Ecumenismo, las sociedades bíblicas, el catolicismo y la Reina-Valera

Entre los que tratan de convencer a otros que se deje a un lado la Reina-Valera 1960 por tales traducciones nuevas como la Reina-Valera “Gómez” o la Valera 1602 “Purificada”, es común encontrar un argumento que dice que no se debe confiar a la RV1960 porque proviene de las sociedades bíblicas que son ecuménicas. Generalmente se combina con acusaciones de supuestas conexiones católicas en dicha revisión. El argumento de ellos está dirigido a los que toman en serio la separación bíblica y el peligro del movimiento ecuménico (2 Cor. 6:14-17; Efe. 5:11, etc.), en espera de convencerles a abandonar dicha noble revisión.

Una acusación típica es la siguiente:

“¿No comprueba esto [la lectura de Lucas 21:5 en la RV-1960] que la iglesia Católica Romana trabajó con la Sociedad Bíblica Americana para producir una Biblia ecuménica?” (Donate, Carlos. “Qué Biblia hispana debemos usar?” El Elefante en la Sala. Mickey Carter, editor. Haines City, FL: Landmark, sin fecha [2002], p. 96)

En este artículo analizaremos si los argumentos tienen méritos concernientes a la Reina-Valera 1960.

La Reina-Valera 1960 es producto de dos sociedades bíblicas que cooperaron en coordinar el proyecto de traducción: La Sociedad Bíblica Americana (fundada en 1816) y la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (fundada en 1804). Ellos trabajaban juntos en Latinoamérica bajo el nombre Sociedades Bíblicas en América Latina. Por muchos años la Reina-Valera se publicaba bajo el nombre de Sociedades Bíblicas en América Latina, pero en algún momento, posiblemente en los ochentas, se comenzó a publicar bajo el nombre de las Sociedades Bíblicas Unidas. Las Sociedades Bíblicas Unidas se fundó en 1946 como una fraternidad de sociedades bíblicas nacionales independientes (https://unitedbiblesocieties.org/es/quien/)

Con ambas la Sociedad Bíblica Americana y la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera en existencia por más de 200 años, han tenido diferentes prácticas bajo diversos líderes de dichas sociedades y en climas políticas extranjeras diferentes a través de los siglos. Por ejemplo, hubo algunos años, especialmente en el principio del siglo 19, en que ambas sociedades, aunque no eran católicas, distribuyeron Biblias católicas en español. Este hecho no debe divorciarse del contexto histórico que se puede resumir bajo tres puntos:

1. En algunos casos no lograban obtener los permisos para distribución de Biblias protestantes en países con gobiernos católicos. Oficialmente no había cesado la Inquisición en algunos países durante este período.

2. Hubo mucha superstición entre el pueblo católico contra Biblias protestantes.

3. Publicaron estas Biblias sin notas católicas, y, excepto por un tiempo breve, sin libros apócrifos.

A pesar de este detalle, las sociedades bíblicas no tenían la fama de cooperar con, ni promover el catolicismo. La persecución de líderes eclesiásticos católicos o gobiernos católicos contra las sociedades bíblicas está bien documentado, incluso cuando distribuían Biblias católicas. El libro La Biblia en España por Jorge Borrow es un relato de persecuciones y hasta encarcelamiento durante sus viajes por España comenzando en 1835 distribuyendo la versión Scio del Nuevo Testamento para la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera. Juan Bautista Cabrera, quien posiblemente fue un revisor de la Reina-Valera “Antigua” de 1909, fue convertido al evangelio por medio de la lectura de una Biblia católica. (Véase Juan Manuel Quero Moreno, El protestantismo en la renovación del sistema educativo de España. Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, Madrid: 2008, p. 223)

La distribución de Biblias católicas resultó ser polémico porque las sociedades bíblicas eran sostenidas por la comunidad protestante, y con tiempo dichas sociedades se dedicaron a distribuir ediciones de la Reina-Valera. Para 1845 hay documentación de la Sociedad Bíblica Americana distribuyendo una edición de la Reina-Valera revisada en 1831, posiblemente por la Sociedad Bíblica de Glasgow. Para 1858 vemos la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera distribuyendo la Reina-Valera. (Véase Darlow y Moule, Historical Catalogue of the Printed Editions of Holy Scripture in the Library of the British and Foreign Bible Society).

