El Espíritu de Verdad y el Espíritu de Error

Nuestros primeros padres, Adán y Eva, gozaron de la dirección del Espíritu de VERDAD mientras que anduvieron sujetos a la voluntad de Dios; pero desde que Satanás con su astucia engañó a Eva, el espíritu de ERROR ha continuado obrando en los corazones de todos los pecadores no arrepentidos: El pecado de Adán y Eva les hizo criaturas mortales y extraños a Dios; y engendraron hijos a su semejanza, conforme a su imagen, a los cuales Dios llama, diciendo: “Reconciliaos con Dios”; “Arrepentíos y creed al evangelio”. Es solamente mediante el “nuevo nacimiento” espiritual que el hombre se libra del engaño del espíritu de error.

CÓMO SE DESCUBRE EL ESPÍRITU DE ERROR

 

Comparando las tentaciones de Eva con las de Jesús vemos que Satanás emplea todavía los mismos métodos, a saber: (a) procura hacernos DUDAR de la BONDAD de Dios, alegando que Dios nos ha negado algo bueno, sea fruta o pan; (b) procura hacernos dudar de la PALABRA de Dios, diciéndonos, “No moriréis”; y “Échate abajo”, interpretando mal la palabra de Dios, (c) procura hacernos dudar de la soberana AUTORIDAD de Dios, prometiendo hacernos como Dios, diciendo, “Seréis como dioses”, y, “Todo esto te daré, si postrado me adorareis”. Aunque Satanás desecha la autoridad de Dios, nunca nos presenta sus credenciales, tampoco se nos ocurre pedírselas, pero el Señor Jesús no se dejó engañar porque Él sabía que LA VERDAD DE DIOS NUNCA ES INDEPENDIENTE DE DIOS. Jesús sabía que “No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que SALE DE LA BOCA DE DIOS”. He aquí nuestra seguridad contra los engaños de Satanás y las tradiciones de los hombres. Cuando Adán y Eva aceptaron las palabras de Satanás, quedaron EXTRAÑOS a Dios y con miedo de encontrarse con El. Esta es la condición espiritual de todos los que siguen el espíritu de error.

EL ESPÍRITU DE VERDAD

 

Dios “no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos frutíferos, hinchiendo de mantenimiento y de alegría nuestros corazones” Hch. 14:17. Desde que Dios llamó a sus criaturas caídas e “hizo al hombre Adán y a su mujer túnicas de pieles y vistiólos”, su “benignidad nos guía al arrepentimiento”. El Espíritu de Verdad siempre nos HACE CONOCER LA VOZ del Buen Pastor: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” Jn. 10:11. “Yo para esto he nacido … para dar testimonio a la verdad. Todo aquél que es de la verdad, OYE MI VOZ” Jn. 18:37. El Espíritu de Verdad nos conduce siempre al Señor Jesucristo, quien dijo: “Yo soy el camino, la VERDAD y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí”; “El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. En la cruz del Calvario se nos abrió la puerta de la misericordia de Dios, porque su ley fue honrada y establecida por el sacrificio que Jesús ofreció por nuestros pecados, así haciendo paz.

“La misericordia y la verdad se encontraron,
La justicia y la paz se besaron” Sal. 85:10.

Durante este tiempo de la gracia de Dios, la persona que rehúsa al Espíritu de verdad, rehúsa también el “amor de la verdad”, porque es por el amor y sacrificio del Salvador que la verdad nos alcanza; hay “los que perecen por cuanto no recibieron el AMOR DE LA VERDAD para ser salvos” 1 Ts. 2:10.

LA CONDUCTA Y LA VERDAD

 

Todas las religiones no cristianas se jactan de sus elevados ideales, pero ni una de ellas puede mostrarnos una persona que ha sido perfecta en todo sentido. Pero el Espíritu de Verdad nos enseña la vida santísima del Hijo de Dios como nuestro modelo. La conducta cristiana es producida por la operación del Espíritu de Verdad en el corazón del creyente: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos TRANSFORMADOS de gloria en gloria en la misma SEMEJANZA, como por el Espíritu del Señor” 2 Cor. 3:18. “Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos” Rom. 8:29. Quiera Dios que seamos “enseñados COMO LA VERDAD ESTÁ EN JESÚS” (Ef. 4:21), para que nuestra conducta y creencia estén de acuerdo con el Espíritu de Verdad, según se manifiesta en Jesucristo, el modelo perfecto.

E. D. D. Contendor Por La Fe, octubre 1956

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