Premilenialismo, Postmilenialismo y Amilenialismo

Este artículo, aunque no toma una postura definida, es útil en explicar las creencias básicas así como diferencias entre las diferentes posiciones escatológicas.

En Hechos 1:11 los ángeles dijeron que Jesús volvería: «así vendrá como le habéis visto subir al cielo». ¿Se trata de una profecía? Creemos que, efectivamente, es una profecía verdadera. Preguntémonos, pues, ¿cómo debemos interpretarla? ¿Qué acontecimientos precederán y acompañarán a la venida de Cristo? Desde que los ángeles pronunciaron estas palabras, los hombres se están haciendo preguntas parecidas.

C. H. Dodd ha propuesto recientemente la teoría de que la primitiva iglesia se hallaba dividida en torno al significado de las palabras de los ángeles. Los cristianos del primer siglo, afirma, tenían que enfrentarse con la tribulación que les producía el hecho de que Jesús no regresara inmediatamente. Una parte de la iglesia se aferraba a la esperanza de que el retorno de Cristo tendría lugar muy pronto. Otro sector, continúa explicando Dodd buscaban un cumplimiento espiritual de la promesa de Pentecostés, cuando el Reino de Dios vino de
manera tan poderosa. Creyendo que las promesas de los ángeles ya se habían cumplido, este segundo grupo interpretó sus palabras como símbolos de la experiencia cristiana en todo tiempo.

C. H. Dodd mismo adopta este segundo punto de vista; interpreta las promesas del Evangelio como si se tratara de «escatología ya cumplida» («realized eschatology»), con lo cual resta énfasis a la segunda venida de Cristo como evento histórico. Lo que es importante para él es la manifestación del poder del Reino de Dios, y su presencia en todo tiempo. Esto, según la «escatología ya cumplida» es el cumplimiento de la promesa de su venida (1).

Otra interpretación de las narraciones del N.T. se debe a este famoso hombre de letras, artes y obras humanitarias, llamado Albert Schweitzer. Según la teoría de éste, llamada «escatología consistente», la vida de Jesús (así como el Evangelio que predicó y el que fue predicado sobre él) se desarrolló bajo la impresión que el mismo Jesús tuvo de vivir en el final de los tiempos. Sus enseñanzas, pues, no pueden ser comprendidas a menos que tengamos en mente el punto de vista de Cristo tocante a la inmanencia de su segunda venida. Tampoco pueden seguirse sus enseñanzas a menos que tomemos su misma actitud mental.

De manera que hemos de pensar en el fin como estando cerca, siempre inmediato pero no llegando nunca. Si se adopta este punto de vista, la segunda venida se convierte en un mito, un simple símbolo. El segundo advenimiento tiene un significado profundo, pero solamente en un sentido no histórico (2).

En la actualidad, las opiniones de Dodd y Schweitzer forman parte de un despertar del interés por la escatología (la doctrina de las últimas cosas) en el ala liberal del pensamiento teológico. Estas teorías no han merecido la aprobación de los conservadores los cuales las acusan de negar el retorno de Cristo y privar a éste de todo significado. Además, estas opiniones sólo son posibles allí donde se han abandonado la doctrina de la inspiración de la Escritura y en donde se tiene una idea bien pobre acerca de la persona de Jesucristo.

Ahora bien, los evangélicos conservadores han experimentado también una renovación del estudio de la escatolog1a. Desearía enfatizar antes que nada que por mucho que difieran entre ellos por lo que respecta a las teorías escatológicas, todos ellos tienen una misma común esperanza en el retorno literal de Jesucristo, en la historia, asimismo se hallan todos unidos en la defensa y propagación de esa esperanza. Todos los cristianos evangélicos creen que Jesucristo volverá a esta tierra corporalmente, que todo ojo le verá y que alterará radicalmente el curso de la historia del mundo. No obstante aun creyendo estas verdades básicas, los conservadores han tomado tres posiciones básicas:

Premilenialismo
Postmilenialismo
Amilenialismo

Las tres opiniones que llevan estos nombres, se refieren a distintas actitudes frente al milenio. La palabra procede del latín y quiere decir: 1.000) años. Se refiere a los mil años que se mencionan en el Apocalipsis 20:17.