Hay mucha documentación que se podría proveer documentando la persecución católica contra la distribución de la Biblia. Pero las dos siguientes citas son significantes porque provienen de papas quienes señalaron las sociedades bíblicas en particular:

En 1824, el Papa León XII en su Encíclica Ubi Primum se dirigió a los obispos con estas palabras:

Han notado que una sociedad, comúnmente llamada Sociedad Bíblica [Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, fundada en 1804], se está extendiendo con valentía por todo el mundo. Rechazando las tradiciones de los santos padres e infringiendo el conocido decreto del Concilio de Trento, funciona por todos los medios para que la Santa Biblia sea traducida, o mejor dicho mal traducida, a los idiomas ordinarios de cada nación. Hay buenas razones para temer que (como ya ha sucedido en algunos de sus comentarios y en otros aspectos por una interpretación distorsionada del evangelio de Cristo) producirán un evangelio de hombres, o lo que es peor, ¡un evangelio del diablo! (https://www.papalencyclicals.net/leo12/l12ubipr.htm)

Veintidós años después, el Papa Pío IX, en su Encíclica Qui Plurimus de 1846, atacó la obra de las sociedades bíblicas con estas palabras:

Este es también el objetivo de las astutas Sociedades Bíblicas que renuevan la vieja habilidad de los herejes y la imponen incesantemente a personas de todo tipo, incluso a los incultos, la Biblia regalada. Los publican en grandes cantidades y a un gran costo, en traducciones vernáculas, que infringen las santas reglas de la Iglesia. Los comentarios que se incluyen a menudo contienen explicaciones perversas; así, habiendo rechazado la tradición divina, la doctrina de los Padres y la autoridad de la Iglesia Católica, todos interpretan las palabras del Señor por su propio juicio privado, pervirtiendo así su significado. Como resultado, caen en los mayores errores. Gregorio XVI de feliz memoria, nuestro predecesor superior, siguió el ejemplo de sus propios predecesores al rechazar estas sociedades en sus cartas apostólicas. Es nuestra voluntad condenarlos igualmente. (https://www.papalencyclicals.net/pius09/p9quiplu.htm)

Se puede proveer documentación de diversas autoridades eclesiásticas católicas que siguieron su lucha hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965), del cual comentaremos luego. Lo siguiente proviene del año 1952 de literatura de las sociedades bíblicas:

… Es triste ver y verificar que la oposición activa de las autoridades romano-clericales también aumenta en proporción. Además del estímulo, dado por clérigos poco escrupulosos, al fanatismo, a las amenazas, y a los ataques contra elementos evangélicos y su propiedad, la Curia Metropolitana de Asunción a través de su Arzobispo, Monseñor Aníbal Mena Porta, acaba de emitir una pastoral sobre el protestantismo. Esta pastoral contiene 16 páginas y se dedica a atacar la expansión protestante en el Paraguay, el libre examen de las Escrituras, y sobre todo la distribución de la Biblia realizada por las sociedades bíblicas. En medio de la confusión y la mixtificación que los enemigos de la verdad evangélica lanzan por doquier… (Turner, Charles W. «La Biblia en el Paraguay». La Biblia en América Latina. Vol. 2, Núm. 26, Oct-dic. 1952)

El hecho de que las sociedades bíblicas inicialmente eran relativamente conservadoras y no ecuménicas se documenta en las páginas de sus propias publicaciones. En español publicaron la revista La Biblia en América Latina (nombre cambiado más tarde a La Biblia en las Américas) la cual promovía doctrina protestante, el evangelismo personal y contenía una cantidad de artículos en contra del catolicismo a través de los años desde que se estableció la revista en 1946 hasta principio de los 1960. A continuación proveemos documentación de esto por medio de imágenes:

Un artículo contra el catolicismo:

Fuente: Revista La Biblia en América Latina, Vol. 3 Num. 39 Enero-marzo 1956

Un artículo muy fuerte contra las enseñanzas católicas:

Fuente: Revista La Biblia en América Latina, Vol. 3 Num. 41 Jul-sep 1956

Un artículo promoviendo ganar almas:

Fuente: Revista La Biblia en América Latina, Vol. 3 Num. 41 Julio-septiembre 1956

Otro artículo contra el catolicismo, el autor siendo uno de los asesores al comité RV-1960:

Fuente: Revista La Biblia en América Latina, Vol. 3 Num. 39 Enero-marzo 1956

Excelente artículo sobre la autoridad de la Palabra de Dios, el autor siendo uno de los asesores al comité RV-1960:


Fuente: Revista La Biblia en América Latina, Vol. 2 Num. 31 Enero-marzo 1954

Excelentes respuestas bíblicas al tratar con los inconversos:

Fuente: Revista La Biblia en América Latina, Vol. 3 Num. 47 Enero-marzo 1958

Alfonso Rodríguez Hidalgo, uno de los revisores de la RV-1960, fue prohibido de continuar con un programa radial cristiano en Colombia en 1959 después de una visita sorpresa a la emisora por un distinguido sacerdote católico. No le faltó ironía que durante este tiempo Rodríguez fue uno de los vicepresidentes del concilio de las Sociedades Bíblicas Unidas:

Fuente: Revista La Biblia en América Latina, Vol. 3 Num. 54 Oct-dic 1959

Todo lo documentado en las imágenes anteriores provienen de publicaciones propias de las sociedades bíblicas durante la década de los cincuenta mientras se revisaba la revisión que sería conocida como la Reina-Valera 1960. Hay mucho más que podríamos proveer si produciríamos ejemplos originalmente provistos en inglés. Esto es evidencia contundente que eran relativamente conservador y no ecuménicas como sería el caso pocos años más tarde.

¿Qué cambió? ¿Cuándo cambió? ¿Quién cambió?

El cambio sucedió por medio de la iglesia Católica a través de unas reformas elaboradas por el Concilio Vaticano II, lo cual se llevó a cabo entre 1962-1965. Esto en cambio abrió el camino para que las sociedades bíblicas cooperara, por falta de una postura de separación eclesiástica bíblica en las Sociedades Bíblicas Unidas.

Aunque proveeremos documentación más amplia a continuación, el siguiente dato respalda lo que estamos diciendo de forma concisa:

Posteriormente, ante las recomendaciones del Segundo Concilio Vaticano, tendientes a «dar fácil acceso a la Palabra de Dios», las Sociedades Bíblicas empezaron a ofrecer sus servicios también a la Iglesia Católica… (“En los pasos de Thomson” La Biblia en América Latina. Abril-Junio 1979, p. 18)

El panfleto Ecumenism and the United Bible Societies (Ecumenismo y las Sociedades Bíblicas Unidas) publicado en 1995 por la Sociedad Bíblica Trinitaria (la cual no es asociada con las Sociedades Bíblicas Unidas), como el título de la obra indica, se trata acerca de ecumenismo en las sociedades bíblicas. Provee muchos datos con fechas, pero ninguno antes de la década de los sesenta. Estoy de acuerdo con lo que afirma en esta cita:

La Sociedad [Bíblica Trinitaria] tiene la responsabilidad de señalar los peligros de un enfoque ecuménico de la Biblia y, al mismo tiempo, la Sociedad tiene la responsabilidad de ayudar a proporcionar a los católicos romanos y protestantes por igual copias de la Biblia, buscando en oración que Dios guíe con gracia a muchos en un correcto entendimiento de la verdad eterna.

