Precauciones acerca del movimiento mesiánico en iglesias bautistas

En años recientes ha habido un surgimiento de interés en el movimiento mesiánico entre iglesias hispanas. El interés y el esfuerzo de evangelizar a los judíos es bueno, aunque trataremos acerca de algunas enseñanzas y prácticas problemáticas que se han manifestado en algunas iglesias a pesar de haberse iniciado con buenos motivos. No todos los bautistas que han dado un giro hacia el movimiento mesiánico tienen las mismas creencias y costumbres. Por tanto, trataremos con generalidades, que en algunos casos podrían aplicar, y en otros no. 

Aunque no estemos de acuerdo con algunas prácticas de algunas iglesias hebreo-cristianas o ministerios mesiánicos, estamos agradecidos por cada alma que es salva por medio de esas iglesias. Los judíos son difíciles de alcanzar con el evangelio, y debemos dar gracias a Dios por los que tienen un amor, una carga y paciencia para evangelizar a los judíos.

Este artículo está dirigido al caso de congregaciones bautistas establecidas hispanas cuando se ha querido añadir prácticas mesiánicas, no a iglesias hebreo-cristianas dedicadas particularmente para alcanzar a judíos que están familiarizados con el idioma hebreo o su cultura. Digamos que se establece una iglesia que se nombra “Iglesia Bautista Mesiánica” o “Iglesia Bautista Hebrea” para alcanzar a judíos aledaños a una comunidad con una alta concentración de judíos. Algunos elementos del llamado movimiento mesiánico (como la liturgia en hebreo, o la música israelí) podrían ser más justificables en iglesias bautistas si es en una iglesia hebreo-cristiana. Personalmente, no estoy familiarizado con los ministerios hebreo-cristianos en zonas donde hay una alta concentración de judíos; por tanto, no estoy escribiendo para decir exactamente lo que es aceptable y lo que no en tales iglesias locales. Pero, aun así, hay que mantener doctrina bíblica y distintivos bautistas si una congregación hebreo-cristiana se considera bautista.

Quizás a un pastor hispano bautista le fascina la cultura y las costumbres religiosas judías. Tal curiosidad no es mala, ni el establecimiento de iglesias para alcanzar a judíos, pero la imposición de prácticas judías en una congregación hispana establecida y el énfasis en la ley es otro asunto, y de eso se trata el presente artículo.

El ministerio mesiánico Chosen People Ministries contesta la pregunta “¿Qué tipos de tradiciones judías se observan en las congregaciones mesiánicas?” del siguiente modo:

  • Culto de Shabat (viernes por la tarde y/o sábado por la mañana).
  • Observancia de las Altas Fiestas: Rosh Hashaná (Año Nuevo), Yom Kipur (Día de la Expiación) y Sucot (Fiesta de los Tabernáculos).
  • Festividades populares, como Purim, Pésaj (primavera) y Janucá (invierno).
  • Conmemoraciones, como el Día del Recuerdo del Holocausto y el Día de la Independencia de Israel.
  • Eventos del ciclo vital, como la circuncisión, el bar/bat mitzvá y las bodas judías.
  • Por lo general, la mayor concentración de tradiciones judías se observa en el contexto del culto semanal de Shabat. En él, es probable encontrar liturgia en hebreo, danzas folclóricas israelíes, canciones judías tradicionales, la procesión del rollo de la Torá y otros elementos de la cultura judía. https://chosenpeople.com/about/faq/

En mi opinión, ninguna práctica que se acaba de mencionar es apropiada para una congregación hispana que no fue establecida para alcanzar a judíos. En cuanto al culto de Shabat (viernes por la tarde y/o sábado por la mañana), la Biblia es clara en que los cristianos empezaron a reunirse el primer día de la semana posterior a la resurrección. Cuando una congregación mesiánica judía ya celebra su culto principal el domingo, no sería necesariamente incorrecto añadir un culto adicional durante el Shabat, siempre que el propósito sea alcanzar a judíos acostumbrados a reunirse en esos días, y siempre que se deje claro que dichas reuniones en esos días no tienen como fin el cumplimiento de la Ley.