Cuando el vocablo latino pre modifica la palabra, ello indica que se supone que la segunda venida de Cristo precederá la era de los mil años.

Un diagrama puede ofrecer todavía más claridad por lo que concierne al premilenialismo:

Nuestra época culminará en un final de progresiva apostasía→ SEGUNDA VENIDA DE CRISTO→ 1000 años→ Juicio Universal→ ETERNIDAD

Cuando el vocablo post modifica la palabra milenio, ello indica que el segundo advenimiento de Cristo será posterior al milenio:

Nuestra época culminará en un final de progresiva justicia y rectitud→ 1000 años→ SEGUNDA VENIDA DE CRISTO→ Juicio Universal→ ETERNIDAD

Finalmente, cuando el vocablo griego a modifica la palabra en cuestión, ello significa que no habrá ningún período de historia terrena en cual Cristo reinará como dirigente político.

Los amilenialistas están de acuerdo con los premilenialistas de que nuestra época se caracteriza por una creciente apostasía que irá cada día en aumento y que sólo la segunda venida de Cristo detendrá, poniéndole fin. Los amilenialistas están de acuerdo con los postmilenialistas en un punto: que el juicio universal seguirá inmediatamente a la segunda venida de Cristo:

Nuestra época culminará en un final de progresiva apostasía→ SEGUNDA VENIDA DE CRISTO→ Juicio Universal→ ETERNIDAD

Ahora bien, conviene guardarse del error de suponer que los amilenialistas pretenden mediar entre los dos otros puntos de vista, como si buscaran su conciliación en una síntesis. No, los amilenialistas tienen su propio desarrollo doctrinal, independientemente de las otras dos teorías.

Algunas cuestiones teóricas y prácticas se hallan implicadas en todo ello.

Conviene, además, hacer algunas puntualizaciones.

Las tres escuelas relacionan el milenio de Apocalipsis 20 con pasajes tales como Miqueas 4 e Isaías 11. Todos estos pasajes describen el mismo período de tiempo.

Al leer estos pasajes, los postmilenialistas creen que esa edad de oro se impondrá en la tierra mediante un proceso gradual a medida que el Evangelio vaya conquistando el mundo y venciendo a la incredulidad. De manera que son optimistas por lo que se refiere al desarrollo y evolución de nuestros tiempos (3). Dice Loraine Boettner:

«Hoy, vivimos una era que relativamente puede considerarse como dorada, si la comparamos al primer siglo cristiano. . . las religiones anti-cristianas esperan solamente el último golpe de gracia de un renovado cristianismo, lleno de poder que las echará en el olvido …» (4).

Por otro lado, el premilenialismo de J. Oliver Buswell, por ejemplo, no permite tal optimismo sobre el curso de los acontecimientos. Solamente el retomo de Cristo puede traernos el milenio:

«Si la presente actividad de la obra cristiana, por medio de instrumentos humanos, es la que ha de ganar a todo el mundo para Cristo hasta que él vuelva, entonces la esperanza de triunfar o la de su misma venida resulta tan remota que nuestros corazones caerían en la desesperación. No obstante, como que creemos que él volverá cuando más le necesitamos, cuando la tarea será más difícil, cuando la oposición será mayor, y que mediante su poder omnipotente establecerá el reino sobre toda la tierra, por todo ello somos optimistas» (5)

Buswell coloca el énfasis en el cataclismo, en lugar de confiar en el progreso:

«Los hijos del reino y los hijos de las tinieblas crecerán juntos en el mismo campo hasta que se produzca un cataclismo de dimensiones cósmicas; vendrá entonces la cosecha y el retorno visible de nuestro Señor». (6) En este punto los amilenialistas y los premilenialistas se hallan de acuerdo. Comparemos, por ejemplo, la cita anterior con las palabras de un ilustre amilenialista, el profesor Gerhardus Vos:

