Himno Hay un precioso manantial

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Hay un precioso manantial
De sangre de Emanuel
Que purifica a cada cual
Que se sumerge en el.
Que se sumerge en el
Que se sumerge en el
Que purifica a cada cual
Que se sumerge en el.

El malhechor se convirtió
Pendiente de una cruz
Él vio la fuente y se lavó
Creyendo en Jesús
Creyendo en Jesús
Creyendo en Jesús
Él vio la fuente y se lavó
Creyendo en Jesús.

Y yo también mi pobre ser
Allí logré lavar
La gloria de su gran poder
Me gozo en ensalzar
Me gozo en ensalzar
Me gozo en ensalzar
La gloria de su gran poder
Me gozo en ensalzar.

Eterna fuente carmesí
Raudal de puro amor
Se lavará por siempre en ti
El pueblo del Señor
El pueblo del Señor
El pueblo del Señor
Se lavará por siempre en ti
El pueblo del Señor.

Historia de este himno

Hace casi 300 años, un capellán del rey Jorge II de Inglaterra engendró un niño llamado William Cowper. William pasó por muchos traumas en su infancia. Su madre murió cuando él tenía seis años; unos años después murió su padre, luego su madrastra; su mejor amigo se ahogó trágicamente. William sufría de depresión, que solo se intensificó con la muerte prematura de sus seres queridos. Lo habían persuadido para que estudiara leyes, algo que no estaba muy dispuesto a hacer. Cuando se acercaba a lo que sería el equivalente al examen de la abogacía, estaba tan aterrorizado por el procedimiento que intentó suicidarse en varias ocasiones. Estos intentos de suicidio aumentaron su sentimiento de culpa y opresión, y Cowper se encontró en tinieblas, abrumado por los sentimientos de estar bajo la ira de Dios.

Fue internado en un manicomio por 18 meses. Durante su estadía en el manicomio, buscó consuelo en la Biblia. En una de esas ocasiones, sentándose en una silla y alzando la Palabra, leyó los primeros versículos a los que se abrían las páginas: Romanos 3:25, 26: “A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”.

Al leer estas palabras, Cowper comprendió que el sacrificio expiatorio de Cristo cubría suficientemente su propio pecado. Recordó el momento: «Solo podía mirar al cielo con el miedo silencioso, abrumado por el amor y el asombro».

Algunos años después de ser liberado del manicomio, Juan Newton, quien escribiría el famoso himno “Sublime gracia” (Amazing Grace), se hizo amigo de él. Sin embargo, William todavía luchaba con episodios de depresión. Juan Newton sugirió que, para ayudarlo a lidiar con la depresión y mantener su mente ocupada, se concentrara en escribir himnos, como él estaba haciendo.

Dos años antes de que su amigo Juan Newton escribiera el famoso himno “Sublime gracia”, William Cowper escribió un himno basado en Zacarías 13:1: “En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia”. En español su himno fue titulado “Hay un precioso manantial”. Es un testimonio precioso de que personas que sufren de luchas internas pueden tener un propósito por el cual vivir, y de todos modos ser grandemente usados por Dios.

Calvin George

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7 comentarios sobre “Himno Hay un precioso manantial”

  1. llevo varios días con las letras de este precioso himno en mi boca, me recuerda cuando iba a la iglesia con mi abuela, cuando yo era una niña.

  2. Este Himno me ayudo a enfrentar tiempos difíciles en los que estaba pasando por una depresión severa, y mientras me encontraba en internamiento en un hospital, escuchaba este precioso himno que cantaba una de las enfermeras junto a mi madre. le doy gracias a Dios porque aun a través de las pruebas Él permanece fiel.

  3. Hoy pregunte a mi Mami, que recuerda cuando se bautizo en 1952, buscamos la letra y canto. Un paso de fé que cubre tres generaciones en Llano Grande Ecuador.

    1. Ese canto no deja de cantarse en la iglesia. Dios les bendiga. Compartiré esta historia con los hermanos cuando me toque dirigir el culto.

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