La regeneración antes que ser miembro de una iglesia

Al discutir el asunto de la regeneración, hice notar la importancia, mejor dicho, la necesidad de la regeneración a fin de obtener la salvación. Ahora quiero hacer notar la importancia de la regeneración antes de ser miembro de la Iglesia, de una membresía compuesta únicamente de personas convertidas.

No necesito entrar en detalles sobre este asunto.

Los católicos declaran abiertamente que la salvación se obtiene dentro de la iglesia. Afirman que si uno es miembro de la Iglesia—de la iglesia será salvo, no importa lo que sea ni lo que haga. Si ha sido bautizado y ha sido excomulgado de la iglesia, tendrá que sufrir la condenación.

Había un distinguido evangelista que recorría todo este país predicando al pueblo. El tema de sus predicaciones era, “Quitad vuestra vileza y uníos a la iglesia”. Mientras unos quitan su indignidad y se unen a la iglesia, algunos otros dejan de ser indignos sin unirse a la iglesia, otros se unen a la iglesia sin dejar de ser indignos, y todavía otros ni se unen a la iglesia ni dejan de ser indignos. El gran mal con este evangelista era que no predicaba el evangelio. El predicaba la ley, pero no el evangelio. Como Juan el Bautista, exhortaba al pueblo a que hiciera frutos dignos de arrepentimiento, pero desemejante a Juan el Bautista, no señalaba al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Hace varios años que en esta Ciudad (Nashville, Tenn.) el pastor de una cierta iglesia, no bautista, exhortó a una señora a que se uniera a su iglesia. La señora contestó “No soy suficientemente buena”. Él la dijo: “Únase a la Iglesia y eso le ayudará a ser buena”. Esta idea está en la mente de muchos de que la iglesia es una institución que mejora al pueblo y que lo salva. Exhortan a que se unan a la iglesia tanto como exhortan a que se inicien en la masonería o en los Caballeros de Pythias o en los clubs.

¿No hay con frecuencia entre los bautistas la idea remota de que la iglesia tiene algo que hacer con su salvación? Si sus nombres están escritos en el libro de la Iglesia sienten que serán salvos. Si no, no se sienten seguros en cuanto a su futuro, a menos que más tarde tengan la carta de su iglesia.

Si la tienen, creen que todo está bien. Parece que piensan que cuando lleguen a las puertas de perlas, Pedro —si es que Pedro es el portero, que no lo creo que lo sea— les pedirá sus credenciales y ellos sacarán esa antigua carta de la iglesia, polvosa, mohosa, amarillenta y se la mostrarán y creen que Pedro con reverencia les dirá “Está bien, entrad”.

Conocí una vez a una señora que por diecisiete años conservaba la carta de su iglesia en su baúl; y conocí también a un caballero que por cuarenta años guardaba también su carta. Los que se regocijan de que su nombre está escrito en el libro de la iglesia, olvidan de que el tener su nombre escrito en el libro de la iglesia no es lo mismo que tenerlo en el libro de la vida del Cordero. Desafortunadamente no siempre ambas inscripciones son necesariamente lo mismo, como debieran ser.

El peor lugar en el mundo para un inconverso es la iglesia, porque le da esperanzas de una seguridad ficticia. A menudo la iglesia llega a ser la cuna de Satanás donde el alma corrompida duerme el sueño eterno. Creo en la Iglesia.

“Amo a tu iglesia, oh Dios,
Sus muros ante ti están,
Preciados como la pupila de tu ojo,
Y esculpida en tu mano.

Por ella mis lágrimas derramo,
Por ella elevo mi oración;
A ella consagro mis faenas y cuidados
Hasta que las faenas y cuidados terminen”.

Pero la Iglesia es para el pueblo salvo, no para salvar al pueblo. Cristo antes que la Iglesia. Cristianismo no eclesiasticismo. Regeneración antes que ser miembro de la iglesia. Sin esa regeneración, ninguno está capacitado para ser miembro de la Iglesia de Jesucristo. La iglesia es para aquellos que han nacido otra vez por la operación del Espíritu de Dios y que voluntariamente se asocian para llevar a cabo la obra del Señor en la comunidad y en todo el mundo.

Esta es nuestra teoría bautista. ¿Es nuestra práctica siempre? ¿Somos tan cuidadosos como debiéramos, para ver que ninguno, sino aquellos que han sido regenerados por el Espíritu Santo, sean miembros de la Iglesia de Jesucristo? Y cuando algunas veces los cabritos se cuelan entre las ovejas y que según la regla de que: “Por sus frutos se conocerán” manifiestan que no han sido nacidos otra vez, ¿somos siempre tan cuidadosos, como debemos, para ejercer la disciplina necesaria y decirles bondadosamente pero con tristeza, “no sois de nosotros y porque no sois de nosotros debéis salir de entre nosotros?” ¡Ojalá que tuviésemos en todas nuestras iglesias un reavivamiento de la disciplina novo testamentaria, como solían tenerla los bautistas antiguamente!

Los bautistas deben luchar por una iglesia de regenerados o dejar de luchar. Esta es la base de su fe, es la piedra fundamental de sus doctrinas. Por eso han luchado en todos los siglos. Esos principios los hemos recibido de Cristo y sus apóstoles —algunas veces los hemos heredado a fuego y sangre— pero gracias a Dios, los hemos heredado.

Los hemos recibido como una sagrada herencia de manos de nuestros padres bautistas. Guardémoslos cuidadosamente. Sostengamos muy alto la bandera que los simboliza “Regeneración antes que ser miembro de la Iglesia”. Cristo antes que la iglesia. Por medio de Cristo a la iglesia, no por medio de la iglesia a Cristo.

EL ATALAYA BAUTISTA
1910

Compartir en Facebook

3 Responses to “La regeneración antes que ser miembro de una iglesia”

Read below or add a comment...

  1. Nora says:

    Hola. Buen texto. y, si, hay que volver a hablar del nuevo nacimiento, de la doctrina de la Regeneración, con tristeza a mis 51 años, debo decir que ya casi no se oye.
    Una consulta a raíz de algo q oí hace poco sobre “activismo”, a qué se refiere especificamente Jesús con la frase: “Por sus frutos se conocerán”??
    Atenta a su respuesta.
    Saludos cordiales.

  2. carmen rivera says:

    entiendo yo que por los frutos los conocereis , eso es nuestro testimonio el senor quiere un cuerpo limpio y sin pecado ,y que el mundo vea algo diferente en nosotros

  3. diego romero gonzalez says:

    Hechos 17:24 El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay , puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres

    Hechos 7:48 Sin embargo, el Altísimo no habita en casas hechas por manos de hombres; como dice el profeta:

    Isaías 66:1
    Así dice el SEÑOR: El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que podríais edificarme? ¿Dónde está el lugar de mi reposo?

Deje un comentario respetuoso. Tome en cuenta que esto no es un foro de debates, y no todos los comentarios son aprobados.

*