La lista de prácticas típicas de iglesias mesiánicas que se acaban de mencionar no abarca todo lo que hemos oído en años recientes. Algunos gentiles están siendo animados (si no presionados) a vestirse con cubrecabezas y chales de oración. Algunos no ven una diferencia entre Israel y la iglesia; otros observan leyes mosaicas, otros siguen la teología del pacto.

No siempre hubo tantas prácticas y ritos judíos en congregaciones mesiánicas. Stan Telchin, un judío mesiánico que ha estudiado el movimiento a fondo, lo explica del siguiente modo:

A lo largo de las décadas, se introdujeron cada vez más formas y prácticas rabínicas en muchas de las congregaciones. Este énfasis ha provocado una considerable confusión, dolor, malestar y división en la vida tanto de los creyentes judíos como de los gentiles. También ha dividido a la Iglesia. (Telchin, Stan. Messianic Judaism is not Christianity. Grand Rapids: Chosen Books, 2004, p. 19)

Aunque los judíos son el pueblo escogido de Dios, él no hace distinción de personas y a sus ojos no hay diferencia entre judíos y gentiles. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál. 3:28).

Algunos parecen creer que su misión es la de restaurar el carácter judío del Evangelio que de alguna forma se ha perdido (a veces con una liturgia que nunca antes había existido). Otros intentan incorporar elementos rituales de la ley y la práctica judía, como si fueran las costumbres ordenadas por Dios para hoy. Algunos del movimiento mesiánico dicen que la ley no es necesaria para los cristianos, pero contribuye a la santidad, o algo así por el estilo. Parecen creer que han encontrado un camino hacia una relación más cercana con Dios; por tanto, están motivados a convencer a otros a practicar leyes (más allá de las morales) en su vida personal e incorporar prácticas mesiánicas a sus cultos. 

El pastor bautista Chris Roberts aporta la siguiente observación bíblica de valor:

Uno de los peligros que plantean estos judaizantes modernos radica en sustituir la obra del Espíritu por la obra de la ley. Mientras que Dios quiere que caminemos según el Espíritu en los asuntos divinos, el movimiento mesiánico pretende que volvamos a los rituales de la ley mosaica en busca de guía. Esto no solo implica una interpretación errónea de la enseñanza del Nuevo Testamento sobre la ley, sino que socava gran parte de lo que Jesús ha realizado con su cuerpo, la iglesia. La preocupación de Pablo respecto a los gálatas estaba justificada y es aplicable a los movimientos actuales: estos desplazan la fuente de su santificación, trasladándola de la obra del Espíritu a la obediencia a la ley. Para ser santo, hay que seguir la ley. Para crecer en Cristo, hay que seguir la ley. Para estar bien con Dios, hay que seguir la ley. Podrían afirmar que la obra del Espíritu consiste en ayudarnos a cumplir la ley. Esto, en sí mismo, roza la blasfemia, ya que el Espíritu no nos ayuda a cumplir la ley, sino que sustituye a la ley como principio rector de nuestras vidas. (https://sbcvoices.com/the-messianic-movement-by-chris-roberts/)

Se realizó un breve examen de las enseñanzas sobre la Ley en el extenso y frecuentemente citado sitio web 119ministries.com. Dicho sitio sostiene que la Ley sigue vigente, pero solo que la mayoría de sus preceptos no necesitan observarse debido a la ausencia actual de un templo donde ofrecer sacrificios. Por otra parte, el hecho de enfatizar —basándose en Romanos 6:14— que los creyentes no están bajo la Ley sino bajo la gracia, es calificado, dentro de la dicotomía entre “ovejas” y “lobos”, como una postura propia de un “lobo”. (https://119ministries.com/teachings/video-teachings/detail/sheep-vs-wolf-debate-romans-614/) Pablo, “un apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios” (2 Cor. 1:1) según esta enseñanza, ¡se da a entender que era un lobo!