«A veces uno se encuentra con una cierta perspectiva cristiana que imagina un proceso continuo de reforma y regeneración, llevado a cabo sobrenaturalmente, y mediante el cual el mundo llegará un momento en que alcanzará la perfección ideal, de manera que ya no se producirán más crisis. . . En contra de este punto de vista hemos de recordar siempre que lo que podríamos llamar escatología abrupta se halla de forma inherente dentro del esquema cristiano». (7)

En otro lugar, el mismo Vos afirma:

«La idea del Anticristo en general y la de la apostasía en particular debieran de ponemos en guardia . . . para no dar por descontado un proceso ininterrumpido de progreso de la causa de Cristo a través de las edades hasta el fin. A medida que el reino de la verdad se extienda, el poder del enemigo y la maldad será reforzado hasta el fin. El que todas las cosas del mundo sean hechas nuevas y justas depende no de una mejora gradual sino de la irrupción final de Dios» (8).

Pero, por otro lado, los amilenialistas y los postmilenialistas se hallan de acuerdo, en contra de los premilenialistas, en otro importante punto. El postmilenialista Loraine Boettner, escribe:

«Los creyentes cristianos, a lo largo de los siglos, usando la misma Biblia han llegado a conclusiones distintas, con todo y reconocer la Escritura como máxima autoridad; ello se debe, sobre todo en esta cuestión de la escatología a los diferentes métodos de interpretación empleados. Los premilenialistas han dado énfasis a la interpretación literal y se vanaglorian de tomar las palaras de la Escritura tal como se hallan escritas. Por otro lado los post y los amilenialistas, teniendo en cuenta que mucho de lo que se dice tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se nos da en lengua figurativo o simbólico, no ponen objeción, en principio, contra la interpretación figurativa y aceptan con preferencia dicha interpretación siempre que el texto la recomiende» (9).

El premilenialista Charles L. Feinberg está de acuerdo con este análisis:

«Se puede demostrar que si la iglesia primitiva era premilenialista, ello se debe a que interpretaba la Palabra de manera literal, mientras que el abandono de este punto de vista en siglos posteriores se debe directamente al cambio de métodos de interpretación» (10).

El amilenialista Gerhardus Vos lo dice de esta manera:

«El premilenialismo se precia de tomar el A.T. de modo realista, con fe simple, sin preguntar si el cumplimiento de estas cosas sea lógico o no, toda vez que la convicción básica es que para Dios todas las cosas son posibles. En esto último estamos de acuerdo, pero no lo podemos estar en el método realista de interpretación por cuanto a él sólo se llega mediante una distorsión, y un abuso, de los principios fundamentales de la exégesis del A.T., una perversión que invade inevitablemente luego el campo del N.T. y su exégesis, olvidando que ya el A.T. señala inequívocamente a la espiritualización de muchas de las cosas que son objeto del estudio de la escatología» (11).

Parece que ante nosotros se presenta una lección: hemos de escoger entre una interpretación «literal», o una interpretación «figurativa». Pero, cuidado, no saquemos conclusiones prematuras. Sobre muchos textos de la Biblia, las tres escuelas tienen identidad de opiniones. Muchos pasajes de la Escritura son interpretados exactamente de 1a misma manera por las tres teologías. Por ejemplo, nadie dudará del carácter literal, histórico, del paso del Mar Rojo, o del naufragio de Pablo en el Mediterráneo; de igual modo, nadie insistirá en afirmar que los árboles tienen manos, por más literalista que quiera ser (Isaías 55:12), o que el rey Herodes era literalmente un «zorro» (Lucas 13:32), es decir, una bestia de esta especie.

El problema se plantea sobre todo en el terreno de los pasajes proféticos, pero aún aquí la elección no parece clara. Los amilenialistas y los postmilenialistas interpretan aspectos de predicciones relativas al primer advenimiento de Cristo de manera literal: el Mesías, por ejemplo, fue sepultado con los ricos (Isaías 53:9). Los premilenialistas, por otro lado, dan un sentido figurado a ciertos aspectos de la primera venida; no insisten, por ejemplo, en que Isaías 40:3 sea entendido como si enseñara que Juan el Bautista iba a ser un constructor de caminos, es decir: un enderezador de calzadas en mal estado.