Actitudes católicas romanas hacia las Escrituras

En el siglo actual ha habido un cambio considerable de actitud entre los católicos romanos hacia las Escrituras, especialmente desde el Concilio Vaticano II (1962-5), lo que ha llevado a un mayor énfasis en la lectura de las Escrituras. Mientras que en el pasado las autoridades católicas temían que la lectura privada de la Biblia condujera a una «herejía», ahora se anima oficialmente a los católicos a leer y estudiar las Escrituras por sí mismos.

Este desarrollo fue acogido de forma natural y justa por los creyentes evangélicos, que siempre habían visto la lectura de las Escrituras como el medio por el cual los católicos individuales podían ser llevados a abrazar una doctrina transformada. Sin embargo, parece que, con pocas excepciones, este incremento de la lectura de las Escrituras entre los católicos no ha tenido el resultado que los evangélicos esperaban o anhelaban.

Una de las razones de este resultado decepcionante es que, en los círculos católicos romanos, el énfasis actual en la lectura de las Escrituras va acompañado de un énfasis igual en la autoridad de la iglesia romana. Se exhorta a los católicos no solo a confiar en su iglesia como el intérprete infalible de las Escrituras, sino también a mirar a la iglesia como una fuente de verdad divina adicional a las verdades de las Escrituras. La Biblia se vuelve «segura» para el uso católico romano de varias maneras diferentes, en primer lugar mediante la inclusión de notas explicativas aprobadas por las autoridades católicas, en segundo lugar mediante la inserción de los libros apócrifos y en tercer lugar al someter al lector a cursos de cuidadosa instrucción en doctrina católica. De este modo, las tradiciones de la iglesia de Roma se refuerzan de manera integral.

En vista de estas consideraciones, se debe concluir que los proyectos ecuménicos para la traducción y distribución de la Biblia son realmente dañinos, ya que simplemente ayudan a la Iglesia Católica Romana a extender su influencia y autoridad. El creyente evangélico consecuente necesita poner un énfasis más firme en el principio de reforma sólida de sola scriptura, que las Escrituras por sí solas son la regla divinamente señalada de la fe y práctica cristiana. (Ecumenism and the United Bible Societies. Article # 107, Trinitarian Bible Society, 1995, pp. 3-4)

Como se observó en lo que acabo de citar, el ecumenismo comenzó en las sociedades bíblicas con los cambios resultantes del Concilio Vaticano II, a mediados de la década de los sesenta.

Un escritor católico explica algo del trasfondo de la nueva actitud del Vaticano hacia las sociedades bíblicas:

En ambos casos, la solicitud [en 1963] se basó en el hecho de que los obispos y sacerdotes misioneros católicos romanos, que carecían de traducciones de la Biblia producidas bajo los auspicios católicos en los idiomas de su pueblo, habían comenzado a usar traducciones de la Sociedad Bíblica o estaban pidiendo, donde no existía ninguna traducción, ayuda de la Sociedad Bíblica al proporcionar a su pueblo las Escrituras. (Abbott, Walter. «Easy access to sacred Scripture for all.» Catholic Quarterly. vol. 30, 1968, p. 61)

La respuesta de las Sociedades Bíblicas a la pregunta sobre la cooperación con la Iglesia Católica Romana fue sí, no por motivos ecuménicos (las Sociedades Bíblicas como tales insisten en que no están formalmente involucradas en el movimiento ecuménico) sino simplemente porque las Sociedades Bíblicas existen para proporcionar la Biblia en el idioma de cada hombre a un precio que pueda pagar. (Abbott, Walter. «Easy access to sacred Scripture for all.» Catholic Quarterly. vol. 30, 1968, p. 62)