Es cierto que hay leyes morales que no deben ser abandonadas. Pero para que un precepto sea una ley moral, no tendría que aparecer bajo la ley mosaica. Habría sido algo inmoral antes de la ley, y seguirá siendo inmoral al ser anulada la ley mosaica. Véase Romanos 2:12-15 acerca de la ley en el corazón, dando testimonio la conciencia. Para ejemplos de leyes morales, véase Lev. 19:13-15. Hay además leyes sanitarias que han sido vindicadas por la ciencia moderna, pero si se practican, deberían ser por el beneficio sanitario, no espiritual. Hay también leyes ceremoniales, dietéticas, civiles (o judiciales). Aunque la ley ha sido abolida por Cristo (Efesios 2:15), no fue en vano y tuvo su propósito, tal como lo explica Gálatas capítulo tres, especialmente el versículo 24, el cual dice: “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe”. Gal. 3:13 nos asegura que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley”, y el versículo 25 del mismo capítulo nos informa que “ya no estamos bajo ayo”.

Hechos 15 menciona que hubo una controversia en la iglesia de Jerusalén debido a los que querían “mandarles que guarden la ley de Moisés” (15:5). En el concilio bíblico que se formó, se hizo referencia a la ley como “un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar” (15:10). Esto es prueba de que nadie ha sido salvo por cumplir la ley. Se ordenó que “no se inquiete a los gentiles” (5:19). El mandato a guardar la ley fue proyectado como algo sin autorización, por los que “han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas” (15:24).

Quizás casi todos del movimiento mesiánico dicen que la ley no salva; quizás algunos dicen que no es absolutamente obligatorio cumplir la ley. Estas negaciones pueden causar que algunos bajen la guardia y piensen que no hay nada malo en sus enseñanzas acerca de practicar la ley.  Aunque tal vez no lo presenten como obligatorio, algunos están intentando incorporar elementos rituales de la ley como si tuviera algún beneficio espiritual superior. Sin embargo, un énfasis en la ley y la recomendación de seguirla voluntaria u obligatoriamente, aun con las excepciones señaladas, no sería bíblico, porque Jesús vino para librarnos de la ley. Gálatas 3:23 usa los términos “confinados” y “encerrados” para describir la ley, y nos informa en el v. 13 que Cristo “nos redimió de la maldición de la ley”. La ley mosaica estuvo en vigor por unos 1.500 años aproximadamente. Era de carácter temporal, y se les había prometido (en Jer. 31:31, por ejemplo) que algún día tendrían un nuevo pacto que sería superior. Heb. 12:24, entre muchos otros pasajes, confirma que Jesús era “el Mediador del nuevo pacto”. 

No nos oponemos a que una iglesia refleje los aspectos de la cultura de su gente que no son pecaminosos. No estamos pidiendo a los judíos mesiánicos que rechacen su identidad y herencia judías. Pero los cristianos gentiles no necesitan adoptar los métodos judíos de adoración y expresión que hasta a veces parecen artificiales y rebuscados a los mismos judíos que desean alcanzar. Imponer costumbres religiosas judías en una iglesia tradicional hispana cuando nadie conoce hebreo o su cultura (excepto algunos que le fascinan, o algunos pocos judíos creyentes), no es ni lógico ni bíblico.

A menudo, en iglesias del movimiento mesiánico se pone un gran énfasis en las formas de expresión hebreas. La incorporación de prácticas y palabras extrañas de otro idioma a la liturgia de una congregación de otro idioma comenzaría a acercarse a lo que hacía la Iglesia Católica en el pasado con el latín. La Biblia no enseña que los gentiles deban adoptar costumbres y prácticas judías en sus iglesias neotestamentarias. Lo curioso del movimiento mesiánico creciente es que está compuesto principalmente por gentiles. 

Los bautistas que se involucran en el movimiento mesiánico negarán que es judaísmo, y quizás tienen razón. Pero están tomando varios pasos hacia el judaísmo (o el adventismo), incorporando algunas de sus enseñanzas y costumbres con congregaciones hispanas que ni conocen el hebreo o la cultura judía. 

