Buena observación acerca de la traducción de la Biblia por un bautista en 1796

… Eso es, por inspiración de Dios, 2 Tim. iii. 16, Pero entonces, iv. Esto es de ser comprendido de las Escrituras, como en los idiomas originales en los que fueron escritos, y no de traducciones; a menos que pueda ser pensado, que los traductores de la Biblia en los diversos idiomas de las naciones en que han sido traducidos, estuvieron bajo la inspiración divina también al traducir, y fueron dirigidos de Dios a escoger palabras por la cual han traducido el original; pero esto no es razonable suponer. Los libros del Antiguo Testamento fueron escritos principalmente en el idioma hebreo, a menos que unos pocos pasajes en Jeremías, en Daniel, en Esdras, y en Ester, en el idioma de caldeo; y el Nuevo Testamento en griego: en cuales idiomas sólo ellos puedan ser considerados canónicos y auténticos; porque esto es como las cartas y diplomas de príncipes; la voluntad y testamento de hombres; o cualquier escritura hecho por ellos; sólo el ejemplar original es auténtico; y no traducciones, y las transcripciones, y las copias de ellos, aunque hechas tan perfectamente; y así la Biblia, en sus idiomas originales, en cada traducción a ser traída, y por ellos ser examinados, tratados y juzgados, y ser corregidos y enmendados: y si esto no fuera el caso, no tendríamos una cierta e infalible regla al cual acudir; porque o debe ser todas las traducciones juntas, o algunas de ellas; y no todas, porque no concuerdan en todas las cosas: no uno; porque entonces el concurso sería entre una nación y otra en cuanto a cual sería, si inglés, holandés, francés, etcétera, y si uno podría ser aceptado, no podría ser leído y comprendido por todos: así los papistas, quienes imploran por su versión latina Vulgata; la cual ha sido decretada auténtica por el concilio de Trento; aunque abunda en errores y faltas innumerables; no—tan lejos llevan este asunto, que ellos afirman aún que las escrituras, en sus originales, debían someterse a, y ser corregidos por su versión; lo cual es absurdo y ridículo. No permita ahora permanecer inquieto en su mente acerca de traducciones basado en estas realidades, por no estar en igualdad con el texto original, y especialmente acerca del nuestro propio; porque como ha sido la voluntad de Dios, y parece imprescindible que así debe ser, que la Biblia debe ser traducida a idiomas diferentes, que todos lo puedan leer, y algunos puedan especialmente recibir beneficio por ello; Él ha tomado cuidado, en su providencia, a levantar a hombres capaces de tal desempeño, en varias naciones, y especialmente en el nuestro; porque siempre que un conjunto de hombres haya participado en esta obra, como lo fue en nuestra nación, los hombres bien hábiles en los idiomas, y participantes de la gracia de Dios; de principios sanos, y de integridad y fidelidad, teniendo el temor de Dios antes sus ojos; nunca han fallado en producir una traducción digna de aceptación; y en la cual, aunque ellos hayan malentendido algunas palabras y frases, y errado en algunos asuntos menores y bien ligeros; mas no de un modo para afectar ningún artículo de gran importancia de fe ni práctica; y por lo tanto tales traducciones como las nuestras pueden ser consideradas como la regla de fe.

Escrito en 1796 por John Gill en su libro A Complete Body of Doctrinal and Practical Divinity. John Gill, un bautista, fue un comentarista bíblico altamente respetado.

 

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