Explicación más amplia de Daniel 3:25 en la Reina-Valera

En cuanto a Daniel 3:25, la queja es que la Reina-Valera 1909 y 1960 tienen “hijo de los dioses” en vez de “Hijo de Dios”. La respuesta rápida es que, en el idioma original, la palabra clave es “dioses” (plural); por tanto, la traducción es precisa en la RV 1909 y 1960. Cuando alguien dice que la RV1909/1960 está mal en este pasaje, en efecto están diciendo que el idioma original está mal. ¡Qué ironía! Obviamente, todo traductor tiene que considerar el contexto al traducir, y allí es donde buenos traductores a veces discrepan en este pasaje.

Hay varias formas de concebir el contexto en este pasaje. Nabucodonosor tenía conocimiento de que los tres varones judíos servían a otro Dios. Quedó maravillado con el Dios de Daniel cuando su sueño fue revelado (2:47), pero el rey no era creyente (3:14). El desafío del capítulo 3, en el cual el rey preguntó “¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?”, lo preparó para el reconocimiento posterior. Por tanto, una perspectiva es que el rey hubiera reconocido instantáneamente al cuarto hombre en el fuego como el Hijo de Dios. Es una perspectiva legítima.

Otra forma de ver el contexto es que sería dudoso que el rey pagano hubiera reconocido la identidad del cuarto hombre instantáneamente con precisión teológica total, no solo como un dios, o el Dios de Daniel, sino más específicamente como el Hijo de Dios, constituyendo una apariencia preencarnada de Jesucristo, conocido en la teología como una cristofanía. Nabucodonosor se refirió al Dios de Daniel tan solo tres versículos más tarde como “su ángel” en Daniel 3:28 y tres veces como “en quien mora el espíritu de los dioses santos” en Daniel 4:8-9, 18; (idéntico en la KJV y RVG en palabras claves), lo cual parece indicar que seguía sin claridad total en su forma de pensar. Esta perspectiva del contexto de 3:25 (sin precisión de parte de Nabucodonosor) no requiere cambiar el significado original de la palabra clave aramea eláj en 3:25, que es literalmente “dioses”. El traductor está forzado a decidir cuál es la traducción más fiel al contexto, según su perspectiva.

Algunos traductores podrían ser motivados a traducir Daniel 3:25 como “Hijo de Dios” por consideraciones teológicas loables. Es probable que la mayoría de los cristianos reconozcan a Daniel 3:25 como una cristofanía. Al traducir a Daniel 3:25 como “Hijo de Dios”, tiene la ventaja de más claridad profética. Sin embargo, hace falta reconocer que no se puede esperar que personajes incrédulos se expresen con precisión doctrinal. No dependemos de la exactitud del vocabulario de expresiones de los paganos para nuestras creencias doctrinales, aunque Dios en su soberanía puede hasta usarlos a ellos en las páginas de su Palabra para manifestar verdades divinas.

Nabucodonosor se refirió al cuarto hombre en el sentido de que Dios había enviado “su ángel” en Daniel 3:28. En medio de cierta ambigüedad, este detalle se suma a la evidencia de una cristofanía en Daniel 3, puesto que generalmente se cree que fue Cristo mismo quien apareció como un ángel en otras ocasiones en el Antiguo Testamento, tal como en Génesis 16:7-13 y Jueces 6:11-14.

Hay algunos que interpretan al cuarto hombre en el fuego como un ángel, aparentemente en el sentido de un ángel común, no una teofanía o cristofanía. Aunque en el texto principal traduce Daniel 3:25 tal como la KJV en 1611, las notas incorporadas a la Biblia Geneva 1560 en inglés dicen lo siguiente para Daniel 3:25: “Los ángeles eran llamados hijos de Dios debido a su excelencia. Por lo tanto, el rey llamó hijo de Dios a este ángel que Dios envió para consolar a los suyos en medio de estos grandes tormentos”.

En traducciones bíblicas antiguas era más común traducir Daniel 3:25 como la apariencia de un ángel. Por ejemplo, la Biblia Ferrara en español de 1553 traduce la parte clave como “angel del Dio”. Hubo algunas Biblias protestantes en inglés basadas en el Texto Masorético que tradujeron Daniel 3:25 en forma similar, tal como Coverdale 1535 y Matthew 1537 con “an angel to loke vpon” (un ángel para contemplar).

Años más tarde, la reina, esposa del rey Belsasar (quien era hijo de Nabucodonosor), se refirió al Dios de Daniel como “el espíritu de los dioses santos” (Daniel 5:11, idéntico en la KJV y RVG en palabras claves). Belsasar tenía conocimiento de Daniel y su Dios (5:14), pero aun así el rey Belsasar se refirió al Dios de Daniel como “espíritu de los dioses” (Daniel 5:14, idéntico en la KJV y RVG en palabras claves).

El contexto de 4:8-9, 18; 5:11 y 5:14 (“dioses”) es en referencia al Dios de Daniel. ¿No debería el traductor tomar en cuenta el contexto y traducir “dioses” como “Dios” en dichos pasajes? Eso está al criterio del traductor. Aparentemente, la mayoría de los traductores han traducido Daniel 4:8-9, 18; 5:11 y 5:14 en el formato más probable como la gente pagana politeísta de aquel tiempo se hubiera expresado, con toda su ambigüedad. La RV1960 simplemente mantuvo consistencia en traducir 3:25 con la misma ambigüedad que traducciones reconocidas han hecho con 4:8-9, 18; 5:11 y 5:14.

Muchos traductores del pasado introdujeron una medida de ambigüedad al traducir Daniel 3:25 como “hijo de Dios” (con “hijo” en minúscula). Así fue con la Biblia del oso de Reina en 1569, la 1602 de Valera, la Valera 1862 por Lucena, y la KJV original de 1611 (actualizada a “Hijo de Dios” en ediciones modernas), para proveer algunos ejemplos.

Hay otros pasajes en las Escrituras donde traducciones reconocidas y respetadas no tradujeron referencias a Cristo en forma de uno de sus nombres divinos debido al contexto:

En la KJV en inglés, afirma que la mujer samaritana se dirigió a Cristo en Jn. 4:19 como “Sir”, el cual no se usa como un nombre divino. Es como si se hubiera referido a Cristo como “caballero”.
La KJV muestra al hombre que terminó sanado en el estanque de Betesda dirigiéndose a Cristo como “Sir” en Juan 5:7.
La KJV muestra a María dirigiéndose a Cristo como “Sir” en Jn. 20:15, cuando podría haber sido traducido como “Señor”.

En Jn. 4:49 en la KJV, el oficial del rey se dirige a Jesús como “Sir”, cuyo término no se usa como un nombre divino.

Aunque Daniel 3:25 pueda requerir un poco de explicación debido a cómo está traducido en algunas ediciones de la Reina-Valera, al final no oculta ninguna verdad en esta, una de las historias más maravillosas de la Biblia.

En conclusión, las revisiones 1909 y 1960 de la Reina-Valera simplemente mantuvieron la traducción literal original, además de consistencia al traducir Daniel 3:25 con la misma ambigüedad con que traducciones reconocidas han traducido a Daniel 4:8-9, 18; 5:11 y 5:14.

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