Algunos quizás fueron atraídos al movimiento con buenos motivos. Algunos probablemente empezaron a estudiar el judaísmo y adoptar algunas costumbres con el deseo honorable de querer alcanzar a judíos con el evangelio. 1 Corintios 9:20 nos dice: “Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;” No estamos en contra del concepto de este pasaje, pero el fin no justifica los medios, si los medios incluyen elementos dudosos o directamente contra el espíritu del Nuevo Testamento. Una cosa es no comer cerdo en frente de un judío que uno ha invitado a su casa para presentarle el evangelio, y otra es observar leyes dietéticas y ceremoniales constantemente. Tal como no debemos adoptar la mundanalidad para alcanzar a los mundanos con el evangelio, no debemos adoptar elementos inapropiados o no bíblicos del judaísmo para alcanzar a los judíos. 

Un judío creyente que participó por un tiempo en el movimiento mesiánico hizo la siguiente observación:

Quienes pertenecen al judaísmo mesiánico parecen haber creado una liturgia que nunca antes existió y la están imponiendo tanto a los gentiles como a los judíos que asisten a sus congregaciones. (Telchin, Stan. Messianic Judaism is not Christianity. Grand Rapids: Chosen Books, 2004, p. 68)

Dios no ha llamado a los cristianos a una identidad étnica. Es incorrecto y contrario a las Escrituras imponer una cultura eclesiástica judía a los gentiles, especialmente si su iglesia no se estableció cerca de una comunidad judía con el propósito de alcanzar a los judíos. La Biblia enseña que no debemos obligar a los gentiles a “judaizar”, que significa “vivir como judío” o “convertirse en judío”. (Gálatas 2:14)

Como creyentes, debemos apoyar a Israel en el escenario mundial en el sentido de que su gente es el pueblo escogido de Dios, y ha sido una nación horrendamente perseguida a través de las edades. No solo por gobernantes, sino también por varios de las religiones mundiales más dominantes. La persecución ha persistido aun a pesar del conocimiento de los millones de judíos inocentes que murieron en cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial, la cual dejó horrorizado al mundo. El creyente debe favorecer a Israel en el conflicto árabe-israelí (aun así, hay que amar a los árabes, que son almas preciosas por las cuales Cristo murió). A la vez, los cristianos deben saber que debe haber una diferencia entre estar en solidaridad con el pueblo de Dios perseguido y no con su gobierno liberal ni con el judaísmo. Personalmente, no sé si es sabio desplegar la bandera de Israel en nuestras iglesias hispanas, a menos que constantemente estemos recordando a los miembros y visitantes que el uso de dicha bandera no representa al gobierno de Israel ni al judaísmo. 

Por lo general, en el movimiento mesiánico a Jesús se le llama Yeshua; Dios, Señor y Jehová, lo intentan pronunciar sin vocales. Hay veces que intentan corregir a un hispano que utiliza el vocabulario de nombres divinos que corresponde a la Reina-Valera. A los hebraístas más estrictos con frecuencia no les gusta cómo se escriben o pronuncian algunos de los nombres divinos en español, pero deben entender que se trata de otro idioma. A continuación, una explicación para la traducción del nombre “Jehová”:

El híbrido popular “Jehová” se deriva de un malentendido cristiano posterior del propósito previsto de los puntos masoréticos. Los copistas de la Biblia hebrea pretendían que Yahweh representara las vocales de Adonai, lo que indica que los lectores deben sustituir a Adonai en lugar de Yahweh. Sin embargo, los cristianos comenzaron a pronunciarlo Yahweh, reemplazando la vocal o faltante con la primera h, ya que la habían escuchado en la pronunciación judía, Adonai. Esa práctica llevó al español de la versión revisada Reina-Valera 1960 a usar Jehová. Aunque no cumpla con los estándares de algunos hebraístas, al menos tiene la ventaja de no confundir a Yahweh y Adonai. Incluso en la lectura pública, el título divino apropiado es claro con esta versión en español. (Barrick, William D. Understanding Bible Translation. Grand Rapids: Kregel Academic, 2019, p. 137)

Algunos creen que Dios todavía espera que sigan celebrando sus fiestas y ritos especiales como memoriales de lo que Jesús hizo en su muerte y resurrección. Parecen negar que ciertos días festivos ceremoniales hayan sido abolidos bajo el Nuevo Pacto, sino que insisten en su observancia en iglesias hispanas.