En realidad, el problema se centra en ciertos temas proféticos, en ciertos pasajes, que en opinión de los premilenialistas no pueden ser interpretados más que literalmente.

Por ejemplo, toda vez que Jeremías y Ezequiel predicen un retorno de los dos reinos de Israel y Judá a la tierra Prometida, para ser gobernados por un descendiente de David, y dado que Isaías describe este reino como siendo un gobierno de justicia y paz, los premilenialistas esperan un período, en la historia, y sobre esta tierra, en que una judería convertida sirva de nuevo al Señor, teniendo a Jerusalén como sede principal de este sistema político y terreno. Allan A. MacRae escribe:

«Es absolutamente cierto que el futuro reino que Dios ha prometido, será instituido aquí, en la tierra, en el mismo lugar de la destrucción acaecida por el pecado. En Miqueas y en el segundo capítulo de Isaías leemos que Dios ha dado la promesa de que un día las naciones romperán sus espadas y las convertirán en arados. Ni el lenguaje de las espadas ni el de los arados pueden referirse al cielo y la eternidad. La profecía se refiere a un futuro, y un futuro que tendrá cumplimiento de Jehová, como las aguas cubren la mar. Pasaje tras pasaje en el A.T. indica que el reino prometido al pueblo de Dios es algo que tendrá lugar en este mundo» (12).

Algunos amilenialistas encuentran en estos términos, y temas de la tierra, el pueblo y el rey una progresiva espiritualización (las simientes de las cuales—las raíces—Vos halla incluso en el pacto original hecho con Abraham), de manera que en los tiempos del Nuevo Testamento los hombres fueran capaces de comprender que la tierra no es tanto un lugar como una condición, un estado espiritual; los judíos no son hebreos físicamente y racialmente, sino judíos espirituales, o sea: todo el pueblo de Dios; y el reino de Cristo no va a ser ningún futuro gobierno político, sino un reino presente que desde el cielo dicta sus órdenes, por la Palabra y el Espíritu, al pueblo obediente, es decir: al pueblo de Dios, la iglesia. Otros amilenialistas insisten en que los santos del Antiguo Testamento, ellos mismos se daban cuenta de que las promesas que habían recibido tendrían un cumplimiento espiritual no un cumplimiento literal. Aunque por espiritual entendamos igualmente real, sólo que de otra naturaleza que lo meramente terreno.

Los amilenialistas hallan aquí el apoyo de los postmilenialistas; así, por ejemplo, Boetnner afirma: «el reino de Cristo en este mundo no es político o económico, sino espiritual y ya ahora presente en los corazones de su pueblo, hecho manifiesto de manera externa por la iglesia». Pero, en otros puntos, el mismo autor se halla del lado de los premilenialistas: «la posición amilenialista deja todo un continente de profecías sin explicar, algunas de las cuales resultan ininteligibles» (13). Esto equivale a decir que Boettner cree en un proceso que va desde la espiritualización del amilenialista por lo que se refiere a las condiciones actuales hasta el literalismo de los premilenialistas en relación con las condiciones futuras.

¿Qué posición tomaremos en medio de estas opiniones dispares?

Con demasiada frecuencia, por desgracia, reina un espíritu sectario, partidista, que apenas da al adversario ocasión de explicarse objetivamente. El distinguido médico Dr. Howard A. Kelly, comentando un epigrama de Séneca que reza así: «Escucha (también) al otro» (Kelly añadió «también»), dijo: «Se puede dar el caso de haber juzgado correctamente una cuestión, pero de haberlo hecho al mismo tiempo injustamente. Nuestro juicio será justo solamente cuando hayamos oído también al otro, al que sustenta otras opiniones».

Ciertamente, el consejo del Dr. Kelly es más necesario que nunca en este debate sobre la escatología bíblica.

Pero, la gente suele volver la espalda disgustada y hasta ridiculiza el estudio de la escatología. Prefieren vivir su vida cristiana ignorándola. Sin embargo, teniendo en cuenta la amplitud que el tema escatológico recibe tanto en el A.T. como en el Nuevo, dicha actitud equivale a conformarse a vivir con una dieta casi de hambre.

