Yo confío en Dios

Hechos 27:13-25

Nuestro texto es el relato del naufragio del Apóstol Pablo en el Mar Mediterráneo. La tempestad duró 14 días y noches. Cada día aumentó en su furor. Al tercer día arrojaron al mar los aparejos de la nave con la esperanza de disminuir el peligro. El furor del viento y de las olas del mar amenazaba con volcar la nave en cualquier momento y mandar a todo y todos al fondo. Todos estaban mojados por la lluvia continua y temblando por el frío y temor. Los marineros gritaban y maldecían. La nave rechinaba y crujía como si estaba a punto de deshacerse. En este ambiente hostil escuchamos la voz de Pablo gritando. «Tened buen ánimo; porque yo confío en Dios.» ¿Qué es su problema? ¿Qué razón tienen por perder su fe y confianza en Dios? ¿Es más grave que el aprieto de Pablo?

Me pregunto muchas veces si nosotros, que profesamos creer en la Biblia, no faltamos muchas veces en confiar en ella con toda seguridad. Me pregunto si no es que muchos no dan nada más que un asiento mental a ella en vez de creer en ella de todo corazón. ¿A la verdad, cree usted que Dios quiso decir todo lo que dijo en la Biblia y que él hará exactamente lo que ha prometido hacer?

Yo creo en la Biblia como Guillermo Bryan dijo que él creía en ella. Hace muchos años él defendió la Biblia en el famoso juicio Scopes. Los que creían en la evolución intentaban probar que la Biblia estaba en error. Cuando le tocó a Bryan testificar un abogado brillante incrédulo empezó a hacerle preguntas una tras otra sobre sus creencias con el fin de hacerle parecer tonto por creer en la Biblia. Entre sus preguntas el metió una, esperando atraparle desprevenido. «Dígame,” él dijo, «¿Usted cree todo que se encuentra en la Biblia?» «Sí señor,» él contestó sin vacilar. «Entonces,» él siguió, «¿cree usted que Jonás tragó una ballena?» «No Señor,» él contestó en seguida. «No lo creo porque la Biblia no dice que Jonás tragó una ballena sino que un gran pez tragó a Jonás.» «Pero,» él siguió, «quiero que sepa que si la Biblia dijo que Jonás tragó una ballena no tendría ninguna dificultad en creerlo.» Yo también creo en la Biblia de tal manera.

Hay muchos que, en vez de aceptar lo que la Biblia dice, intentan interpretarla a su manera. Ellos dicen, «sí, esto es lo que la Biblia dice, pero esto no es lo que Dios quiso decir.» Entonces ellos dan su interpretación. Pero si Dios no dijo lo que quería decir, ¿Por qué no?

No, la verdad es que Dios dijo lo que él quería decir. Si no, ¿cómo vamos a saber lo que él quería decir? La Biblia dice en Isaías 55:11 «Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envió.» Jesús dijo en Mateo 5:18 «Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.» Dios no fracasó en cumplir ni una sola palabra. En la Biblia hay miles de promesas preciosas y, como dijo Josué cuando reunió a su pueblo para despedirse de ellos, «Yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.» Josué 23:14

Sí, usted puede estar seguro de que Dios nunca le desamparó. Puede ser que su mejor amigo en el mundo le abandonó. Pude ser que alguien en quien confías con su vida te dará la espalda. Esto sucede a veces y es una experiencia muy amarga. Pero puedo asegúrale que Dios jamás le desamparará.

Jamás en la historia de la humanidad, ha habido un tiempo mejor para ser un cristiano. Hoy, con tanta incertidumbre de la vida humana, cuando los fundamentos de la vida están desmenuzándose, cuando tenemos que enfrentarnos con el futuro con tanta perplejidad que los hombres desfallecen por el temor de las cosas que sobrevendrán en la tierra; es un manantial grande de consuelo creer en la Biblia.

Doy gracias a Dios que, cuando levanto el libro de Dios, yo sé que es la verdad y puedo creer con todo corazón que Dios me dice exactamente lo que debo esperar. Más allá de todo y en todo y por todo hay un propósito eterno de Dios que no puede fracasar. A pesar de todo lo que los malvados hagan, a pesar de todo que los dictadores del mundo hagan, a pesar de todo lo que los hombres hagan en su intento de eliminar a Dios de su vida, él sigue marchando hacia una consumación gloriosa con un propósito que nunca será vencido.

El día viene cuando los pueblos «volverán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces, y no se adiestrarán más para la guerra.» Isa. 2:4 Un día la tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar.» Isa. 4:9

¡Qué cambio impresionante le fe verdadera en Dios hace en una persona! Fíjense en Pablo en la tempestad, cuando la multitud se rindió vencido. Cuando se fue la esperanza de sobrevivir, había un solo hombre entre ellos que quedó firme como la roca de Gibraltar.