El judío mesiánico necesita identificarse no solo con los suyos, sino también con los cristianos gentiles, en lugar de centrarse tanto en mantener viva su identidad judía como si fuera superior, a costa de separarse de ellos. Algunos judíos reconocen esto, como se puede notar a continuación:

Nosotros, judíos y gentiles que estamos en el Mesías, somos todos nuevas creaciones. ¡Nosotros, judíos y gentiles que creemos, somos igualmente nuevas creaciones! A los ojos de Dios no hay diferencia entre nosotros. Tampoco debe haberla a nuestros propios ojos. Fuimos salvos de la misma manera, tenemos la misma misión que cumplir, tenemos la misma responsabilidad mientras estamos en la tierra y todos recibiremos la misma recompensa. (Telchin, Stan. “Foreword” in Maoz, Baruch. Come, Let Us Reason Together: The Unity of Jews and Gentiles in the Church. 2012, p. 15)

Es posible aprender sobre las fiestas judías y su significado sin convertir una iglesia al movimiento mesiánico. Algunos sienten una necesidad de reconocer y honrar los orígenes judíos del cristianismo, pero en vez de ofrecer un seminario de un par de días (lo cual me parece bien dentro de parámetros bíblicos), hay los que insisten en incorporar asuntos relacionados de forma integral en sus cultos regulares y prácticas en su vida personal. Los datos sobre la vida y las perspectivas judías no tienen autoridad espiritual, aunque podrían resultar esclarecedores para interpretar algunos pasajes de las Escrituras.

Los que promueven apasionadamente el movimiento mesiánico entre bautistas quizás comiencen con algunas cosas sencillas donde es fácil estar de acuerdo. Que es casi imposible que Cristo hubiera nacido el 25 de diciembre es fácil de comprobar, por ejemplo. Quizás compartan cosas verídicas y fascinantes acerca de la cultura judía que nos ayudan a entender pasajes difíciles. Pero el que baja la guardia o desconoce algunas verdades bíblicas podría ser introducido poco a poco a elementos judaizantes que le alejan de distintivos bautistas. 

Al menos el 85 por ciento de los judíos del mundo no son religiosos. (Telchin, Stan. Messianic Judaism is not Christianity. Grand Rapids: Chosen Books, 2004, p. 98) Esto parecería indicar que unas cuantas prácticas en congregaciones mesiánicas parecerían extrañas a 85% de los judíos que desean alcanzar. No tengo estadísticas de esa índole para judíos en América Latina, pero en Estados Unidos menos del siete por ciento de los judíos asisten a una sinagoga con regularidad. (Telchin, Stan. Messianic Judaism is not Christianity. Grand Rapids: Chosen Books, 2004, p. 138) Es probable que pocos judíos en América Latina —y casi ningún gentil— entiendan hebreo. El que escribe este artículo vivió en Argentina quince años, un país que ocupa el quinto lugar en cuanto a población judía en países aparte de Israel. En ese tiempo observó que la gran mayoría de los judíos allí en su vida pública son prácticamente indistinguibles de la población general, y muy pocos conocen hebreo con fluidez.

Eitan Bar, un judío creyente nacido en Israel, comparte su observación del movimiento mesiánico del siguiente modo:

Sus adeptos, aunque a menudo no pertenecen a la etnia ni a la tradición judías, sienten una profunda vocación de observar rituales judíos —como el uso de la kipá y los tzitzit— y de cumplir las leyes de la Torá, tales como seguir las normas del kashrut y guardar el Shabat. Con frecuencia, los seguidores explican que esta síntesis de creencias y prácticas busca una comprensión más integral del cristianismo mediante la reconexión con sus antiguas raíces judías. (https://eitan.bar/articles/messianic-judaism/)