El objetivo de las Sociedades Bíblicas es traducir, producir y distribuir Escrituras para la evangelización, no el ecumenismo, pero, de hecho, la colaboración con los católicos romanos también promoverá la obra del ecumenismo. Las personas que dirigen y forman el personal de las Sociedades Bíblicas son devotos laicos y clérigos protestantes … Algunos acogen con satisfacción el aspecto ecuménico de la cooperación. Otros se resisten a la idea de tales emprendimientos. (Abbott, Walter. «Easy access to sacred Scripture for all.» Catholic Quarterly. vol. 30, 1968, p. 62)

Algunos funcionarios de las iglesias protestantes en áreas donde son ampliamente superados en número por los católicos, por ejemplo, América Latina, temen que la cooperación de las Sociedades Bíblicas con los Católicos Romanos signifique la absorción de las Sociedades Bíblicas por parte de la Iglesia Católica, la imposición de decisiones por parte de la jerarquía católica en todos los niveles de traducción, producción y distribución, la inyección de dogma católica en las traducciones y, finalmente, la eliminación del protestantismo. (Abbott, Walter. «Easy access to sacred Scripture for all.» Catholic Quarterly. vol. 30, 1968, p. 63)

Ahora que han pasado más de 50 años, se sabe que algunas cosas que temieron acontecieron por lo menos en algún nivel, excepto el último, “la eliminación del protestantismo”. Los que recibieron el movimiento ecuménico con brazos abiertos—pensando que el Vaticano seguiría cambiando con su nueva apertura después del Concilio Vaticano II hasta solo aceptar la Biblia como su única autoridad—resultaron estar tristemente equivocados.

¿Quién cambió? La evidencia señala que el cambio inicial y más grande fue en la iglesia católica, pero lamentablemente no cambió sus doctrinas elementales. La iglesia católica abandonó la Inquisición (siglo XIX) y su persecución de distribuidores de la Biblia entre otras cosas, pero solo para cambiar su imagen. Su doctrina elemental no ha cambiado.

El acuerdo de cooperación oficial entre las Sociedades Bíblicas Unidas y el Vaticano fue sellado en 1968 con la publicación del documento “Guiding principles for interconfessional cooperation in translating the Bible” (Principios rectores para la cooperación interconfesional en la traducción de la Biblia). La primera página de dicho documento de la Sociedad Bíblica Americana explica cuándo comenzó y el proceso que culminó en un acuerdo:

“Estos principios rectores han sido objeto de una extensa discusión y un escrutinio cuidadoso desde 1963. Tres desarrollos principales en los últimos años han hecho posible el presente acuerdo. Primero, las recomendaciones del Concilio Vaticano II de que los católicos deben cooperar con otros cristianos en la traducción y distribución de las Escrituras. En segundo lugar, la política adoptada por muchas Sociedades Bíblicas de que, a fin de servir a todas las Iglesias, también pondrán a disposición ediciones de la Biblia para cumplir con los diversos requisitos de las Iglesias con respecto al canon de las Sagradas Escrituras. En tercer lugar, el hecho de que las Sociedades Bíblicas ahora brindan ayuda a los lectores y anotaciones no doctrinales en sus ediciones de las Escrituras, que también satisfacen los requisitos católicos romanos”. (The Bible Translator. Vol 19, no. 3 July 1968, p. 101)

Domingo Fernández, uno de los asesores de la revisión Reina-Valera 1960, concuerda con que la Sociedades Bíblica Americana ha cambiado:

Desde el año 1955 al 1960 la Sociedad Bíblica Americana planeó y dirigió una revisión de ReinaValera con el propósito de poner el lenguaje o vocabulario al día y en armonía con la Real Academia. El vocabulario o significado de las palabras no ha experimentado cambio en los últimos 20 años. En cambio la Sociedad Bíblica Americana sí ha cambiado de criterio, de planes y de propósitos. Lo que en 1960 era bueno ahora ya no es bueno, pues está sometiendo a Reina-Valera a una nueva revisión. (Fernández, Domingo. Reina-Valera: ¡Digna de Confianza! Sevilla: Editorial Berea, 2017, págs. 46-47. Énfasis añadido)