La cuestión importante es esta: la Biblia afirma que Cristo va a volver. Los buenos cristianos, creyendo con todo su corazón que Jesús viene, difieren sobre algunos detalles. Pero, también disentimos sobre los detalles de algunas otras doctrinas. La actitud correcta no está ni en el arrogante desprecio que se niega a escuchar a los demás ni tampoco en el abandono del estudio de esta cuestión. Nadie sabe bastante sobre la Biblia, y conocerá más aquel que más escuchará a los demás y querrá ser ayudado por las opiniones ajenas. Incluso dentro del desacuerdo la verdad puede surgir a flote.

La presente discusión entre los cristianos evangélicos (conservadores) no ha alcanzado el punto final y decisivo. Si bien la literatura sobre el tema aumenta cada año. Para este breve estudio he seleccionado solamente las varias posturas de manera muy amplia. Desde luego, para la mejor comprensión del tema se requiere mucha más investigación y tratar de concretar y profundizar ciertas definiciones de cada una de las tres escuelas. Y esta reflexión no hará más que aumentar nuestro amor por nuestro Salvador, y nuestra esperanza por su venida, al mismo tiempo que nos animará a servirle con más inteligencia hasta que vuelva.

NOTAS:

(1) C. H. Dodd, THE APOSTOLIC PREACHING AND ITS DEVELOPMENTS (London, 1963).
(2) Cf. Schweiter, THE QUEST FOR THE HISTORICAL JESUS (London, 1920).
(3) L. Boettner, THE MILLENIUM (Filadelfia, 1958, p. 14).
(4) Ibid., pp. 33, 43.
(5) J. O. Buswell Jr. UNFULFILLED PROPHECIES (Grand Rapids, 1937), pp. 36, 37.
(6) Ibid., p. 25.
(7) G. Vos, BIBLICAL THEOLOGY (Grand Rapids, 1954), p. 405.
(8) G. Vos, THE PAULINE ESCHATOLOGY (Grand Rapids, 1952), pp. 134, 135.
(9) Op. cit., p. 82.
(10) C. E. Feinberg, PREMILLENNIALISM OR AMILLENIALISM? (Ohio, 1954), p. 28.
(11) G. Vos, THE PAULINE ESCHATOLOGY, p. 227.
(12) A. A. MacRae, THE MILLENNIAL KINGDOM OF CHRIST (New Jersey, 1937).
(13) Op. Cit., 17, 119.

BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL PREMILENIALISMO:

BIBLIA SCOFIELD.
JESUS VIENE, por W. E. Blackstone (Los Angeles, 1963).
CUANDO ÉL VENGA, por Samuel Vila (Tarrasa, 1968).
THE APPROACHING ADVENT OF CHRIST, by A. Reese (London, 1938).
CRUCIAL QUESTIONS ABOUT THE KINGDOM OF GOD, by G. E. Ladd (Grand Rapids, 1952)
THE BASIS OF THE PREMILLENNIAL FAITH, by C. C. Rirye (New York, 1935).

SOBRE El AMILENIALISMO:

A NEW HEAVEN AND A NEW EARTH, by Archibald Hughes (Edimburgo, 1958)
REALIZED MILLENIALISM (St. Louis, 1959), by J. E. Adams.
THE BASIS OF AMILLENNIAL FAITH, by F. E. Hamilton (Grand Rapids, 1942).
THE SECOND COMING OF CHRIST, by Louis Berkhof (Grand Rapids, 1953).
THE KINGDOM OF GOD, by Louis Berkhof (Grand Rapids, 1957).
BIBLICAL THEOLOGY, by Gerhardus Vos (Grand Rapids, 1948).

SOBRE EL POSTMILENIALISMO:

MATTHEW 24 AND REVELATION 20 by M. Kik (Filadelfia, 1948 u 1955).
ISRAEL AND THE NEW COVENANT, by R. Campbell (Filadelfia, 1954).

UNA POSTURA INTERMEDIA:

VENGO PRONTO por Raúl Echavarría M. (Guatemala, 1961).

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