La iglesia sirve al hogar

Hay mucho que la iglesia puede hacer en el cumplimiento de su misión neotestamentaria. Por medio de mejores hogares cristianos debe procurar formar cristianos fuertes. Tu iglesia puede rendir significativo servicio si proporciona dirección al hogar.

(1) Ayuda a solucionar los problemas de la vida. Esto se hace por medio de los sermones, las lecciones de la escuela dominical, los programas de la Unión de Preparación, la literatura de la Unión Femenil, las discusiones de la Fraternidad (Unión Varonil), etc. La Biblia es el verdadero libro de texto de la vida; trata de todos los aspectos de la vida humana. La Biblia nos dice cómo han de fundarse los hogares, y describe las relaciones familiares y hogareñas que deben de existir. Si la Biblia se enseña y se atiende, el hogar se orienta y se fortalece.

Uno necesita conocer el propósito de Dios con respecto al hogar. Debe comprender cómo prepararse para el matrimonio, y debe ser consciente de la necesidad de una vida moral limpia para que el hogar sea estable y seguro. Necesita uno advertir los peligros con los cuales lamentablemente se enfrentará el hogar al competir diariamente con las fuerzas malignas en el prosaico mundo moderno. Siempre debe advertirse a los miembros de la familia que hay peligros latentes que amenazan destruir su vida espiritual, para que así puedan enfrentarse a ellos y resistirlos. Reconociendo a los enemigos potenciales del hogar puede ayudarse a este a ganar muchas victorias.

Por medio de cursos especiales de estudio y conferencias acerca de la vida cristiana del hogar, y por la Semana del Hogar Cristiano, durante la primera semana de mayo de cada año, muchas familias pueden observar sus necesidades y oportunidades en la formación de hogares mejores y más firmes.

(2) Ayuda cuando surgen crisis y se obtienen victorias. La vida humana inevitablemente trae gozos y tristezas, y también derrotas y victorias. No puede uno pasar la vida sin experimentar tanto de sus asperezas como de sus delicias. La vida es de ese modo. Los cristianos tienen que vivir al lado de otros en un mismo mundo, y tienen que encontrarse con las mismas asperezas.

Cuando llega la enfermedad o está cercana la muerte, la Iglesia está para consolar y ayudar. Las penas proporcionan a la Iglesia una gloriosa oportunidad de servir en forma especial en el hogar. Las lecciones de la vida a través de las penalidades pueden ser severas; pero son perdurables y significativas. Frecuentemente Dios nos ha enseñado el significado del compañerismo cristiano, poniéndonos frente con alguna dura experiencia de la vida. Es entonces cuando apreciamos plenamente lo que es la Iglesia y comprendemos cuánto tiene que ofrecernos en la hora de mayor necesidad. Una iglesia nunca debe perder esta oportunidad de ayudar a otros en tiempos de sufrimiento y calamidad.

La Iglesia ayuda a los miembros jóvenes de la familia en el descubrimiento de su vocación. Dios tiene para cada vida un lugar especial de servicio. Hay algún lugar en donde cada persona puede servirle mejor. Dios dio a cada individuo dotes y habilidades extraordinarias con un propósito especial. Una iglesia vigilante ayuda a sus jóvenes a encontrar estos lugares de mayor servicio. Es solamente cuando se ha hecho este descubrimiento, cuando pueden hallar felicidad por medio de resultados positivos. La orientación vocacional es una oportunidad significativa que tiene la iglesia, que rendirá grandes dividendos de felicidad y utilidad humanas.

Cuando una familia se cambia de una ciudad a otra, o de un barrio a otro, el hogar experimenta una tremenda conmoción. Es imposible desarraigar a una familia y cambiarla geográficamente sin ocasionar una difícil readaptación. Se dejan atrás amigos de mucho tiempo, se alteran repentina y drásticamente las normas de la vida. Debe uno adaptarse a nuevas escuelas, nuevos amigos y nuevas tareas. En estas épocas de readaptación, la iglesia puede proporcionar ayuda especial a la familia y al hogar. La mejor forma en que una familia puede adaptarse a su nueva vida se halla bajo la dirección y la ayuda de la iglesia bautista del lugar a donde se ha cambiado la familia. Un grupo de amigos especiales espera a cada uno de los miembros de la familia dentro de esa iglesia. La familia puede adaptarse pronto a su nueva situación con el amistoso estímulo de sus recién hallados amigos de la iglesia. La útil dirección de una iglesia sincera y vigilante, significa mucho. Esto hace urgente que los miembros de una familia soliciten sus cartas a su iglesia inmediatamente después de haberse cambiado a otro lugar. Ellos deben buscar la iglesia; no deben esperar que la iglesia los busque a ellos. Lo ideal es que el cristiano y la iglesia se encuentren buscándose uno a la otra y viceversa.

La iglesia debe hallarse cerca del hogar tanto en tiempos de regocijo como en horas de tristeza y confusión. Cuando un miembro de la familia se casa o gradúa, la iglesia debe estar cerca para participar del regocijo. Cuando hay una conversión en la familia, o algún miembro de ella recibe algún honor especial, la iglesia se siente muy feliz por esa victoria. Cuando nace un nuevo niño, la iglesia considera su nacimiento como una ocasión especial en la vida de esa familia y hace planes apropiados para ayudar. La iglesia provee de más facilidades y liderazgo para que el niño sea sabiamente nutrido y guiado espiritualmente desde temprano.

Aunque los infantes son demasiado pequeños para convertirse, no es demasiado temprano para ser influenciados e impresionado en espíritu y actitud. Se pueden sentir bienvenidos y deseados desde sus primeros días. La iglesia despierta procura dar instrucción y guía cuidadosa desde sus años más tiernos. De esa forma la conversión se efectuará más fácilmente cuando el niño llegue a la edad de responsabilidad. Cuando un niño es adecuadamente dirigido en la iglesia, sus padres se hallan más estrechamente ligados con la iglesia. Pocas cosas unirán más rápidamente a los padres en la vida de la iglesia, que la apropiada y sabia preparación religiosa de su hijo.

(3) De constante orientación e inspiración. Es admirable ver familias que se sientan juntas durante los cultos de la iglesia. Durante la escuela dominical se reúnen en grupos según su edad; pero durante los servicios de predicación es conveniente para ellas sentarse en grupos familiares, si es posible, pues hace un tremendo impacto en toda la familia cuando todos sus miembros se sientan juntos durante los servicios de la iglesia, y se ayudan grandemente cuando cantan y oran uno al lado del otro. Es también un mudo testimonio a los demás de que el hogar se dedica a los gloriosos propósitos espirituales de Dios.hog

La iglesia al proyectar su programa debe tener en cuenta a cada miembro de la familia, no obstante su edad y circunstancias. La iglesia debe dar oportunidad para la participación de la familia en el estudio de la Biblia, en la preparación cristiana y en el programa musical. Es más fácil mantener elevada las normas de la expresión y la moralidad de la familia aceptable a Dios y a la comunidad, cuando la familia es constante en su asistencia a los cultos de la iglesia.

El Hogar Cristiano, 1957

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