Hemos presentado documentación directamente de las sociedades bíblicas, de una fuente católica, y de una sociedad bíblica que no pertenece a las Sociedades Bíblicas Unidas para documentar que el Vaticano no trabajó con las sociedades bíblicas hasta mediados de la década de 1960. Quisiera aportar una cita más, con una observación fascinante indicando que por cierto ocurrió un cambio significativo:

Las Sociedades Bíblicas, aplaudidas hoy por papas, cardenales y obispos, eran condenadas como instituciones maléficas por los antecesores de éstos. … Nuestras Biblias eran quemadas, nuestros vendedores de Biblias, perseguidos. Y hasta el día de hoy nos topamos con muchas personas que nos dicen con algo de temor: “¿Leer la Biblia? Pero. . . si nos está prohibido”. (A.C.T. «Católicos y protestantes hacia una versión común de las Escrituras?» Pensamiento Cristiano. Diciembre 1968, p. 277)

A pesar de que no hubo cooperación de ninguna significancia entre las sociedades bíblicas y el Vaticano en la década de 1950 cuando se revisaba la Reina-Valera, los que la desprecian la Reina-Valera 1960 parecen querer cambiar la historia y convencer a otros que dicha revisión es un producto de cooperación con Roma. Observe:

No es muy coincidente que las Sociedades Bíblicas Unidas, las cuales son un instrumento de Roma católica para llevar al protestantismo de vuelta al Vaticano hayan publicado en 1960 una revisión de la Biblia española que adolece de muchos cambios, e añadiduras, e interpolaciones de textos griegos corruptos como la Septuaginta, los rollos del Mar Muerto, y lecturas del texto griego de Westcott y Hort, y que fue publicada para parecerse más a la Biblia católica. (https://www.youtube.com/watch?v=YgEAWfcdqjI)

¿Si la Reina-Valera 1960 es producto de las ecuménicas Sociedades Bíblicas Unidas, será que acaso tiene lecturas que favorezcan el ecumenismo? ¿Qué porcentaje de la Reina-Valera 1960 está adulterado con dogmas católicos romanos? (https://www.youtube.com/watch?v=oY33L5W9OT0)

…Los errores doctrinales que la Reina Valera 1960 contiene debido a la mano oscura de las sociedades bíblicas que lo contaminaron con dogmas católicos. (https://www.youtube.com/watch?v=it6zAobqe5U)

Abuso de la separación eclesiástica

En ámbitos evangélicos conservadores separatistas y especialmente entre creyentes que se convirtieron del catolicismo hay una sensibilidad y cautela justificable acerca de lo que se identifique con Roma. Hay veces que algunos con una “agenda” se aprovechan o abusan de esta sensibilidad para convencer a otros que cierta creencia (o en este caso una traducción de la Biblia) tiene alguna asociación con Roma, aun si la asociación es débil, insignificante o aun inexistente. Un ejemplo de esto es como los adventistas insisten sin documentación adecuada que la práctica de congregarse los domingos en vez de sábado se debe a la orden de un papa. No estoy diciendo que jamás se debe señalar conexiones con Roma o de otras fuentes anti bíblicas cuando es legítimo y significante como se ordena en 2 Timoteo 4:2. El que escribe estas líneas es un separatista que no promueve el movimiento ecuménico.

Con este conocimiento, algunos con motivos enredados en la parcialidad intentan identificar algo inocente con Roma, en intentos de parcializar a otros. Hay dos cosas para tomar en cuenta:

1. No todas las creencias católicas son anti bíblicas. Por ejemplo, enseñan la trinidad, la deidad de Cristo, su nacimiento virginal, etc. Por tanto el asunto para investigar es si una enseñanza es bíblica, irrespectivo de si el catolicismo lo enseña.
2. Hay veces que de forma exagerada o hasta engañosa se tilda una enseñanza como de procedencia católica para polarizar a una persona contra una enseñanza cuando es meramente un asunto de variedad de opinión o interpretación entre los de doctrina sana.