Los demás se rindieron a la desesperación y se sentaron a esperar lo inevitable, pero había uno en la tormenta sin temor, tranquilo como un bebé en los brazos de su mamá. Escucha otra vez a lo que dijo para animar a aquella multitud desesperada; «pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel de Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.»

Yo creo que Dios quiere decir exactamente lo que dice en su libro cuando él dice que todos sin Cristo están perdidos. A veces cuesta, aún para los cristianos creer esto. Ah sí, creímos que los borrachos y los malvados, los secuestradores y ladrones, aquella gente que se revolea en el pecado, la gente baja que contamina la tierra; sí, creímos que ellos están perdidos, pero los buenos, limpios, honorables, amables admirables hombres, mujeres y jóvenes sin Dios—muchos no creen que ellos también están perdidos. Pero la Palabra de Dios dice; «el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.» Juan 3:3

Sí, de alguna manera, cada cristiano podría aferrarse de esta verdad, todos serían ganadores de almas. Si fuera posible que ellos sean plenamente convencidos de que cada persona, de suficiente edad a distinguir entre lo correcto y la mentira, que no ha nacido de nuevo por el Espíritu de Dios está perdido, sin ninguna esperanza de ver el reino de Dios, tendríamos la solución al problema más grave en las iglesias. Tendríamos más ganadores de almas que lo que se podría imaginar si estuviéramos plenamente convencidos que todos sin Cristo están perdidos.

Piense del terror de un alma perdida para siempre en las tinieblas de afuera, en el pozo del abismo, en un mundo sin Cristo y sin esperanza, destinado a vagar por toda la eternidad en las tinieblas donde ni aún un rayo de luz del tamaño de un lápiz puede penetrar. Allá ninguna mano amorosa la tocará y nunca escuchará una voz amistosa. Ah, piense conmigo en las palabras de Jesús «No todo el que me dice; señor, señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: señor, señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: nunca os conocí: apartaos de mí, hacedores de maldad.» Mat. 7:21-23 La Biblia dice que es una «horrenda cosa caer en manos del Dios vivo.» Hebreos 10:31

Usted dice, «pero yo no creo que un Dios amante va a causar que el pecador sufra así.» El hecho de que usted no lo crea no va a cambiar la verdad. Yo prefiero creer lo que Dios ha dicho.

Creo también que debemos creer en y hacer caso a lo que Dios dice en su palabra en cuanto a la manera en que su pueblo debe vivir. Dios dice «Apártese del mal, y haga el bien: busque la paz y sígala.» I Pedro 3:11. Él dijo claramente en Efesios 5:11 que no debemos participar en «las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprenderlas.» ¿No es que Dios habló con plena seguridad cuando dijo «la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo, sobria, justa y piadosamente»? Otra vez le pregunto, ¿no debemos aceptar literalmente lo que Dios dijo en Santiago 4:4? ¿No sabes que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.»

Yo estoy perturbado por la manera en que gente que profesan ser cristianos pasan por alto estas verdades bíblicas que Dios ha revelado tan plenamente. Muchos no hacen caso a ellas y algunos aún se burlan de ellas. Sin embargo, ellos dicen que creen en la Biblia. ¿Cómo pueden los que profesan ser salvos juguetear así con Dios? No es que la Biblia es muy oscura en estos asuntos. No puede ser más claro. Aún un niño puede entenderlo. Es que muchos miran por alto las normas de Dios y ponen las suyas. ¿No se dan cuenta de lo que Dios ha dicho? «Si profanaren mis estatutos, y no guarden mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión.» Salmo 89:31-32

Si estamos plenamente convencidos de que la Biblia es la verdad, debemos conformarnos a todo lo que se encuentra en ella. El Salmo 45:4 dice que debemos cabalgar la verdad. Esto quiere decir que debemos dejar la verdad llevarnos como el caballo lleva el jinete. Él llega a algún lado porque es llevado por su caballo. Hay muchos que no llegan a ningún lado porque están cabalgando mentiras. Las mentiras nos llevan a la derrota y a la vanidad. Hay muchos que se mofan de la verdad. Ellos dicen que los que creen en la verdad son chapados del antiguo. No es tanto esto. Es que, en su ignorancia, ellos creen que la verdad es mentira y que la mentira es la verdad.

La verdad nos da fuerza también. ¡Qué fuerza tiene el caballo! Con la verdad no tenemos que tener vergüenza. Tenemos autoridad. Sabemos que estamos correctos. No tiene que ser un orgullo pero, a su vez, no tenemos que andar con timidez y un temor de que alguien va a probar que estamos equivocados.

Concl.

Sí, yo confío en Dios y en su revelación en la Biblia. Tengo la plena seguridad de que la Biblia es la revelación de Dios y por eso es la verdad. Conociendo esto me da gran consuelo y esperanza. A su vez, me da una comisión grande a cumplir todo lo que él pide de nosotros. Usted también debe creer en Dios. El primer paso es aceptar a Cristo como su Salvador.

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