La meditación

La Biblia nos manda meditar. Josué 1:8 dice, “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardares y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. La palabra aparece 15 veces in la Biblia. La mayoría de las veces el término fue usado por David. El diccionario bíblico Unger dice que la meditación es “un acto devocional privado que consiste en reflexionar deliberadamente sobre alguna verdad espiritual o misterio, acompañado por la oración. Es un acto de afecto y de la voluntad que se trata de la formación de resoluciones que afectará la conducta futura. Todos deben tomar la meditación como una obligación y debe ser practicado por todos los que quieren mejorar su vida espiritual”.

La meditación es, también, un acto que tenemos que aprender. Es un acto que exige disciplina. La mente humana es una facultad que tiene que ser controlada. Sin disciplina, la mente se ocupa de lo que se ve o en lo que se escucha. Cuando yo era un alumno en primario, mi maestra dijo una vez “Si estamos leyendo atentamente, estaremos inconscientes de lo que sucede en el ambiente”. Para mí, parecía que sería imposible estar tan absorbido en lo que estaba leyendo que no estaría consciente de lo que estaba sucediendo en mí alrededor. Sin duda, es por causa de esto que muchos niños son tan lentos en aprender en el colegio.

A su vez, la meditación es un acto de concentración. Es enfocar la mente sobre un solo tema. Si lo ha intentado, se da cuenta de que es difícil hacerlo por mucho tiempo.

Hoy en día hay los que promueven la meditación transcendental. Esto no tiene nada que ver con la meditación bíblica. El fin de la meditación transcendental es el de dejar la mente vacía. Semejante ejercicio es inútil; aún puede ser dañino. Satanás puede aprovecharse de la mente vacía para meter malos pensamientos. En contraste, la meditación espiritual nos exige que meditemos sobre algo. Josué 1:8 nos manda a meditar sobre la ley de Jehová. Es un ejercicio benéfico.

Nuestros antepasados estaban más adeptos a la meditación. Puede ser que fueron facilitados por el hecho de que ellos vivían en un ambiente más tranquilo. El teléfono no sonaba cada tanto. No tenían alrededor el sonido de la radio o la televisión. No había coches pasando por la calle. Puedo imaginar el salmista David, sentado sobre una piedra grande, mientras que cuidaba a sus ovejas. Estaba en medio del campo. Tal vez escuchaba el cantar de los pájaros o el viento en los árboles. También había el balido de las ovejas. Estos no son sonidos que distraen tanto a la mente. En semejante ambiente, puedo imaginar que sería más fácil meditar.

Raras veces la meditación será algo que la mente hará por sí solo. Hace falta disciplina. Hay, por lo menos, dos pasos que nos preparan para la meditación. Primero debemos elegir un tema sobre el cual meditar. Puede ser que se trata de una decisión que tiene que tomar. El segundo paso es elegir un tiempo cuando puede ocupar su mente en la meditación. Puede ser un tiempo cuando está haciendo algo que no exige mucha concentración.

Las siguientes son algunos temas sobre los cuales los creyentes deben meditar:

1. Las obras de la creación
2. El carácter y las obras de Cristo
3. Los atributos de Dios
4. El ministerio del Espíritu Santo
5. La obra que Dios quiere llevar a cabo en el mundo
6. Los principios y promesas de Dios
7. El valor, poder, y inmortalidad del alma
8. La depravación de la naturaleza humana
9. La gracia de Dios, en especial en cuanto a la salvación

Otra forma de meditar es por tomar un solo versículo de la Biblia y pensar de todo lo que está incluido en él. Esto debe incluir también el acto de estudiar. Debemos tomar en cuenta el contexto en que se encuentra el versículo. Si está a nuestro alcance, podemos leer comentarios o un diccionario bíblico. Por naturaleza, surgirán preguntas cuando meditamos sobre un versículo Esto nos motiva a buscar aclaraciones y explicaciones.

Lamentablemente, la vida de muchos está tan ocupada por actividades y cosas de este mundo que no queda tiempo para meditar. Sin embargo, en la mayoría de los casos, es una falta de disciplina del tiempo

A través de la meditación podemos aumentar mucho nuestro conocimiento bíblico. La meditación puede aclarar y profundizar su conocimiento de la Biblia. I Pedro 1:13 nos manda a ceñir los lomos de nuestro entendimiento. Hermano, no pierda lo bueno que puede alcanzar a través de la meditación.

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