El fundamento teológico del judaísmo mesiánico en la diáspora refleja en gran medida el del cristianismo evangélico conservador. Sin embargo, lo que distingue a este movimiento es su énfasis en las leyes mosaicas y las tradiciones judías. Esta convergencia no es meramente simbólica, sino que está profundamente integrada en su adoración, estilo de vida y celebraciones religiosas. (https://eitan.bar/articles/messianic-judaism/)

Un judío creyente que por un tiempo asistió a una congregación mesiánica (donde el 85% eran gentiles) compartió la siguiente preocupación de algunos que dejaron el movimiento:

… ellos [los gentiles] se vestían como judíos y adoptaban todo tipo de tradiciones religiosas que se habían convencido de que estaban obligados a practicar. … Se hacía más énfasis en ser como un judío que en ser como Jesús. Los gentiles se cambiaban el nombre por otros que sonaban a judíos y se hacían llamar judíos. (Telchin, Stan. Messianic Judaism is not Christianity. Grand Rapids: Chosen Books, 2004, pp. 84-85)

Nosotros, los gentiles, nunca tuvimos que llevar kipás (cubiertas para la cabeza), talits (mantos de oración) ni tzitzit (flecos en las vestiduras). Sin embargo, se daba a entender que, si queríamos pertenecer, debíamos llevarlos. (Telchin, Stan. Messianic Judaism is not Christianity. Grand Rapids: Chosen Books, 2004, p. 81)

¿Será que la mayoría de los líderes del movimiento mesiánico están más centrados en mantener el carácter judío que en mantener la integridad de las Escrituras? ¿Será que algunas iglesias bautistas que han incorporado rituales mesiánicos se esfuerzan más por adoptar rasgos judíos que distintivos bautistas? Algunas de las creencias y prácticas parecen sugerir que así es, por lo menos en algunos casos. Algunos ministerios a los judíos parecen ser bíblicos, no obstante, y deben ser promovidos. Véase, por ejemplo, la siguiente afirmación excelente del ministerio IBJM (Junta Internacional de Misiones Judías):

Nota sobre las tendencias actuales

IBJM es una misión bautista que se distingue por la doctrina bautista histórica. Ayudamos a las iglesias locales a establecer iglesias bautistas. IBJM no colabora en el establecimiento de congregaciones mesiánicas ni comparte los postulados del judaísmo mesiánico moderno.

IBJM no acepta ninguna creencia o práctica que enseñe o implique que la Iglesia del Nuevo Testamento está obligada a guardar la Ley mosaica del Antiguo Testamento, ya sea para la salvación o para la santificación. Creemos que toda la ley se cumple en el Mesías, tanto para los creyentes judíos como para los gentiles. Por consiguiente, IBJM no respalda las doctrinas promovidas por el movimiento de las Raíces Hebreas ni por otros movimientos similares. (https://www.ibjm.org/doctrine/)

En su excelente artículo acerca del extremismo prevalente en el movimiento mesiánico entre bautistas, Chris Roberts concluye de la siguiente manera inspiradora:

Llamamos a los cristianos a una obediencia radical al Espíritu de Dios; una obediencia fortalecida por el mismo Espíritu que guía nuestro caminar. Reconocemos que la ley mosaica cumplió un propósito y una función significativos en el plan de redención de Dios. Sigue cumpliendo un propósito en la medida en que aún es capaz de traer condenación a quienes están fuera de Cristo. Más allá de eso, el propósito de la ley se ha cumplido plenamente en Jesucristo. Jesús ha satisfecho toda justicia. Llamamos a los creyentes no a los rituales del Antiguo Testamento, sino a la libertad del Espíritu. Hemos sido liberados del pecado, liberados de nuestro fracaso en obedecer perfectamente a Dios y liberados de los numerosos requisitos y particularidades de la ley. Jesús no cumplió la ley por nosotros para que luego volviéramos a ella. Está terminado. Está consumado. El velo ha sido rasgado. En Jesús tenemos libertad y vida. No vuelvan al yugo de la esclavitud, a la servidumbre de la ley. (https://sbcvoices.com/the-messianic-movement-by-chris-roberts/)

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