La parábola de la red

Mateo 13:47-50

La clave de esta parábola se encuentra al final (Mateo 13:49). Es la última de una serie de siete parábolas, que nos acerca al final del período del reino; hasta el final de la era, cuando todo el sistema será probado y juzgado.

I. La red. La red es algo preparado y equipado para un propósito especial: atrapar peces. Es emblemático del evangelio de la gracia de Dios. La red en sí misma no hace distinción de los peces, ya que recibe a todos los que vienen. La invitación del evangelio es universal; es para toda criatura. “Todo aquel” (Rom. 10:13) que venga. Al igual que el sol y la lluvia, llega a los buenos y a los malos.

II. El mar. La red se echa en el mar. El mar representa la esfera en la que los hombres viven y se mueven, y corresponde con la “tierra” y el “campo” en las otras parábolas. Indica un estado de alteración, inquietud y peligro. En este mar se ha echado la red del evangelio, preparada por la gracia de Dios. “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Jn. 12:46). El propósito es reunir un pueblo para su nombre.

III. El recogimiento. “Recoge de toda clase” (Mat. 13:47). ¿Fue esta la intención del gran pescador? ¿Se hizo la red tanto para los buenos y los malos? ¿No parece que la red se utiliza incorrectamente en este caso, como una red de arrastre? Cuando el Señor les dijo a sus discípulos que echaran su red en el lado derecho de la nave, no obtuvieron un pez malo. El evangelio no se usa de manera incorrecta cuando otorga un lugar igual al bueno y al malo. Para muchos en estos días, la cantidad, no la calidad, es el objetivo de los esparcidores de redes. Pero se acerca el tiempo de separación.

IV. El tiempo de acercamiento. “Una vez llena, la sacan a la orilla” (Mat. 13:48). La red de la gracia salvadora de Dios no siempre estará en el mar de este mundo. Hay un tiempo—y puede estar cerca—cuando estará lleno. Esta vez será el final de esta era, cuando haya entrado la plenitud de los gentiles (Rom. 11:25). Cuando se extrae la red del evangelio, entonces el privilegio presente y la oportunidad de la salvación cesará.

V. El lugar de separación. “La sacan a la orilla” (Mat. 13:48). Los malos y los buenos podrían haber andado juntos mientras estaban en el mar, pero será diferente en la orilla. El trigo y la cizaña se dejaron juntos hasta que llegó el fin (Mat. 13:30). A medida que se acercaban a la orilla, más unión había entre los malos y los buenos. Hay un gran clamor por la unidad en la actualidad. Tengamos cuidado que no sea el aplastamiento causado cuando la red se extrae.

VI. La división. “Recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera” (Mat. 13:48). Así será al final de la era. Dividirán a los malos de entre los justos (Mateo 13:49). Su carácter, lo cual señala a quién pertenecen, refleja su destino, bueno o malo. “Conoce el Señor a los que son suyos” (2 Tim. 2:19). Los malos pueden jactarse, mientras están en el mar, de que son tan buenos como sus prójimos, pero no escaparán.

VII. El destino final.

1. Los buenos se colocan en cestas. Estos recipientes fueron preparados para ellos antes de que la red fuera extraída. De la misma forma, el Señor Jesucristo se ha ido para hacer preparativos. “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2).
2. Los malos fueron echados al fuego (Mat. 13:50). “Lo malo echan fuera” (Mat. 13:48). ¡Oh, piénsalo! ¿Echados de qué? ¿Echados a dónde? “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).

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