jóvenes, hagamos conciencia de lo que Dios verdaderamente quiere para nosotros y cumplamos su buena voluntad, agradable y perfecta.

Tribuna Bautista Bíblica

 

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4 Responses to “Noviazgo”

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  1. En verdad son palabras muy necesarias para esta sociedad actualmente, pero lo más importante es poder ver a Dios en el noviazgo, que el es un Dios fiel y nunca terminara con su novia, la iglesia. Que Dios les bendiga.

  2. Interesante y muy edificante.
    El mundo necesita una generación de jóvenes abnegados a sus placeres y comprometidos con la cruz de Jesús.
    Espero en Dios y pronto se levante una nueva generación de hombres y mujeres que amen al señor antes que ha otra persona.
    El señor les bendiga grandemente.
    🙂

  3. maria says:

    Me sirve mucho para mi grupo de discipulado, gracias!!!

  4. aldair says:

    muy interesante para mi relacion…GRACIAS
    Bendiciones

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