Cuando los detractores de la RV-1960 intentan respaldar sus acusaciones de que es producto de cooperación con Roma, proveen documentación débil como el siguiente:

Los grupos ecuménicos, como el de Taizé, con el Padre Robert Giscard, que aparece en la Televisión Española, dan dinero al editor católico Herder, para imprimir un millón de Testamentos ecuménicos. Simultáneamente, algunos curas compran la versión Reina-Valera, confesando que es mejor y que la emplean para sus niños de la catequesis, en el nuevo «ambiente» de apertura católica. (Flores, José. Historia de la Biblia en España. Barcelona: Editorial Clie, 1978, p. 302)

Como explica el autor, esto aconteció bajo el espíritu del “nuevo ambiente de apertura”, cuando la jerarquía católica comenzó a permitir lo que nunca habían permitido antes. Las Biblias católicas hasta aquel entonces tenían la mala fama de ser traducidas de forma excesivamente literal (pero con ciertas inclinaciones católicas en ciertos pasajes), lo cual resultaba en una lectura difícil para los niños. Al solo referirse a “algunos curas”, para el uso de sus niños de la catequesis, da a entender que no fue una práctica extendida. El hecho de que “algunos curas” lo usaron con los niños en el “nuevo ambiente de apertura” no comprueba de ninguna forma que fue diseñado originalmente con la intención de agradar a Roma.

La acusación de que las sociedades bíblicas “contaminaron con dogmas católicos” a la Reina-Valera es un insulto cruel a los que lo revisaron, o consultaron a los revisores, o a los lectores mismos de la nueva Biblia que la adoptaron cuando apareció (sin mencionar los lectores de futuras generaciones). ¿Será que los lectores cristianos de 1960 no tuvieron la inteligencia necesaria para reconocer contaminación católica en una nueva revisión? ¿Será que los revisores de la RV-1960 eran agentes secretos de Roma, o incapaces de reconocer que estaban siendo usados como títeres? Estas preguntas son absurdas, pero a su vez deben demostrar cuan absurdas son estas teorías conspiratorias de parte de algunos que quieren introducir otra revisión.

La 1960 no restauró términos con una connotación católica que aparecieron en revisiones previas. Por ejemplo, la 1602 tuvo «beatificación» en Romanos 3:9, «pontífice» muchas veces, incluyendo en Heb. 7:26, y la palabra «penitencia» en Marcos 1:4. Además no se restauró los libros apócrifos que aparecieron en la 1569 y la 1602.

Con la documentación provista, no hay base para creer que la Iglesia Católica estuvo involucrada en cualquier revisión española de Valera patrocinada por las sociedades bíblicas antes del movimiento ecuménico de los sesenta.

Apéndice

Todos los revisores de la 1960 que escribieron algo acerca del catolicismo demostraron su oposición al romanismo.

Francisco Estrello:

La Iglesia Católica Romana ha dejado de ser Cristo-céntrica. Ha levantado rivales a Cristo. En la práctica enseña que Cristo no es el único mediador ni el único Salvador. Hay otros mediadores, y la virgen María rivaliza con Cristo en poder y en influencia para salvar, al lado del Padre. Por otra parte, predica las buenas obras como medio de salvación. La salvación, según la iglesia romana, es algo que se puede comprar. Invalida así el sacrificio de Cristo, su muerte redentora en la cruz del Calvario. (Estrello, Francisco. “Qué Significa ser Cristiano Evangélico.” Curso Evangélico Hispanoamericano. México: Casa Unida de Publicaciones, 1954, p. 13)

Honorio Espinoza:

Honorio Espinoza escribió un artículo entero en contra del Romanismo. (Véase “La Iglesia Católica Romana Continua su Lucha Secular Contra la Libertad del Hombre.” La Voz Bautista (Chile). Julio, 1946, págs. 3-4)

Alfonso Lloreda:

La iglesia Romana, sin ningún apoyo bíblico, se ha constituido en heredera y continuadora del culto a la reina de los cielos. El Vaticano, a pesar de confesar su falta de base escritural la ha hecho ‘inmaculada’, ‘co-redentora’, la ha librado de la muerte que corresponde a todo ser humano, la ha sentado en el Trono de la Gracia y le ha dado igual gloria y poder que Jesucristo. Pronto, sin duda, la hará la cuarta persona de la deidad, y después mayor que las demás. (Lloreda, Alfonso. “El culto a la reina de los cielos”. El Heraldo Cristiano. (Cuba) marzo 1958, p. 12)

Enrique Parra:

El Doctor Parra sufrió muchísimo por haber rechazado el catolicismo al convertirse al evangelio. Tan severa fue la persecución durante los primeros años que hasta nombraron a alguien para intentar matarle. Véase My God Just Went By! por B.H. Pearson (Chicago: Moody Press, 1972, p. 74.)

Alfonso Rodríguez:

Un ejemplo de persecución católica contra Alfonso Rodríguez Hidalgo aconteció cuando fue prohibido de continuar con un programa radial cristiano en Colombia en 1959 después que la emisora fue visitada por un distinguido sacerdote católico. No le faltó ironía que durante este tiempo Rodríguez fue uno de los vicepresidentes del concilio de las Sociedades Bíblicas Unidas. Más evidencia que las sociedades bíblicas no eran ecuménicas todavía. (Véase “Un discurso que fue considerado peligroso”. La Biblia en América Latina, volumen 3 / número 54 / Octubre-diciembre de 1959)

Consultores

Otros que no formaron parte en el comité de revisión sino que fueron consultores no simpatizaban con el catolicismo:

1. Domingo Fernández, consultor al comité de revisores de la 1960, sufrió severa persecución de parte de Católicos. Véase su libro, Sentenciado a muerte en la España franquista.

2. Ernesto Trenchard, consultor al comité de revisores de la 1960, pasó un tiempo breve en la cárcel en España debido a una fuerte persecución del gobierno español en cooperación con la iglesia católica en contra de protestantes. (Véase “Otro grave atentado a la libertad de conciencia”. El Heraldo (Figueras, España). Abril 1928, págs. 1-2)

3. Eugene Nida, un representante de la Sociedad Bíblica Americana quien estuvo presente cuando el comité de la Reina-Valera 1960 hizo su trabajo, era Bautista y no era muy ecuménico hasta años después de su publicación. He aquí un ejemplo de su punto de vista en el año 1960:

Indudablemente, otro factor en la simbolización de Jesucristo como un bebé fue la identificación inconsciente de la misa con la práctica del culto de fertilidad y la necesidad de reflejar el hecho de morir y levantarse, no en términos de la cruz y la tumba vacía, pero en términos del Cristo moribundo y el Niño renacido; pues esto coloca a María, como la “Madre de Dios”, en el centro emocional y místico del drama del culto. (Nida, Eugene A. Message and Mission. South Pasadena, CA: William Carey Library, 1960, p. 233)

Auque Nida llegó a tener obvias tendencias ecuménicas después de Vaticano II (1962-1965), este cambio no podría haber tenido efecto sobre la versión RV-1960 que ya se había terminado años antes, además de tomar en cuenta que no tuvo voto en decisiones textuales cuando se revisaba.

En muchas instancias el énfasis en el papel de María, la preocupación con la función de los santos, una demanda por los encantos consagrados, y una preocupación casi morbosa con símbolos de muerte ha dejado a muchas personas en la Iglesia Romana con sólo formas vacías. (Nida, Eugene A. Understanding Latin Americans. Pasadena, CA: William Carey Library, 1974, p. 17)

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